Horario de Misas

Diario: 10:30,20:00

Domingos y festivos: 10:00,11:30,12:30, 20:00

Atención Personalizada

En la iglesia o en la Casa de Piedra.

Acordar previamente la hora con nuestros párrocos:

Jesús Cano 609943401

Aimée Kukuluka 631165327

 

HISTORIA DE LA PARROQUIA DE SAN MILLÁN

 

 

 

 

 

 

 

 

Queridos amigos internautas:

Nos ponemos en contacto con vosotros con el propósito de dar a conocer más el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo. Para ello, encontraréis en la página de inicio diversos enlaces que facilitan este cometido.

Los temas serán diversos dependiendo de muchos aspectos y circunstancias: sociales, culturales, religiosos… Esperamos y deseamos que sean del gusto e interés de todos.

Avda. del Acueducto nº 26 40002 Segovia

ACOMPAÑAMIENTO Y ATENCIÓN PERSONALIZADA:

 DIOS ES AMOR Y PAZ

ACORDAR PREVIAMENTE LA HORA PARA EVITAR ESPERAS

SACERDOTE:

D. Jesús Cano Arranz: 609 943 401

_____________________

 

 

HORARIO DE MISAS

Diario: 20,00 h.

Festivos: 10,30, 12,30 y 20,00 h.

 

 

 

 

TURISMO

APERTURA DE NUESTRO TEMPLO EN VERANO

 PERÍODO DE APERTURA: 

Del miércoles 1 de julio al domingo 13 de septiembre (ambos inclusive).

 HORARIO DE APERTURA: 

De martes a domingo, de 11 a 14 h. y de 17 a 19,30 h. 

Lunes cerrado por descanso.

- Por favor, le invitamos a visitar nuestro templo en silencio y con respeto al lugar sagrado.

- La visita turística es gratuita.

- Sus donativos nos ayudan a mantener nuestro templo abierto.

- Puede recoger, gratuitamente, un tríptico informativo sobre nuestro templo que le servirá de guía para la visita.

- Si necesita alguna ayuda, por favor, pregunte al voluntario de la parroquia.

Muchas gracias.

 

EL MINUTO DE DIOS PARA TÍ

D. Jesús Cano Arranz

(Párroco de San Millán)

YO SOY DE DIOS

Tú que estás escuchando este audio, te has preguntado alguna vez: ¿de dónde procede tu vida? ¿Quién está en el origen de todo?
Dios es el que te ha creado. Es aquel que te ha dado la vida y el ser.

Dios me ha creado así, como soy, porque Él ha querido y porque me ama así. Soy su hija/a. Tú eres de Dios, lo creas o no.

¿Acaso tienes tú el poder para darte la vida a ti mismo? ¿Te has creado a ti mismo? ¿Te has dado a ti mismo el ser?

Si lo reconoces con humildad, concluirás que tu vida ha sido dada, recibida. Nuestra vida es un continuo recibirnos desde Dios.
Cuando se acepta a Dios como creador, te sientes anclado y cimentado en el amor, y donde hay amor de verdad se vive la confianza y la libertad porque Dios te respeta y te ama.

 

 

MEDITACIÓN DIARIA

En este enlace encontrarás  la meditación  diaria de la página "Hablar con Dios", que te puede servir para hacer esos 10 ó 15 minutos diarios de oración, tan aconsejables.

http://www.hablarcondios.org/meditaciondiaria.asp

Te sugiero esta oración introductoria y final:

ORACIÓN INTRODUCTORIA

 Señor mío y Dios mío, creo firmemente que estás aquí, que me ves que me oyes Te adoro con profunda reverencia, te pido perdón por mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración.Madre mía Inmaculada, S. José mi padre  y señor, ángel de mi guarda interceded por mí.

ORACIÓN FINAL

 Te doy gracias Dios mío por todos los buenos propósitos, afectos e inspiraciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, S. José mi padre y señor, ángel de mi guarda interceded por mí.

 

En la hoja parroquial "Juntos" podrás conocer todas las actividades de la parroquia.

PICHAR EN IMAGEN

 

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LOS 5 MINUTOS DEL DÍA DEL SEÑOR

DOMINGO XVIII

(Tiempo Ordinario)

por

D. Jesús Cano Arranz

(Párroco de San Millán)

Vídeo (pinchar aquí)

 

LA COMPASIÓN DE CRISTO

Hay una palabra que define la misión de Cristo entre los hombres: compasión. Para ser exactos, los evangelistas utilizan un verbo griego que, traducido literalmente, significa «estremecerse las entrañas». Así lo dice el evangelio de este domingo cuando Jesús, al contemplar la multitud que le seguía para escucharle, «se le estremecieron las entrañas y curó a mucha gente» (Mt 14,14). Esta compasión de Jesús es la misma que define al padre del hijo pródigo, cuando ve que retorna a casa; y la del buen samaritano que encuentra al herido junto al camino por donde pasa. Podríamos decir que la compasión es lo que el hombre experimenta cuando sus entrañas se estremecen ante el sufrimiento ajeno. Movido a compasión, se hace solidario con su dolor y se compromete a aliviarlo.

En el evangelio de este domingo, después de curar a la gente, Jesús realiza otro gesto de compasión. Al advertir que el día se ha echado encima y que están en despoblado, Jesús pide a sus discípulos que den de comer a la gente. Pero ellos le replican que sólo tienen cinco panes y dos peces. Jesús, entonces, ordena que se los traigan, manda que la gente se recosté en la hierba, bendice los panes y los peces y comienza a repartirlos entre sus discípulos para que estos se los hagan llegar a la gente. Sus manos se convirtieron en una fuente inagotable de alimento. Comieron hasta saciarse unos cinco mil hombres sin contar mujeres y niños y hasta recogieron doce cestos de sobras.

Para entender este gesto de Jesús, conviene recordar que el profeta Isaías, al anunciar la llegada de los tiempos mesiánicos, como narra la primera lectura de hoy, invitaba a sedientos y hambrientos a comprar trigo y comer sin pagar vino y leche de balde. La llegada del Mesías se presentaba como tiempos de abundancia, en los que hasta los pobres se saciarían sin necesidad de tener que pagar nada. Todo sería gratis. La misericordia de Dios lo suplía todo. Hasta el punto de que, al final de los tiempos, la imagen que utiliza el profeta es la de un gran banquete en la cima de un monte santo donde todas las ansias de la humanidad —el hambre y la sed son puras metáforas— quedarían saciadas. Dios colmaría de felicidad a cada hombre.

Es evidente que el milagro de la multiplicación de los panes y peces, signo de la compasión de Jesús, debe leerse con el telón de fondo de estas profecías que anuncian la llegada del Mesías. Y no porque Jesucristo haya venido a solucionar los problemas económicos del mundo, sino porque sólo él, en razón de su ser y de su misión, es capaz de saciar al hombre con bienes que superan los materiales. Por ello, cuando Jesús se da cuenta de que la gente le busca porque les ha dado de comer y desean hacerle rey, huye a la soledad del monte para dedicarse a la oración.

La Iglesia, continuadora de la misión de Cristo, no ha sido instituida para solucionar los problemas sociales y económicas de la humanidad. Pero no pasa indiferente ante tales problemas. Se estremece, como Jesús, ante el dolor del mundo y, como fruto de su compasión, tiende la mano con sus muchas o pocas posibilidades para aliviar el hambre, la pobreza, la necesidad de los más pobres. En ocasiones da la impresión de que hace milagros con lo poco que tiene. Y hay que reconocer que algo de verdad hay en esto, pues la providencia del Señor nunca falta. Pero el milagro cotidiano que acontece en la Iglesia es el de trasformar nuestro raquítico egoísmo en la compasión misma de Cristo que se hace presente en los cristianos que le abren la puerta para que él pueda seguir actuando con su infinita caridad. Se entiende así que la compasión atraiga los hombres a Cristo y a la casa común de todos que es la Iglesia.

 

+ César Franco
Obispo de Segovia

 

POEMAS PARA EL ALMA

SACERDOTES, PUENTES CON DIOS

Si ves a Dios lejano
según tus ojos,
nunca nos ha dejado,
no estamos solos:
Él habita en el alma
de puerta abierta,
de todo el que la guarda
con inocencia;
se nos hace presente
cada momento,
en medio de la gente
o en el silencio.

Entre el cielo y la tierra
Dios tiende puentes,
para que quien lo quiera
al Cielo entre;
y aunque a veces pensamos
se nos esconde,
nos espera en las manos
del Sacerdote:
en un mundo que olvida
a su Creador,
ellas dan a la vida
nuevo calor,
nos llena de alegría
su bendición
y nos dan cada día
pan hecho Amor.

 José García Velázquez

 

DEL CEPILLO AL INTERNET: LA SOLIDARIDAD CRISTIANA

Llegamos cada domingo a nuestra parroquia y nos parece algo descontado que debe estar limpia, ordenada, bien iluminada, con megafonía adecuada, con calefacción cuando hace frío que pela, y refrigerada o ventilada cuando el sopor caluroso. Ahora hay un factor más añadido: debe haber gel hidroalcóholico para nuestras manos, y al acabar la celebración ha de emplearse algún producto limpiador en todo el templo. Todo esto supone gastos que alguien debe ayudar a pagar. Nuestra clásica picaresca hispánica acuñó un término simpático para nombrar un momento de la Misa dominical que ha tenido muchos sobresaltos: “Pasar el cepillo”. Sin duda que esta labor de “cepillar” no tiene una solemnidad litúrgica propiamente dicha, como cuando incensamos el altar o las personas porque en ellas reconocemos la presencia del Señor. No, cuando alguien en la iglesia “pasa el cepillo”, es para recordarnos algo tan antiguo en la práctica cristiana como la comunicación de los bienes, compartiendo con los hermanos lo que se recibe de Dios.

Tal vez, la colecta dominical se ha podido reducir a unas “perrillas” que se echan en el cesto como tímida colaboración en los gastos de la parroquia. Tiempos podrán venir en los que los cristianos deberemos todos concienciarnos que la colecta del domingo debe ser un modo habitual y hasta generoso, de compartir los gastos de la comunidad que nadie subvencionará. Pero los “gastos” no son únicamente los que acabo de señalar como mantenimiento de unos locales, sino sobre todo los que se derivan de la ayuda que prestamos a los pobres, sea cual sea su rostro de pobreza. Las hambres no son solamente las de la falta de pan, sino también otras hambres que dejan igualmente insatisfechos, inanes y desnutridos a quienes no alimentan su esperanza, su caridad o su fe.

Si pasamos el “cepillo”, no lo deberíamos hacer como un resorte mecánico, ni hacer como hacían aquellos que siguiendo la misa por la televisión al no poder acudir a la iglesia debido a su enfermedad, llegando la colecta cambiaban de canal por si acaso salía de la pantalla el cesto del cepillo. Lo hacemos con la conciencia clara de quien quiere poner en común algo de lo mucho que le sobra o algo de cuanto, sin sobrarle, lo quiere así agradecer: compartiéndolo. No lo hacemos porque sí, ni tampoco al rebufo de otras iniciativas semejantes, sino por amor a Dios que en los hermanos más necesitados vive y nos extiende su propia mano. No es un alarde de generosidad altanera, sino un modo de reconocimiento de que incluso cuando lo que tenemos es fruto del sudor honesto de nuestra frente, lo hemos recibido de la Providencia del Señor. Porque la caridad cristiana tiene siempre su propia denominación de origen, si quiere seguir siendo caridad y cristiana. Bienvenidos sean otros cauces e iniciativas, como las suscripciones familiares de quienes entregan mensualmente a la parroquia una cantidad fija como cuota de colaboración estable. O hagamos nuestro donativo a la comunidad diocesana o parroquial a través de otros cauces como el de internet Dono a mi Iglesia. 

Sea pasando el cepillo en nuestras celebraciones dominicales, o sea a través de otros modos de colaboración estamos compartiendo cristianamente nuestros bienes con la comunidad y asistiendo a los pobres. Quienes luego nos acercaremos al altar para recibir el Cuerpo del Señor debidamente preparados, sabemos que quien sacia nuestra hambre con el Pan santo de la Eucaristía, nos envía a saciar o paliar desde la caridad a nuestros hermanos necesitados. Y cuando hayamos cumplido con este grave deber de asistir a los hambrientos de pan, no dejemos de hacerlo a quienes también se mueren de tantos modos porque les falta el otro pan: el de la fe, de la caridad o de la esperanza.

Monseñor Jesús Sanz Montes

 

(Gentileza Asociación Sacerdote D. Rafael Matesanz)

SILENCIO ELOCUENTE

Me retiro, Señor, al desierto
donde se percibe mejor tu Presencia.
Necesito escuchar tu Palabra
limpia de ruidos estridentes y desvelos vanos.

Sólo tu rostro me sosiega
y no Te veo
cuando la niebla del olvido humano
Te ignora.

No me resigno a vivir
sin notar y agradecer
tu permanente y cálida mirada.

Me nutre el silencio.
Me restaura contemplar mi alma desnuda:
Advertir las llagas
de mis pecados y mis limitaciones
para curarlas Contigo.

Pero también, disfrutando mi pequeñez,
me complace saber
cómo valoras y asumes con cariño
lo positivo de mi ser
que Tú mismo me donas
y Tú mismo cultivas.

Gracias, Señor, por el silencio y la soledad
del desierto cuaresmal y monacal
que me renueva incesantemente.

Rafael Matesanz

 

LA FESTIVIDAD DE SAN ROQUE EN LA CATEDRAL DE SEGOVIA

Este año la festividad de San Roque se celebrará en la catedral de Segovia, el próximo 16 de agosto a las 8 de la tarde, donde se renovará el voto de la ciudad al santo patrón de los apestados, para que se acabe esta pandemia.

Desde 1599 el Concejo de Segovia acordó celebrar el voto (promesa de fidelidad) a San Roque como agradecimiento a la intercesión del Santo por ser librados y curados del mal de la peste que había asolado a la ciudad. El Historiador segoviano, Diego de Colmenares, habla de 12.000 muertos.

El alcalde en nombre y representación de toda la ciudad, renueva el voto en el ofertorio de la eucaristía, agradeciendo todas las bendiciones venidas de Dios por la intercesión del Santo.
Dadas las circunstancias de la peste del Covid-19 que tanto está afectando a Segovia, este año, la fiesta de San Roque se celebrará en la S. I. Catedral en lugar de la iglesia de San Millán como es tradicional
  
Es una ocasión propicia para recordar en la fe y la esperanza a todos los fallecidos, enfermos, familias afectadas, profesionales de la salud… Nuestro pueblo también invoca a Dios, por intercesión de San Roque, patrón de los apestados para que se acabe esta pandemia.

Pidamos a San Roque que interceda por nosotros al Señor para que finalice la pandemia que padecemos.

 

GRACIAS SACERDOTES

Vivimos tiempos de zozobra, en lo material y en lo espiritual. La crisis del coronavirus está provocando (y si no, debería hacerlo) que nos cuestionemos nuestro modelo de vida. ¿Cuál es la finalidad que damos a nuestra existencia? ¿Merece ese fin la entrega de la vida? ¿En qué o quién hemos depositado nuestra confianza estos años? Si ese pilar ahora se tambalea quizá no fuera auténtico.
 
Sin embargo, lo mismo que toda crisis abre preguntas existenciales, preguntas que nos permiten revisar la autenticidad de nuestra vida, toda crisis permite ver ejemplos de personas cuya vida se funda en la entrega y no en el yo. Vidas ejemplares.
 
Estamos asistiendo a un esfuerzo sobrehumano de los profesionales de la sanidad, de las fuerzas y cuerpos de seguridad y de otros muchos que, a riesgo de contagiarse del coronavirus, están entregando su vida en servicio a los demás. A ellos querría enviar mi primer agradecimiento en estas líneas. Gracias a sus cuidados y profesionalidad muchos españoles salvarán su vida corporal.
 
No obstante, este artículo tiene como principales destinatarios a los sacerdotes. El coronavirus no sólo está poniendo en cuarentena nuestra vida "material-profesional-social", sino que también está amenazando con poner en cuarentena nuestra vida espiritual. Son muchas la presiones, algunas justificadas, otras no tanto, de la situación actual para que la Iglesia cierre en cuarentena. Un cierre que sería tanto como apagar a Dios. Con la característica especial de que no sería un apagón causado por la sociedad secularizada sino por la propia Iglesia. Un apagón que sumiría en la desolación al pueblo católico español.
 
Por eso este artículo quiere ser, sobre todo, un agradecimiento a todos los sacerdotes (y religiosos) que, haciendo vida las palabras evangélicas del Señor "no teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma" (Mt 10, 28), arriesgan su vida y salud para mantener vivo y presente en nuestra sociedad a Jesucristo sacramentado. Son todos esos sacerdotes que abren sus Iglesias para que los fieles podamos acudir a confortarnos en el Señor. Son todos esos sacerdotes que siguen disponibles para la confesión. Son todos esos sacerdotes que siguen visitando y atendiendo espiritual y sacramentalmente a los enfermos. Son, especialmente, todos esos sacerdotes que siguen permitiendo al pueblo fiel participar de la Eucarístia –cumpliendo todas la normas de prudencia–, conscientes de que, como decían los primeros cristianos, "sin domingo no podemos vivir".
 
Todos ellos tienen el mérito de recordarnos a todos los españoles que vale la pena dar la vida por Cristo, por llevar a Cristo a los demás. Que es Cristo el pilar seguro sobre el que afrontar esta crisis. Que la Iglesia siempre está cerca del necesitado material y/o espiritual. Que la Iglesia no cierra. Que una semana sin domingo, sin eucaristía, es una semana vacía, perdida.
 
Muchísimas gracias de corazón a los sacerdotes. No sería posible superar esta crisis sin ellos. No habría esperanza sin ellos. Ellos van a salvar nuestra vida espiritual, la que de verdad importa.

Luís Zayas

 

ORACIÓN ATRIBUIDA A SAN FRANCIACO DE ASIS

Señor, haz de mí un instrumento de paz.

Que allá donde hay odio, yo ponga amor.

Que allá donde hay ofensa, yo ponga el perdón.

Que allá donde hay discordia, yo ponga la unión.

Que allá donde hay error, yo ponga la verdad.

Que allá donde haya duda, yo ponga la Fe.

Que allá donde haya desesperación, yo ponga la esperanza.

Que allá donde haya tinieblas yo ponga la luz.

Que allá donde haya tristeza, yo ponga la alegría.

Oh Señor, que yo no busque tanto ser consolado, cuanto consolar, ser comprendido, cuanto comprender, ser amado, cuanto amar.

Porque es dándose como se recibe, es olvidándose de sí mismo como uno se encuentra a sí mismo, es perdonando como se es perdonado, es muriendo como se resucita a la vida eterna.

 

NUEVAS INVOCACIONES A LA VIRGEN MARÍA

El Sumo Pontífice FRANCISCO, acogiendo los deseos expresados, ha dispuesto que en el formulario de las letanías de la Bienaventurada Virgen María, llamadas "Lauretanas", se inserten las invocaciones "Mater misericordiae", "Mater spei" y "Solacium migrantium".

 La primera invocación se colocará después de "Mater Ecclesiae", la segunda después de "Mater divinae gratiae", la tercera después de "Refugium peccatorum".

 

TIEMPO ORDINARIO

El Tiempo ordinario es un tiempo importante; tan importante que, sin él, la celebración del misterio de Cristo y la progresiva asimilación de los cristianos a este misterio se verían reducidos a puros episodios aislados, en lugar de impregnar toda la existencia de las comunidades de fé. Solamente cuando se comprende que el Tiempo ordinario es un tiempo imprescindible, que desarrolla el misterio pascual de un modo progresivo y profundo, se puede decir que se sabe qué es el año litúrgico. Quedarse tan sólo con los “tiempos fuertes” significa olvidar que el año litúrgico consiste en la celebración sagrada, en el curso de un año, del entero misterio de Cristo y de la obra de la salvación.

Se llama “tiempo ordinario”, porque en dicho tiempo se medita sobre la “vida ordinaria” de Jesús, es decir, qué hizo con sus discípulos, los lugares que visitó, los milagros que realizó. Pero, a diferencia de otros tiempos, en el tiempo ordinario se profundiza en la vida cotidiana Jesús. Por ejemplo, en el tiempo de Navidad se profundiza sobre el nacimiento de Jesús, en el tiempo de Pascua se profundiza en la Resurrección de Jesús, mientras que en el tiempo ordinario no hay un misterio específico que se profundice, sino más bien se acompaña a Jesús en sus “actividades” de día a día.

Este tiempo es el más largo del año, dura entre 33 a 34 semanas, el color que se utiliza es el verde. La fuerza del Tiempo ordinario está en cada uno de los 33 o 34 domingos que lo integran. El Tiempo ordinario comienza el lunes que sigue al 6 de enero y se extiende hasta el martes antes del miércoles de Ceniza, para reanudarse de nuevo el lunes después del domingo de Pentecostés y terminar antes de las primeras Vísperas del domingo I de Adviento.

 

 

EL CAMINO DE LA INFANCIA

Jesús deja claro que el camino para llegar a Dios es el camino de la infancia: ”Os aseguro que si no cambiáis y os hacéis como niños no entraréis en el reino de los cielos”.

Convertirse en niño significa vivir de acuerdo con una segunda inocencia; no a la inocencia del recién nacido, sino la inocencia que se consigue haciendo opciones conscientes.

¿Cómo podría describirse a quienes han llegado a esta segunda infancia, a esta segunda inocencia? Jesús los describe con toda claridad en las Bienaventuranzas.

Jesús sube a la montaña, reúne a sus discípulos, y dice: “Bienaventurados los pobres, los mansos, los misericordiosos, los pacíficos y los que padecen persecución por la justicia”.

Estas palabras dibujan el retrato del Hijo de Dios. Es un autorretrato de Jesús el Hijo Amado. Es también el retrato de lo que yo debo ser. Las bienaventuranzas me muestran el camino más simple para llegar a casa, a la casa de mi Padre.

Convertirse en un niño significa vivir las Bienaventuranzas y encontrar la puerta estrecha del Reino.

¿No es acaso el niño pequeño pobre, manso y limpio de corazón? ¿Acaso el niño pequeño no llora ante el más mínimo dolor? ¿No está acaso el niño pequeño hambriento y sediento de justicia, y no es acaso víctima de la persecución? ¿Y qué hay de Jesús, la Palabra de Dios que se hizo carne, vivió nueve meses en el vientre de María, y vino a este mundo como un niño pequeño, adorado por los pastores y los Magos de Oriente? El Hijo eterno se hizo niño para que yo pudiera ser niño otra vez y así volver a entrar con él en el Reino del Padre.

“Yo te aseguro” dijo Nicodemo, que el que no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios.

 

FELICES LOS QUE LLORAN PORQUE ELLOS SERÁN CONSOLADOS

El mundo nos propone lo contrario: el entretenimiento, el disfrute, la distracción. El mundo no quiere llorar : prefiere ignorar las situaciones dolorosas, cubrirlas, esconderlas.

Se gastan muchas energías por escapar de las circunstancias donde se hace presente el sufrimiento, creyendo que es posible disimular la realidad, donde nunca, nunca, puede faltar la cruz.

La persona que ve las cosas como son realmente, se deja traspasar por el dolor y llora en su corazón, es capaz de tocar las profundidades de la vida y de ser auténticamente feliz. Esa persona es consolada, pero con el consuelo de Jesús y no con el del mundo.

Así puede atreverse a compartir el sufrimiento ajeno y dejar de huir de las situaciones dolorosas.

De este modo encuentra que la vida tiene sentido socorriendo al otro en su dolor, comprendiendo la angustia ajena, aliviando a los demás.

Papa Francisco

 

COMUNIÓN DE LOS SANTOS, LA MEJOR RED SOCIAL

 

 

Sin ánimo de establecer una lista cerrada, proponemos reflexionar sobre diez cosas que quizá nos ayuden a que mi vida esté más llena de oración, sacramentos y ansias de agradar a Dios.

1.- Leer la Biblia: Diez minutos diarios. Con ella y leyendo buenos libros cristianos, cultiva tu personalidad. Así te instruirás cada día más en la Palabra de Dios.

2.- Orar todos los días a Dios 15 minutos: Alábale y dale gracias. Pídele por tus necesidades con fe. Implora la ayuda maternal de la Virgen María.

3.- Confesar tus pecados: Al menos una vez al mes para limpiar y sanar tu alma.

4.- Participar semanalmente de la Misa dominical y recibir a Cristo en la Santa Comunión.

5.- Santificar la vida en familia. Para ello mejora primero tu propia conducta hacia los tuyos. Cumple tus responsabilidades y reforma tu actitud según el ejemplo de Jasecristo y de sus mejores discípulos que fueron los santos.

6.- Ayudar a tu prójimo con amos cuando lo veas en necesidad. Brinda tu apoyo con generosidad, bondad y respeto. Armoniza sabiamente la ayuda material y la ayuda espiritual.

7.- Defender con valentía los principios cristianos cuando sean atacados o ridiculizados por la sociedad. No devuelvas los ataques, sino señala los males que se originan por vivir dejándolos de lado. Y resalta lo mejor que sería la vida si los cumpliéramos.

8.- Enseñar con la Biblia el mensaje de Cristo a quien no lo conoce. Haz lo que está a tu alcance para combatir la ignorancia espiritual de los católicos. Participa en la catequesis de tu parroquia.

9.- Asociarte y participar con regularidad en una comunidad cristiana parroquial. Promueve en ella el estudio de la palabra de Dios.

10.- Dar un buen testimonio de vida católica en todo momento, actuando cristianamente. Con la fuerza de Cristo resiste al pecado y procede rectamente. Viendo tu ejemplo, la gente buscará a Dios.

 

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ORAR JUNTO A LAS IMÁGENES DE SAN MILLÁN

____________ Jesús Cano ___________

 

LA SOLEDAD AL PIE DE LA CRUZ
“Ahí tienes a tu madre” (Juan 19,27)

Esta imagen de la Virgen María se venera en la parroquia de San Millán, de Segovia, es Ntra. Sra. la Soledad al Pie de la Cruz. Es una talla policromada en madera de cedro y realizada por nuestro querido e insigne escultor segoviano D. Aniceto Marinas García, bautizado en la parroquia de San Millán. Hombre de fe y oración profunda, tuvo a bien regalar la imagen a nuestra parroquia en el año de 1930.

Al mirar esta obra de arte tan conmovedora nos quedamos inmediatamente atrapados por un sinfín de sentimientos humanos y religiosos que se desprenden de ella.

La imagen está llena de expresividad. El cuerpo está abatido, desmayado, apenas tiene fuerza para estar recostado sobre la cruz que la sostiene. Sus brazos y especialmente sus manos, debilitadas y cansadas, acompañan el ritmo dramático del cuerpo. Los párpados y los ojos entreabiertos muestran la angustia, la pena y la tristeza de una madre que ha perdido a su hijo único. La aflicción y la amargura de la Virgen son tan grandes que ni siquiera le quedan fuerzas para derramar lágrimas.

Este es el momento en que María recordaría la profecía de Simeón al presentar a su Niño en el Templo: “¡Y a ti misma una espada te atravesará el alma!” (Lc 2,35). Sin duda es la espada del dolor. Este dolor atraviesa el alma entero de María que ha presenciado y vivido el ultraje y la muerte de un inocente: su hijo Jesús. Y es Jesús el que desde la cruz nos ha dicho: “Ahí tienes a tu Madre”. ¡Acógela en fe!

ORACIÓN:

Oh Dios, te damos gracias por la Virgen María, la llena de gracia, la que concibió por el Espíritu Santo a su hijo Jesús.

En ella vemos a una Madre que ha sufrido lo indecible porque ha amado
hasta el extremo con el amor del corazón de su Hijo único.
Gracias, Madre, porque al contemplarte con fe,
mi alma rota de dolor se llena de tu compasión.

María, ante ti pongo mi corazón angustiado, sufriente y enfermo por tantas cosas de la historia de mi vida. Concédeme por tu intercesión que, al acercarme a ti y contemplarte en tu dolor, me llene del amor de Dios; y en los momentos de mi soledad acompáñame con tu paz y esperanza, hasta que un día pueda gozar de las alegrías del Cielo. Amén.

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CRISTO DE LA PAZ

Todo está cumplido(Juan 19,30)

Este Cristo de nuestra parroquia de San Millán, de Segovia, es el Cristo de la Paz. Es una talla policromada de finales del S. XIII. Le llamamos Cristo de la Paz porque al mirar su rostro muerto, se percibe la paz de aquel que ha completado la vida con entrega amorosa, en una obediencia fiel y absoluta al Padre hasta la muerte.

Ya lo dijo Jesús a sus discípulos: “Yo he bajado del cielo para hacer, no mi voluntad, sino la del aquel que me ha enviado” (Jn 6,38). Su rostro nos inspira toda clase de confianza en la bondad de nuestro Padre Dios. Un rostro que parece esbozar hasta cierta alegría. La alegría y el gozo de haber cumplido todo en la vida. Y sus brazos extendidos parecen acogernos a todos e invitarnos a ir a él con aquellas palabras que el mismo dijo: “Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados” (Mt 11,28).

Ciertamente, la imagen parece estar viva; a través de ella el Espíritu Santo nos habla y nos sobrecoge en el misterio de la muerte, y de la vida más allá de la muerte. Él, desde el presbiterio, nos preside siempre cada Eucaristía y nos recuerda el misterio de su muerte y nuestra muerte, pero siempre con serenidad y paz, la paz que viene de la gran esperanza en la vida eterna.

Oración:

Padre Dios, te damos gracias porque un día tuviste a bien enviarnos a tu Hijo, nacido de las entrañas de la Virgen María.

Gracias Jesús porque naciste, viviste y moriste en la pobreza más absoluta, y esta pobreza se ha convertido para todos nosotros en riqueza de gracia y amor.

Jesús, que al mirar tu rostro con fe, la paz que habita en tu alma venga a la mía. La paz que brota de tu Espíritu de misericordia.

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SANTO CRISTO EN SU ÚLTIMA PALABRA

“Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu” (Lucas 23,46)

Este Cristo crucificado se encuentra en la parroquia de San Millán, de Segovia, es el Santo Cristo en su Última Palabra. Es una talla policromada en madera de cedro y realizada por nuestro querido e insigne escultor segoviano D. Aniceto Marinas García, bautizado en la parroquia de San Millán. Hombre de fe y oración profunda, tuvo a bien regalar la imagen a nuestra parroquia en el año de 1947.
La imagen representa aquella escena de Jesús agonizando en la cruz y pronunciando sus últimas palabras. El Evangelio lo escribe así: “Jesús, dando un fuerte grito, dijo: ‘Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu’ y, dicho esto, expiró”.

Realmente, es una escena conmovedora. Su vientre hacia dentro y la cavidad torácica repleta de aire, nos indican el último esfuerzo, el último aliento de vida para pronunciar la Última Palabra a su Padre. Es la entrega definitiva de su vida a Dios, y en la suya, también la nuestra.

Los ojos abiertos y vueltos hacia arriba se clavan en lo alto, en el cielo. Esta última mirada, compasiva y llena de inocencia, se convierte en el gesto supremo de amor del Hijo hacia su Padre. Los ojos de Jesús están expresando la oración más sublime que pueda hacer el hombre a Dios: entregar su vida a Aquel que se la dio.  

Nuestras miradas, unidas a la mirada de Jesús, se elevan confiadamente al Padre. Por eso, mirando al Hijo encontramos el consuelo y el amor divino para también, como Jesús, entregar libremente nuestra vida al Padre.

ORACIÓN:

Padre Dios, te doy gracias porque entregaste a tu Hijo al mundo, nacido de la Virgen María.

Jesús, en tu mirada, no veo condenación ni castigo alguno,lo que veo es tu mirada limpia, pura y llena de amor y compasión, por todo ello, gracias Señor.

Y, con la gracia del Espíritu Santo deseo, Señor, que ahora y en el último momento de mi vida, pueda mirar con tu mirada confiada a nuestro Padre Dios,   e ir a su prometido y amoroso regazo eterno.  Amén.

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NUEVO ESTUDIO DE LA SÁBANA SANTA          

La Sábana Santa de Turín es, desde hace siglos, fuente de polémica entre los que niegan su autenticidad y lo que creen que albergó el cuerpo de Jesucristo después de haber sido crucificado. Ahora, unmédico español se une a la discusión y sostiene que la imagen que aparece en la tela es la de un hombre vivo.

Según cuenta el doctor Bernardo Hontanilla, catedrático de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora de la Clínica Universidad de Navarra, ha publicado un estudio en la revista Sciencia et Fides,  que edita la Universidad de Navarra junto a la Universidad Nicolás Copérnico de Torun (Polonia), en el que analiza la Sabana Santa desde el punto de vista de un cirujano plástico, en contraposición de anteriores investigaciones forenses, hematológicas, textiles, químicas, biológicas e iconográficas.

En su estudio, Hontanilla asegura que la Síndone muestra a la vez signos de muerte como de vida de una persona que dejó su imagen impresa en un momento en el que estaba viva, algo que, en su opinión, es razonable, ya que si la Síndone cubrió el cuerpo de Jesús, aÉl le interesaría no solo mostrarnos los signos de la muerte, sino también de resurrección en el mismo objeto.

El catedrático, especializado en cirugía de la parálisis facial, ha analizado varios detalles de la postura del cuerpo impreso en la Sábana Santa tomando como referencia la reconstrucción en 3D del artista andaluz José Manuel Miñarro López. Así, según explica Hontanilla, todos los estudios realizados hasta la fecha se refieren a un cadáver. Se trata de estudios de medicina forense que describen que la postura fijada en la Síndone es típica de una rigidez post mortem, pero en realidad se trata del gesto habitual de una persona cuando está intentando levantarse partiendo de la posición decúbito supino (posición del cuerpo acostado mirando hacia arriba), asegura. Muestra a la vez signos de muerte como de vida de una persona que dejó su imagen impresa en un momento en el que estaba viva.

La hipótesis de Hontanilla también se apoya en el hecho de que cuando realizamos ese gesto de levantarnos, se produce un desplazamiento de las manos a los genitales al flexionar el tronco, una elevación y semiflexión de la cabeza y un apoyo de una planta del pie con menos flexión de la pierna contralateral y cierto grado de rotación interna como la figura observada en la Síndone. Para ello, tomó como referencia pruebas con sujetos varones de entre 30 y 40 años, con fenotipo atlético y de entre 1,70 y 1,80 metros de altura a los que les solicitó que se levantaran del suelo partiendo de la posición decúbito supino

Además, asegura que el rostro captado en la Sábana muestra los surcos nasogenianos y nasolabiales: La presencia de ambas marcas en la cara impresase asemeja más a la de una persona viva, ya que en un cadáver reciente la musculatura fácil se relaja y desaparecen los surcos. El experto confía plenamente en su diagnóstico: En el momento en que se imprime esta imagen, la persona está viva. Lo afirmo y defiendo científicamente donde sea necesario, concluye.

                                                                                                    

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LA SÁBANA SANTA SERÁ EXPUESTA EN 2020

La Sábana Santa será exhibida nuevamente en Turín, cinco años después de su última exposición  y considerada entre las más concurridas por los peregrinos de todo el mundo, unos dos millones aproximadamente.

El Arzobispo Monseñor Cesare Nosiglia fue el encargado de dar la noticia. El motivo de la Ostensión Extraordinaria de la Sábana Santa será la 43ª edición del Encuentro Internacional organizado - del 28 de diciembre de 2020 al 1 de enero de 2021 - por la Comunidad Ecuménica de Taizé que tendrá lugar en la ciudad italiana de Turín.

Por lo tanto, además de la "confirmación de un fuerte vínculo" con los hermanos del pequeño municipio francés, Monseñor Nosiglia anunció que la Sábana Santa será expuesta durante ese tiempo. Tal como el mismo Arzobispo señaló, Turín y la Comunidad Monástica Ecuménica tienen un vínculo que se extiende desde hace décadas.

Numerosos grupos de jóvenes van periódicamente desde el Piamonte y el Valle de Aosta a Taizé para participar en la "Peregrinación de confianza a través de la tierra". Igualmente son numerosas y significativas los encuentros de oración de Taizé en Turín, promovidos por la pastoral juvenil diocesana junto con el grupo "Turín encuentra a Taizé".

La Iglesia de Turín se está preparando para acoger a miles de jóvenes, tanto con la hospitalidad en las casas y comunidades, como con los talleres y las jornadas de trabajo. Igualmente, se ha programado un tiempo de contemplación de la Sábana Santa reservado a los jóvenes participantes del encuentro.

 

El Patriarca de Lisboa, el cardenal Manuel Clemente, afirmó que la Virgen de Fátima tendrá “un papel fuertísimo” en la próxima Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) que se realizará en Lisboa en el año 2022.


"Este movimiento juvenil católico que vemos en Portugal, la devoción mariana, la devoción a Nuestra Señora de Fátima es muy fuerte”, detalló el cardenal de la capital portuguesa.
“De todas las revelaciones y manifestaciones de Nuestra Señora en la historia, la de Fátima está más ligada a los Papas, al ministerio del Papa y a todo aquello que se refiere a él. Todo esto confluye y va a ser muy bueno”, añadió.


Sobre lo que Portugal puede ofrecer en la JMJ de 2022, el Cardenal Clemente indicó que eso es “su propia juventud, porque si este evento va a darse en Lisboa, se debe también a la fuerza, a la voluntad, al deseo de la juventud católica portuguesa que está con un dinamismo misionero muy fuerte”.

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