Horario de Misas

Diario: 10:30,20:00

Domingos y festivos: 10:00,11:30,12:30, 20:00

Atención Personalizada

En la iglesia o en la Casa de Piedra.

Acordar previamente la hora con nuestros párrocos:

Jesús Cano 609943401

Aimée Kukuluka 631165327

 

HISTORIA DE LA PARROQUIA DE SAN MILLÁN

 

 

   Queridos amigos internautas:

Nos ponemos en contacto con vosotros con el propósito de dar a conocer más el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo. Para ello, encontraréis en la página de inicio diversos enlaces que facilitan este cometido.
Los temas serán diversos dependiendo de muchos aspectos y circunstancias: sociales, culturales, religiosos… Esperamos y deseamos que sean del gusto e interés de todos.

Avda. del Acueducto nº 26 40002 Segovia

ACOMPAÑAMIENTO Y ATENCIÓN PERSONALIZADA:

 DIOS ES AMOR Y PAZ

ACORDAR PREVIAMENTE LA HORA PARA EVITAR ESPERAS.

SACERDOTE:

D. Jesús Cano Arranz: 609 943 401

 

 

En la hoja parroquial "Juntos" podrás conocer todas las actividades de la parroquia.

PICHAR EN IMAGEN

 

MEDITACIÓN DIARIA

En este enlace encontrarás  la meditación  diaria de la página "Hablar con Dios", que te puede servir para hacer esos 10 ó 15 minutos diarios de oración, tan aconsejables.

http://www.hablarcondios.org/meditaciondiaria.asp

Te sugiero esta oración introductoria y final:

ORACIÓN INTRODUCTORIA
 Señor mío y Dios mío, creo firmemente que estás aquí, que me ves que me oyes Te adoro con profunda reverencia, te pido perdón por mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración.Madre mía Inmaculada, S. José mi padre  y señor, ángel de mi guarda interceded por mí.

 ORACIÓN FINAL
 Te doy gracias Dios mío por todos los buenos propósitos, afectos e inspiraciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, S. José mi padre y señor, ángel de mi guarda interceded por mí.

 

PAPA FRANCISCO, ÁNGELUS 1 DICIEMBRE 2019

..Los que tienen hambre y sed de justicia sólo pueden encontrarla a través de los caminos del Señor, mientras que el mal y el pecado provienen del hecho de que los individuos y los grupos sociales prefieren seguir caminos dictados por intereses egoístas, que causan conflictos y guerras. El Adviento es el tiempo para acoger la venida de Jesús, que viene como mensajero de paz para mostrarnos los caminos de Dios.

Velar no significa tener los ojos materialmente abiertos, sino tener el corazón libre y orientado en la dirección correcta, es decir, dispuesto a dar y servir. ¡Eso es velar! El sueño del que debemos despertar está constituido por la indiferencia, por la vanidad, por la incapacidad de establecer relaciones verdaderamente humanas, por la incapacidad de hacerse cargo de nuestro hermano aislado, abandonado o enfermo. La espera de la venida de Jesús debe traducirse, por tanto, en un compromiso de vigilancia...

 

EL PAPA EL PESEBRE Y LA NAVIDAD

En el primer Domingo de adviento el Papa Francisco visitó el Santuario de Greccio, que se encuentra 100 kilómetros al norte de Roma. ¿Por qué quiso iniciar allí el tiempo de preparación de la navidad? Porque en ese santuario franciscano se encuentra el fresco que representa la primera celebración navideña tal y como la conocemos, y que tuvo a san Francisco de Asís como protagonista.

Y fue allí precisamente donde Francisco quiso firmar su nueva Carta Apostólica, llamada Admirabile signum, y que trata precisamente sobre la preparación de la navidad, centrándose en el pesebre.

Te recomiendo que la leas.

“Con esta Carta quisiera alentar la hermosa tradición de nuestras familias que en los días previos a la Navidad preparan el belén”, dice el Papa, así como la costumbre de “ponerlo en los lugares de trabajo, en las escuelas, en los hospitales, en las cárceles, en las plazas…”. Francisco espera que esta práctica “nunca se debilite”, y es más, confía en que allá donde hubiera caído en desuso “sea descubierta de nuevo y revitalizada”.

Además de señalar el significado que tiene el Belén y la importancia de su contemplación, el Papa recuerda en la Carta el origen de esta costumbre centenaria, la bella historia de la primera representación del Belén protagonizada por san Francisco de Asís.

Desde InfoVaticana nos unimos al deseo del Papa y te animamos a que, en esta semana en la que empieza el adviento, pongas el Belén en tu casa o trabajo sino lo has hecho ya. Nosotros lo acabamos de poner.

 

POEMAS PARA EL ALMA

LA VIRGEN DE LA ESPERANZA

La llegada del Mesías
en oración esperaba,
como piadosa judía,
pero el Mesías tardaba;
siendo apenas una niña,
un Ángel le reveló
que, si aceptaba, sería
la Madre del Salvador;
mujer discreta y sencilla,
con nadie lo comentó
y tan hermosa noticia
guardaba en su corazón.

San José, que la quería,
abandonarla pensó,
pero también recibía
a un mensajero de Dios.

Después conoció su prima
el milagro que se obró,
al recibir la visita 
de quien portaba al Señor.

A Belén se dirigían,
porque se hacía un padrón,
cuando el tiempo se cumplía
de dar a luz su ilusión.
………………………………………………
Ahora que se acerca el día,
cantas salmos y alabanzas
¡Bendita seas, María:
la Virgen de la Esperanza!


  José García Velázquez

 

DIOS ES AMOR

Queridos amigos: gracia y paz en el Señor.

De nuevo me pongo en comunicación con todos vosotros para seguir compartiendo la vida y la fe. Ambas cosas son inseparables.

El título de la carta, como habéis podido leer es: DIOS ES AMOR. Son tres palabras que están en la Biblia, lo que los cristianos llamamos Palabra de Dios o Sagradas Escrituras.

Para comenzar, tendríamos que preguntarnos a nosotros mismos cómo concebimos a Dios. Es decir, ¿cómo veo yo a Dios? ¿Cómo creo que es Dios para mi vida? ¿Cómo entiendo yo a Dios? ¿Es un Dios lejano, extraño, vengativo, malo, justiciero...? ¿Quién es Dios y cómo es?

De esto, precisamente, es de lo que quiero compartir. Y para responder a las preguntas formuladas y las vuestras, nada mejor que recurrir a la misma Palabra de Dios.

Supongo que a todos, cuando éramos pequeños, nos han hablado de Dios. Y casi, sin dudar, nos han dicho frases como estas: “Tienes que amar a Dios”, “tienes que obedecer a Dios”, “tienes que cumplir estos mandamientos”, “Dios te castigará si no le haces caso”. En fin, estas y otras fórmulas similares se nos han dirigido creyendo que así conoceríamos mejor a Dios. Por supuesto, que no se trata de culpabilizar a nadie. Así nos educaron y punto. Sin embargo, lo que nos dice el mismo Dios en su Palabra es diferente.

Fijaos bien, lo que dice este texto de la primera carta de San Juan:“En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo” (1 Juan 4,10 y 19). Esto es precioso y maravilloso, queridos amigos. Lo primero de toda la Biblia es decirnos que Dios nos ama primero, y no en que nosotros le amemos a Él. ¿Os dais cuenta de este detalle? El amor de Dios consiste en que él nos amó primero. Dicho de otro modo, Dios no está esperando a que nosotros le amemos. Él nos ama desde siempre, desde toda la eternidad. En nuestro corazón debería estar bien incrustado este pensamiento de Dios acerca de nosotros: ÉL NOS AMÓ PRIMERO.

Y, ¿sabéis porqué nos amó primero? Pues muy sencillo: porque DIOS ES AMOR (1Jn 4, 8 y 16). Dios es amor. Hay que repetirlo muchas veces para que esta gran verdad de Dios se haga experiencia de vida en nuestros corazones. Dios no puede ser otra cosa, sino AMOR. Dios es esencialmente AMOR. Dios no quiere tu mal, ni tu sufrimiento, ni nada que pueda destruirte; pero de esto hablaremos en otro momento.

Dios es amor, es una frase que está presente a lo largo de toda la Biblia, es decir, del Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento. Es como la columna vertebral que sustenta la vida y la historia de Dios con su pueblo Israel, después con la venida de su Hijo, Jesucristo, y finalmente con la Iglesia. Dios es amor, no me cansaré de repetíroslo.

Termino con una frase preciosa del Evangelio: “Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único para que todo el que crea en él tenga vida eterna” (Juan 3, 16).

Seguiremos hablando del apasionado amor de Dios por nosotros

Hasta otra, recibid un abrazo cariñoso de vuestro sacerdote.

Jesús Cano

ENTRE EL DESEO Y SU CUMPLIMIENTO

El hombre vive en una tensión permanente entre el deseo y su realización. Sosteniendo esta tensión está la esperanza. Cuando se pierde, es como si al hombre le arrancaran de cuajo los deseos de vivir. Por eso, los maestros espirituales dicen que la desesperanza es el peor pecado, porque nos precipita en la muerte.
Dios ha buscado desde su creación sostenerlo en la esperanza de una vida feliz. A pesar del pecado de origen, no ha dejado de darle pruebas de su amor con promesas de felicidad y de vida eterna. El hombre no siempre ha sabido, ni sabe verlas, porque se aferra a esta tierra como si fuera el paraíso y se olvida de mirar más allá de la muerte. Pero Dios —insisto— nos ha prometido la felicidad, que colmará nuestros deseos, y la ha cumplido al enviarnos a su Hijo Jesucristo.
El tiempo de Adviento y Navidad es la prueba de que Dios cumple sus promesas. Es el Dios que sostiene la esperanza del hombre y lo hace enviándonos a quien san Pablo llama precisamente «nuestra esperanza», Jesucristo. Por eso, el tiempo de Adviento, aunque sea breve, está cargado de gran densidad porque recordamos las promesas que Dios hizo a su pueblo. Son promesas en las que se mezcla lo material con lo espiritual: Dios promete una tierra a Israel, pero al mismo tiempo le anuncia otra «tierra» que no es de este mundo, sino del venidero, al que llegaremos después de la muerte. Promete un rey, símbolo de otro rey que tampoco es de este mundo, Jesucristo. Promete también una felicidad para esta vida, no exenta de sufrimientos, que anuncia la felicidad que sólo alcanzaremos en la vida futura. Dios, por tanto, sostiene la esperanza del hombre, pero haciéndole comprender que sólo Él será capaz de satisfacer los deseos de felicidad que alberga en su interior. Como decía san Agustín: «Nos hiciste, Señor, para ti y nuestro corazón andará inquieto hasta que descanse en ti».
La Navidad es el momento del cumplimiento de las promesas de Dios. Cuando decimos que «el Verbo se ha hecho carne», es como si dijéramos que la promesa se ha cumplido. Dios es fiel y ha cumplido definitivamente su alianza porque nos ha enviado a aquel en quien todas las profecías y promesas han tenido su «sí», como afirma san Pablo. Jesús es el «sí» de Dios a los deseos del hombre, es la plenitud de lo que anhelamos. Quien posee a Jesús tiene todo lo que necesita para ser feliz y caminar por esta vida sin perder jamás la esperanza. Es verdad que a veces el camino se hace duro y oscuro. Como dice el salmo: «Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo, tu vara y tu cayado me sosiegan» (Sal 22,4). Por eso, Cristo, al venir a nosotros, ha querido asumir nuestra vida tal como es. Ha querido nacer en pobreza, sufrir persecución y padecer la muerte. Nos enseña con esto que la felicidad que trae no nos evita los momentos de prueba y sufrimiento. También ahí está Dios alentando nuestra esperanza y sosteniendo nuestra debilidad. Al hacerse hombre, también el Hijo de Dios ha querido asumir la tensión entre el deseo y su cumplimiento. Él nos ha dicho que ha venido a traer fuego a la tierra y desea que arda (cf. Lc 12,49). Y, antes de la última cena, afirmó: «Ardientemente he deseado comer esta Pascua con vosotros, antes de padecer» (Lc 22,14). Jesús nos revela sus deseos más íntimos que apuntan al cumplimiento de su misión. Se refiere a la Pascua que traerá el cumplimiento de todas las promesas; y desea que la tierra arda con el fuego del Espíritu que penetrará en lo más íntimo de nosotros mismos asegurándonos que no deseamos realidades inalcanzables, sino presentes ya en Jesucristo, «esperanza nuestra».

+ César Franco
Obispo de Segovia.

 

NO ES LO MISMO MUERTE DIGNA QUE EUTANASIA

Para el Diccionario de la Real Academia, “eutanasia es el acortamiento voluntario de la vida de quien sufre una enfermedad incurable, para poner fin a sus sufrimientos”. En el juramento hipocrático, compendio durante tantos siglos de la ética médica, se dice: “No administraré a nadie un fármaco mortal, aunque me lo pida, ni tomaré la iniciativa de una sugerencia de este tipo”.

Desgraciadamente en España hay muchísima gente que se ha dejado llevar por ideologías como la relativista y la de género, decantándose por la eutanasia, lo que supone la pérdida de importantísimos valores morales, tanto humanos como cristianos.

Permitir la eutanasia traerá como consecuencia, como lo muestra el caso de Holanda, muertes sin consentimiento del paciente e incluso con su rechazo, donde las cifras oficiales dan un 7% de eutanasias no autorizadas, aunque hay una encuesta del fiscal general garantizando anonimato, confidencialidad e impunidad, que sube esta cifra hasta el 40%.

La consecuencia es muy clara: desconfianza en las instituciones sanitarias, expresada en el hecho que bastantes ancianos holandeses llevan consigo una tarjeta que dice: “En caso de enfermedad, que no me lleven a un hospital”. Aquí en España puede pasarnos lo mismo, porque se acaba de anunciar que una de las primeras leyes que se van a aprobar es la de la eutanasia.

Por mi parte, si voy a un hospital de la Seguridad Social, quiero estar seguro de que se va a intentar curarme, no matarme, y en caso que mi curación no sea posible, para eso están los tratamientos contra el dolor.

Conforme a la doctrina de la Iglesia Católica, pido que si por mi enfermedad llegara a estar en situación crítica irrecuperable, no se me mantenga en vida por medio de tratamientos desproporcionados o extraordinarios; que no se me aplique la eutanasia activa, ni que se me prolongue abusiva e irracionalmente mi proceso de muerte; que se me administren los tratamientos adecuados para paliar los sufrimientos. En pocas palabras, sí a los tratamientos paliativos, no a la eutanasia, no al encarnizamiento terapéutico.

Para San Juan Pablo II: “En comunión con los obispos de la Iglesia católica, confirmo que la eutanasia es una grave violación de la Ley de Dios, en cuanto eliminación deliberada y moralmente inaceptable de una persona humana. Esta doctrina se fundamenta en la ley natural y en la Palabra de Dios escrita; es transmitida por la Tradición de la Iglesia y enseñada por el Magisterio ordinario y universal” (San Juan Pablo II, encíclica Evangelium Vitae, nº 65).

La Iglesia, por tanto, rechaza la eutanasia. El Papa Francisco lo confirma en su exhortación apostólica Amoris Laetitia: “La eutanasia y el suicidio asistido son graves amenazas para las familias de todo el mundo. Su práctica es legal en muchos países. La Iglesia, mientras se opone firmemente a estas prácticas, siente el deber de ayudar a las familias que cuidan de sus miembros ancianos y enfermos” (nº 48).

En consecuencia, matar para aliviar el dolor o la agonía no es una práctica ética y el personal sanitario está para curar y no para matar, no siendo desde luego lo mismo provocar la muerte que permitirla.

La muerte es el destino inevitable de todo ser humano, una etapa en la vida de todos los seres vivos que -quiérase o no, guste o no- constituye el horizonte natural del proceso vital. Morir dignamente no puede entenderse como el derecho a terminar con la vida de acuerdo a condiciones propicias creadas artificialmente por los servicios médicos o por un equivocado sentimiento de misericordia con el enfermo. El verdadero sentido de la muerte digna está en la conclusión natural del proceso vital en condiciones humanas de asistencia médica, familiar y espiritual.

El dolor y el sufrimiento no son obstáculos para la vida del ser humano, por el contrario, la experiencia de todos los seres humanos nos dice que esta realidad es parte integrante de la persona considerada en su integridad y totalidad. Tener dolor no significa sin más carecer de dignidad, es la gran oportunidad de reconocer la fragilidad humana y el natural desafío a superarla. La dignidad de un ser humano no entra en conflicto con la propia naturaleza, de tal manera que, envejecer, padecer y morir no son fenómenos que degraden la dignidad de un ser humano.

El 5º punto del acuerdo del próximo gobierno de coalición es aprobar una ley de eutanasia. No parece que esto sea lo que necesita una sociedad como la española, que ya se muere ella solita sin que haga falta que nadie la ayude. Y es que en España el número de nacimientos descendió un 5,8 % y el número de decesos aumentó un 2,1%, durante el primer semestre de 2018. En números absolutos, significa que hay 46.590 españoles menos, sumándose a la tendencia de una población decreciente que viene produciéndose desde hace algunos años.

Nadie tiene derecho a matar a nadie. Y yo, desde luego, personalmente no soy nada partidario de que me liquiden, incluso y especialmente dentro de un hospital.

Emilio Montero

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SANTO CRISTO EN SU ÚLTIMA PALABRA

“Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu” (Lucas 23,46)

Este Cristo crucificado se encuentra en la parroquia de San Millán, de Segovia, es el Santo Cristo en su Última Palabra. Es una talla policromada en madera de cedro y realizada por nuestro querido e insigne escultor segoviano D. Aniceto Marinas García, bautizado en la parroquia de San Millán. Hombre de fe y oración profunda, tuvo a bien regalar la imagen a nuestra parroquia en el año de 1947.
La imagen representa aquella escena de Jesús agonizando en la cruz y pronunciando sus últimas palabras. El Evangelio lo escribe así: “Jesús, dando un fuerte grito, dijo: ‘Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu’ y, dicho esto, expiró”.

Realmente, es una escena conmovedora. Su vientre hacia dentro y la cavidad torácica repleta de aire, nos indican el último esfuerzo, el último aliento de vida para pronunciar la Última Palabra a su Padre. Es la entrega definitiva de su vida a Dios, y en la suya, también la nuestra.

Los ojos abiertos y vueltos hacia arriba se clavan en lo alto, en el cielo. Esta última mirada, compasiva y llena de inocencia, se convierte en el gesto supremo de amor del Hijo hacia su Padre. Los ojos de Jesús están expresando la oración más sublime que pueda hacer el hombre a Dios: entregar su vida a Aquel que se la dio.  

Nuestras miradas, unidas a la mirada de Jesús, se elevan confiadamente al Padre. Por eso, mirando al Hijo encontramos el consuelo y el amor divino para también, como Jesús, entregar libremente nuestra vida al Padre.

ORACIÓN

Padre Dios, te doy gracias porque entregaste a tu Hijo al mundo,
nacido de la Virgen María.
Jesús, en tu mirada, no veo condenación ni castigo alguno,
lo que veo es tu mirada limpia, pura y llena de amor y compasión,
por todo ello, gracias Señor.
Y, con la gracia del Espíritu Santo deseo, Señor,
que ahora y en el último momento de mi vida,
pueda mirar con tu mirada confiada a nuestro Padre Dios,  
e ir a su prometido y amoroso regazo eterno.  Amén.

 

EL PAPA FRANCISCO EN HIROSIMA (JAPÓN)

Tras una completa agenda en Nagasaki, el Papa culminó su segunda jornada en Japón viajando a Hiroshima, la primera ciudad de la Historia que sufrió el horror de una bomba atómica, el 6 de agosto de 1945. Allí, en el Memorial de la Paz, tuvo lugar un encuentro con 20 líderes religiosos y otras 20 víctimas de aquella tragedia, acudiendo también un millar de fieles. La ceremonia la han marcado el silencio, un conmovedor toque de campanas y los testimonios desgarradores de dos supervivientes de la bomba, que han impactado a todos.

El Papa ha comenzado su discurso con un aldabonazo: “Aquí, de tantos hombres y mujeres, de sus sueños y esperanzas, en medio de un resplandor de relámpago y fuego, no ha quedado más que sombra y silencio. En apenas un instante, todo fue devorado por un agujero negro de destrucción y muerte. Desde ese abismo de silencio, todavía hoy se sigue escuchando fuerte el grito de los que ya no están”.

“Venían -ha seguido- de diferentes lugares, tenían nombres distintos, algunos de ellos hablaban lenguas diversas. Todos quedaron unidos por un mismo destino, en una hora tremenda que marcó para siempre, no solo la Historia de este país, sino el rostro de la humanidad”.

El Papa también ha recordado a los supervivientes y a las muchas víctimas que lo fueron incluso décadas después, fruto de la radiación: “Hago memoria aquí de todas las víctimas y me inclino ante la fuerza y la dignidad de aquellos que, habiendo sobrevivido a esos primeros momentos, han soportado en sus cuerpos durante muchos años los sufrimientos más agudos y, en sus mentes, los gérmenes de la muerte que seguían consumiendo su energía vital”.

Ha sido una invocación desde el corazón: “He sentido el deber de venir a este lugar como peregrino de paz, para permanecer en oración, recordando a las víctimas inocentes de tanta violencia y llevando también en el corazón las súplicas y anhelos de los hombres y mujeres de nuestro tiempo, especialmente de los jóvenes, que desean la paz, trabajan por la paz, se sacrifican por la paz.

He venido a este lugar lleno de memoria y de futuro trayendo el grito de los pobres, que son siempre las víctimas más indefensas del odio y de los conflictos”.


“Quisiera humildemente -ha añadido- ser la voz de aquellos cuya voz no es escuchada, y que miran con inquietud y angustia las crecientes tensiones que atraviesan nuestro tiempo, las inaceptables desigualdades e injusticias que amenazan la convivencia humana, la grave incapacidad de cuidar nuestra casa común, el recurso continuo y espasmódico de las armas, como si estas pudieran garantizar un futuro de paz”.

Desde este dolor, el Papa ha reiterado que “el uso de la energía atómica con fines de guerra es hoy más que nunca un crimen, no solo contra el hombre y su dignidad, sino contra toda posibilidad de futuro en nuestra casa común. El uso de la energía atómica con fines de guerra es inmoral, como lo es la posesión de las armas atómicas. Seremos juzgados por esto”.

Emocionado, el Papa ha sido rotundo en su clamor: “Las nuevas generaciones se levantarán como jueces de nuestra derrota si hemos hablado de la paz, pero no la hemos realizado con nuestras acciones entre los pueblos de la tierra. ¿Cómo podemos hablar de paz mientras construimos nuevas y formidables armas de guerra? ¿Cómo podemos hablar de paz mientras justificamos determinadas acciones espurias con discursos de discriminación y de odio?”.

Francisco, como hizo en Nagasaki ha vuelto a recordar la ‘Pacem in terris’ de Juan XXIII, dando esta cita: “Estoy convencido de que la paz no es más que un ‘sonido de palabras’ si no se funda en la verdad, si no se construye de acuerdo con la justicia, si no está vivificada y completada por la caridad, y si no se realiza en la libertad’”.

E, igualmente, ha acudido otra vez a Pablo VI; concretamente, a su discurso en la ONU el 4 de octubre de 1965: “No es posible amar con armas ofensivas en las manos”. Y es que, “cuando nos entregamos a la lógica de las armas y nos alejamos del ejercicio del diálogo, nos olvidamos trágicamente de que las armas, antes incluso de causar víctimas y ruinas, tienen la capacidad de provocar pesadillas”.


“¿Cómo podemos proponer la paz -ha vuelto a preguntarse- si frecuentamos la intimidación bélica nuclear como recurso legítimo para la resolución de los conflictos? Que este abismo de dolor evoque los límites que jamás se pueden atravesar. La verdadera paz solo puede ser una paz desarmada”.
¿La senda a seguir, pues? “Recordar, caminar juntos, proteger. Estos son tres imperativos morales que, precisamente aquí, en Hiroshima, adquieren un significado aún más fuerte y universal, y tienen la capacidad de abrir un auténtico camino de paz. Por lo tanto, no podemos permitir que las actuales y nuevas generaciones pierdan la memoria de lo acontecido, memoria que es garante y estímulo para construir un futuro más justo y más fraterno; recuerdo expansivo capaz de despertar las conciencias de todos los hombres y mujeres, especialmente de aquellos que hoy desempeñan un papel especial en el destino de las naciones; memoria viva que nos ayude a decir de generación en generación: ¡nunca más!”.

“Abrámonos a la esperanza -ha reiterado-, convirtiéndonos en instrumentos de reconciliación y de paz. Esto será siempre posible si somos capaces de protegernos y sabernos hermanados en un destino común. Nuestro mundo, interconectado no solo por la globalización, sino desde siempre por una tierra común, reclama más que en otras épocas la postergación de intereses exclusivos de determinados grupos o sectores, para alcanzar la grandeza de aquellos que luchan corresponsablemente para garantizar un futuro común”.

“¡Nunca más la guerra -ha concluido, vibrante-, nunca más el rugido de las armas, nunca más tanto sufrimiento! Que venga la paz en nuestros días, en este mundo nuestro. Oh Dios, tú nos lo has prometido: ‘La misericordia y la fidelidad se encuentran, la justicia y la paz se besan; la fidelidad brota de la tierra, y la justicia mira desde el cielo’. Ven, Señor, que es tarde y, donde sobreabundó la destrucción, que también pueda hoy sobreabundar la esperanza de que es posible escribir y realizar una historia diferente. ¡Ven, Señor, Príncipe de la paz, haznos instrumentos y ecos de tu paz!”.

 

DIOS HABLA EN EL SILENCIO


Cada vez más, nuestra sociedad de hoy nos va imponiendo un ritmo acelerado en el modo de vida que nos conduce al estrés, a la prisa, al nerviosismo... Parece como si necesitáramos vivir con un ruido constante en nuestros oídos, nos da miedo estar en silencio. Otro dato de nuestra cultura es que nuestros ojos están siempre pendientes de la imagen y de las pantallas luminosas… Todo ello, nos lleva, con frecuencia, a vivir una agitación interior que nos crea ansiedad y malestar interior. ¿El uso y abuso de tantos sonidos e imágenes son buenos para nuestra vida? No, definitivamente no. Nos hace falta el silencio amoroso de Dios.

Os invitamos a todos a recuperar el silencio interior y exterior para encontrarnos con Jesucristo vivo y resucitado. Madre Teresa de Calcuta, mujer de trabajo incansable entre los pobres, pasaba horas enteras delante de Jesucristo Eucaristía, ella misma decía: “en el silencio del corazón es donde habla Dios”.

Nuestra iniciativa parroquial quiere proponer a todos, la experiencia del silencio y el encuentro con Dios, a través de la oración ante Jesucristo Eucaristía. Jesús te dice: “Venid a mí todos los que estéis cansados y agobiados”. Si te acercas encontrarás el descanso y la paz interior que sólo puede darte Dios.

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CRISTO DE LA PAZ

Todo está cumplido(Juan 19,30)

Este Cristo de nuestra parroquia de San Millán, de Segovia, es el Cristo de la Paz. Es una talla policromada de finales del S. XIII. Le llamamos Cristo de la Paz porque al mirar su rostro muerto, se percibe la paz de aquel que ha completado la vida con entrega amorosa, en una obediencia fiel y absoluta al Padre hasta la muerte. Ya lo dijo Jesús a sus discípulos: “Yo he bajado del cielo para hacer, no mi voluntad, sino la del aquel que me ha enviado” (Jn 6,38). Su rostro nos inspira toda clase de confianza en la bondad de nuestro Padre Dios. Un rostro que parece esbozar hasta cierta alegría. La alegría y el gozo de haber cumplido todo en la vida. Y sus brazos extendidos parecen acogernos a todos e invitarnos a ir a él con aquellas palabras que el mismo dijo: “Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados” (Mt 11,28).

Ciertamente, la imagen parece estar viva; a través de ella el Espíritu Santo nos habla y nos sobrecoge en el misterio de la muerte, y de la vida más allá de la muerte. Él, desde el presbiterio, nos preside siempre cada Eucaristía y nos recuerda el misterio de su muerte y nuestra muerte, pero siempre con serenidad y paz, la paz que viene de la gran esperanza en la vida eterna.

Oración
Padre Dios, te damos gracias porque un día tuviste a bien enviarnos a tu Hijo,
nacido de las entrañas de la Virgen María.
Gracias Jesús porque naciste, viviste y moriste en la pobreza más absoluta,
y esta pobreza se ha convertido para todos nosotros en riqueza de gracia y amor.
Jesús, que al mirar tu rostro con fe,
la paz que habita en tu alma venga a la mía.
La paz que brota de tu Espíritu de misericordia.

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19 CONSEJOS PRÁCTICOS PARA REZAR EL ROSARIO TODOS LOS DÍAS, Y REZARLO MUCHO MEJOR

A los cristianos suele costarles la fidelidad a la costumbre de rezar el rosario, ya sea por sobrecarga de otras ocupaciones o porque flaquea la voluntad ante las previsibles distracciones o tentaciones de dejarse caer en el tedio. Para superar esos obstáculos, podemos tener en cuenta estos diecinueve consejos prácticos:

1. Tener el Rosario en el bolsillo.
Todo católico debe tener siempre un Rosario en su bolsillo. Existe también la decena con sólo diez cuentas y que se puede llevar fácilmente encima. Siempre que cojas un pañuelo o una llave antes de salir de casa, recuerda también llevar el Rosario de Jesús y María.

2. Aprovechar el tiempo libre también para rezar.
En la vida cotidiana siempre hay un “tiempo libre” que podemos aprovechar para rezar el Rosario: cuando esperamos en la consulta del médico, en el autobús, o una llamada importante, entre otros. Y si por alguna razón una persona no desea mostrarse en una “sala de espera” como católico practicante, también puede utilizar sus manos: tenemos diez dedos para contar las Avemarías.

3. Rezar mientras se hacen otras tareas o se hace deporte.
Muchas actividades no requieren pensar mucho, porque las hacemos mecánicamente. Cuando se pica la cebolla, se tiende la ropa o se lava el auto también se puede rezar el Rosario. Así como cuando las personas que se aman piensan en el otro sin importar la actividad que realicen, el Rosario ayuda a permanecer en sintonía con el corazón de Jesús y María. Esto también funciona mientras haces deporte: correr, andar en bicicleta o nadar son actividades en las que se puede rezar el Rosario al ritmo de la propia respiración (ya sea de forma interna o en voz alta si estás solo en un campo abierto).

4. Las imágenes y la música ayudan.
El Rosario es una oración contemplativa. Más importante que las palabras que usemos, es la predisposición de nuestro corazón para contemplar cada uno de los misterios. Para este propósito se puede buscar en Internet cinco imágenes que nos ayuden a contemplar cada pasaje de la vida Cristo y María. Por otro lado, la música también puede ser útil si se escucha en un segundo plano para encontrar paz.

5. Canalizar nuestras distracciones para rezar.
Es difícil una oración en la que no surjan distracciones. Una y otra vez los pensamientos vienen a nuestra mente: la lista de compras, el cumpleaños de un amigo, una enfermedad o una preocupación. Si luchamos contra ellas en la oración, a menudo es peor. Es mejor reunir estas “distracciones” y rezar un Avemaría por las personas, por los amigos y familiares, por uno mismo y los propios problemas. De este modo la oración se hace sincera y personal.

6. Rezar por los demás mientras nos desplazamos.
En el camino al trabajo o a la escuela, ya sea en auto o en bus, en tren o caminando, es posible rezar el Rosario sin bajar la cabeza y cerrar los ojos. Rezar mientras nos desplazamos significa dedicar los Avemarías a las personas con las que hemos establecido contacto o visto durante el día; también por las empresas e instituciones que están en mi camino. Por ejemplo, si veo a un médico en mi camino puedo rezar por las personas que atenderán sus enfermedades con él.

7. Orar de rodillas o peregrinando.
El Rosario puede rezarse siempre y en todo lugar. A veces, cuando se reza de rodillas o se peregrina se puede llegar a sentir como un “reto físico”. Sin embargo, no se trata de “torturarse” o aguantar el mayor tiempo posible, sino de tener en cuenta que tenemos un cuerpo y alma para adorar a Dios. Por lo tanto, el rosario es también una oración de peregrinación.

8. Rezar con las Sagradas Escrituras.
El Rosario es “el Evangelio en una cadena de perlas”. Es bueno, y hay muchos libros y escritos útiles para ello, vincular cada Misterio a la lectura de un pasaje de las Sagradas Escrituras. La Palabra de Dios es poderosa. Y esto nos sirve también para aprender de memoria muchas citas de la Biblia.

9. Rezar con muchos rosarios distintos.
La mayoría de los católicos tenemos muchos Rosarios distintos, y cada uno de ellos nos deja una impresión distinta al rezarlo por su color, forma, tamaño, peso… y también por los recuerdos vinculados al momento en el que lo recibimos o la persona que nos lo dio. En particular, rezar con un Rosario viejo y desgastado por el uso de padres o abuelos nos une espiritual y afectivamente a ellos.

10. Vincular cada misterio a una intención.
No siempre se tiene que rezar el Rosario de corrido. A menudo puede ser útil vincular cada misterio con una preocupación particular: mi madre, un amigo, el Papa, los cristianos perseguidos. Cuanto más específico sea, mejor. La alabanza y dar gracias a Dios no deben tampoco estar ausentes.

11. Rezarlo en momentos de sequía espiritual.
Los cristianos no somos “yoguis” que debemos cumplir con prácticas ascéticas para “vaciar” nuestra mente. Si bien nuestra relación con Dios está por encima de cualquier actividad, hay también momentos de sequía y aflicción en los que no se puede orar. En estos momentos difíciles, tenemos que recogernos con el Rosario y simplemente recitar las oraciones. Esto no es una charla pagana, sino que aquella pequeña chispa de buena voluntad que ofrecemos a Dios, puede fomentar que el Espíritu Santo avive la llama de nuestro espíritu. En tiempos difíciles, incluso puede ser suficiente sostener el Rosario sin pronunciar una palabra. Este estado desdichado ante Dios y su madre se convierte en una buena oración y ciertamente no se queda sin respuesta.

12. Dormirse rezando el rosario.
El Rosario no debe estar solo es nuestro bolsillos, sino en cada mesita de noche. Cuando se intenta conciliar el sueño también se pueden rezar Avemarías y es mejor que contar ovejas. En ocasiones solo las personas mayores y enfermas se “aferran” al Rosario por la noche, buscando seguridad, fortaleza y consuelo. Pero también en los buenos tiempos se debe recurrir a esta oración y pedir especialmente por aquellos que sufren.

13. Dedicarle el tiempo libre que se merece.
Nuestras agendas están llenss de citas. Sin embargo, es bueno reservar entre 20 y 30 minutos al día para el rezo del Santo Rosario. Este encuentro con Jesús y María es verdaderamente más importante que las demás actividades agendadas. Este tiempo de oración se reserva finalmente para uno mismo porque es un tiempo en el que debemos dedicarnos solo a amar. También se puede reservar dos o tres días de la semana para el rezo del Rosario, y de esta forma se hará cada vez más fácil hacer esta oración, hasta finalmente practicarla todos los días.

14. Saber rezar para alguien.
Una buena oración se basa en orientar completamente la voluntad en complacer a nuestro querido amigo, Cristo, y no a uno mismo.

15. Hacer pausas para concentrarnos.
San Ignacio de Loyola recomienda la llamada “tercera forma de rezar”, adaptando las palabras al ritmo de la propia respiración. A menudo es suficiente interrumpir un misterio del Rosario para volver a ser conscientes de que Jesús y María nos miran llenos de alegría y amor. Para esto puede ser útil respirar dos o tres veces, antes de volver a retomar la oración.

16. Dirigir nuestros pensamientos a los misterios.
Se puede y se debe “desviar” los pensamientos para encontrar el misterio que debemos visualizar en nuestra mente antes de cada decena del rosario. Es poco probable que la repetición sea útil si no se encamina reiteradamente hacia lo esencial, que es la vida de Jesús y María.

17. Hacer de la oración un momento para compartir con Cristo.
Uno de los primeros y más importantes pasos hacia la oración interior es no solo dedicarnos a pensar y meditar, sino mirar a quién va dirigida nuestra plegaria. Saber que Aquel a quien nos dirigimos nos ama infinitamente despertará en nosotros diversos y espontáneos sentimientos, al igual que cuando disfrutamos y nos alegramos con una persona que nos importa mucho.

18. Cerrar los ojos o simplemente fijarlos en un sólo lugar.
Algunas personas cierran los ojos con el fin de concentrarse y rezar mejor. Eso puede ser una ayuda, pero a menudo es suficiente fijar la vista en un solo lugar y evitar mirar alrededor. En cualquier caso, es importante que los ojos del corazón estén siempre abiertos. El Rosario es como ir al cine. Se trata de ver imágenes. Algunas preguntas básicas pueden ser de utilidad: ¿Qué, quién, cómo, cuándo, dónde? Cómo veo el nacimiento de Jesús, su crucifixión, su ascensión… A veces puedo –como si tuviera una cámara– acercar elementos o detalles y buscar un primer plano: la mano de Cristo traspasada por los clavos, las lágrimas en los ojos del apóstol Juan mientras el Señor asciende al cielo, etc.

19. Que la intención de rezar siempre sea mejor.
Las palabras acompañan, nuestra mente se dispone, pero es nuestro corazón el que debe dominar la oración. Todos los grandes escritores espirituales concuerdan en que la oración interior afecta principalmente nuestros sentimientos y emociones. Santa Teresa de Ávila lo explica de manera simple: “¡No pienses mucho, ama mucho!”. En una ocasión, una anciana me contó que no podía pensar en rezar el Rosario todos los días, pero lo único que le alcanzaba era decir interiormente: ‘¡Jesús, María, os amo!’. Felicito a esa mujer. A tal resultado es adonde el rezo del Rosario debe llevar.

 

EL PADRENUESTRO EN ARAMEO, LA LENGUA DE CRISTO

Iglesia del Pater Noster (Jerusalén)

Abwoon d`bwashmaya, nethqadash shmakh. Teytey malkuthakh.
Nehwey tzevyanach, aykanna d`bwashmaya aph b`arha. Hawvlan
Lachma d`sunqanan yaomana. Washboqlan khaubayn aykaona daph
Khnan shbwoqan l`khayyabayn. Wela tahlan l`nesyuna: ela patzan min
Bisha, Amén

 

¿LA CIENCIA ALEJA DE DIOS? (pinchar video)

 

SOLIDARIDAD Y MEDIOS

ONG segoviana de Solidaridad Integral, fundamentada en el respeto a las personas a su dignidad y alos Derechos Humanos a través de los Medios de Comunicación Social. Visita su WEB: www.solidaridadymedios.org

 

 

PON "DE MODA" EL CRUCIFIJO


      
¡LLEVEMOS UNA CRUZ A TODAS PARTES!. 

¡SEAMOS VALIENTES!

 

 

                             

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AGENDA DIOCESANA DEL 1 AL 8 DE DICIEMBRE

«Para que todos los países decidan tomar las medidas necesarias
para hacer que el futuro de los más jóvenes sea una prioridad,
especialmente de aquellos que están sufriendo».
 (Intención del Papa mes de diciembre  2019. Red Mundial de oración)

- Domingo 1 diciembre. Rito de entrada en el catecumenado de los adultos que serán bautizados en la vigilia pascual. Será a las 12.30h. en la catedral. Por la tarde, se inaugura la exposición “Revelación y vocación cristiana” y el belén monumental del Seminario a las cinco, una hora después a las seis, se inaugura el belén egipcio del Palacio episcopal.

Lunes 2. Retiro de adviento para sacerdotes. A las 11h. en la Casa de Espiritualidad. Por la tarde, a las cinco, formación de agentes de pastoral de la salud y a las siete una nueva sesión de la Escuela diocesana de catequistas. Ambos actos en el Obispado.

- Miércoles 4 hay encuentro de profesores cristianos a las seis de la tarde en el claustro del Seminario diocesano.

- Jueves 5. Oración mariana en el Santuario de La Fuencisla a las cinco de la tarde, después, misa por las intenciones de todos los cofrades.

Del jueves 5 al sábado 7. Convivencia vocacional en San Miguel de Bernuy.

Sábado 7. Vigilia diocesana de la Inmaculada. 22h, Catedral.

Domingo 8. Solemnidad de la Inmaculada Concepción. Misa con Bendición papal a las 12.30h, en la Catedral. Por la tarde, vísperas misioneras y CONFER. 18h, Franciscanas de San Juan de Dios.

 

SEGOVIA ACOGE LAS RELIQUIAS  DE SANTA BERNARDETTE

Con motivo del 175 aniversario de su nacimiento y 140 de su muerte, las reliquias de Santa Bernardette, concretamente un trozo de su costilla, han salido del santuario de Lourdes temporalmente y se encuentran ya en España donde desde el pasado 31 de agosto y hasta el 15 de diciembre recorrerán todo el país a través de 48 diócesis.

Para este jubileo, se ha encargado un nuevo relicario al taller Arte Granda de Madrid que portará los restos de la santa durante su paso por España. Esta pieza, de estilo neogótico como la propia basílica francesa, mide 70 centímetros de alto y pretende reflejar la humildad, la fe y la piedad de Santa Bernardette.

Desde 2017, por iniciativa del obispo de Tarbes-Lourdes Nicoles Brouwet, las reliquias de la santa viajan desde el santuario francés a las distintas diócesis de Francia que deseen recibirlas para su veneración, y también al extranjero, como en este caso a España.

Es esta una oportunidad de vivir el Jubileo en España, una peregrinación destinada, sobre todo, a las personas que no pueden desplazarse al Santuario por diversos motivos. Por eso se envían las reliquias allí donde se encuentran los pobres, enfermos, en los hospitales o en casa de mayores (…) tantas veces como lo deseen las personas en situación vulnerable”.
Este Año Jubilar de Santa Bernardette tiene como lema: ‘Bienaventurados los pobres, porque de ellos es el Reino de Dios’, que remarca la línea de pobreza que vivió santa Bernardette y a la que sin embargo se le apareció la Virgen”.Ella fue quien habló sobre la Inmaculada Concepción y seguro que ella algo nos querrá decir”.

Las reliquias de la santa se podrán venerar en Segovia del 15 al 17 de diciembre en la catedral.

 

NACIMIENTO DEL NIÑO DIOS


El nacimiento de Jesucristo, su encarnación, no es un hecho histórico más. Es el acontecimiento que plenifica la historia, que marca un antes y un después, dando un sentido al tiempo. Dice san Pablo en la Carta a los Gálatas: Mas cuando llegó la plenitud del tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley, para que recibiéramos la adopción filial (4,4-5).  Con el nacimiento del niño Dios, nace Aquel que puede hablarnos en nuestro lenguaje, de lo que está más allá de nuestra capacidad de entender y explicar. Eso que es otra cosa, que está antes de nuestro universo y después de nuestra muerte, debe ser traducido a la lengua de nuestro mundo y de nuestra vida (J. D’Ormesson) por eso, es tan importante la encarnación y el nacimiento de Jesucristo, que es la plenitud de la revelación.

Ese instante del nacimiento, de ese acontecimiento único, es lo que hemos querido plasmar en el “belén monumental” que acoge el claustro del Seminario durante estos meses de diciembre y enero. El acontecimiento narrado en los Evangelios de la infancia, contado ahora de otro modo, con imágenes. Según la tradición, fue san Francisco de Asís el primero que llevó a cabo este tipo de escenificación, en la Nochebuena de 1223, en una cueva próxima a la ermita de Greccio (Italia).

Pero el claustro del Seminario, que ahora va a poder ser visitado, recuperando este bello espacio arquitectónico y patrimonial, inserta el belén monumental en una exposición mayor que hemos querido llamar “Revelación y vocación cristiana”. ¿Por qué este nombre? Porque no solo las fotos se revelan mostrando el misterio que guardaban en su interior; también Dios se ha revelado, para que podamos comprender quién es Él y cuál es su designio para todos nosotros, la humanidad.

Desde el inicio del tiempo, Dios nos ha ido manifestando, revelando, que nuestra existencia es fruto de una llamada (vocación), una llamada al amor, porque Dios es amor. Identidad de Dios y vocación del hombre se reconocen en un rico diálogo que está orientado a dar frutos de santidad. Dios sigue llamando, y en el Seminario, además de estudiar, divertirnos y convivir, le prestamos mucha atención a lo que Dios quiere decirnos, a lo que Dios quiere de nosotros. Como, en su momento, lo hicieron todos los personajes que te encontrarás en la exposición y que son protagonistas de esta Historia de Salvación que aún hoy se sigue escribiendo.

Te invitamos a que visites el claustro del Seminario y a que te dejes también interpelar por la llamada de Dios, que nos pone en camino a la misión.

Seminario Diocesano

 

SIN TI NO HAY PRESENTE.
CONTIGO HAY FUTURO.

PDF LAS CIFRAS DE LA IGLESIA

 

 LA JMJ DE 2022 SERÁ EN LISBOA

El Patriarca de Lisboa, el cardenal Manuel Clemente, afirmó que la Virgen de Fátima tendrá “un papel fuertísimo” en la próxima Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) que se realizará en Lisboa en el año 2022
"Este movimiento juvenil católico que vemos en Portugal, la devoción mariana, la devoción a Nuestra Señora de Fátima es muy fuerte”, detalló el cardenal de la capital portuguesa.
“De todas las revelaciones y manifestaciones de Nuestra Señora en la historia, la de Fátima está más ligada a los Papas, al ministerio del Papa y a todo aquello que se refiere a él. Todo esto confluye y va a ser muy bueno”, añadió.
Sobre lo que Portugal puede ofrecer en la JMJ de 2022, el Cardenal Clemente indicó que eso es “su propia juventud, porque si este evento va a darse en Lisboa, se debe también a la fuerza, a la voluntad, al deseo de la juventud católica portuguesa que está con un dinamismo misionero muy fuerte”.

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Confesiones
Todos los días media hora antes de cada misa y siempre que se solicite a los sacerdotes.
Otros actos litúrgicos

Adoración Santísimo Jueves 19:00

Rezo Santo Rosario Todos los días 19:30

 

 

Avda. del Acueducto 26. 40002 Segovia. Teléfono 921 463801