Horario de Misas

Diario: 10:30,20:00

Domingos y festivos: 10:00,11:30,12:30, 20:00

Atención Personalizada

En la iglesia o en la Casa de Piedra.

Acordar previamente la hora con nuestros párrocos:

Jesús Cano 609943401

Aimée Kukuluka 631165327

 

HISTORIA DE LA PARROQUIA DE SAN MILLÁN

 

 

 

   Queridos amigos internautas:

Nos ponemos en contacto con vosotros con el propósito de dar a conocer más el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo. Para ello, encontraréis en la página de inicio diversos enlaces que facilitan este cometido.
Los temas serán diversos dependiendo de muchos aspectos y circunstancias: sociales, culturales, religiosos… Esperamos y deseamos que sean del gusto e interés de todos.

HORARIO DE VISITAS SAN MILLÁN

Horario de invierno. De lunes a sábado.
Winter schedeule. Monday to saturday:
11,00 h – 14,00 h / 16,00 h – 18,00 h
Domingo: cerrado / sanday: closed

Horario de verano. De martes a sábado:
Summer schedeule. Tuesday to Saturday:
12,00 h – 14,30 h / 16,00 h – 18,30 h
Domingo/sandey: 13,30 h – 19,00 h

Lunes: cerrado / Mondey: closed

Avda. del Acueducto nº 26 40002 Segovia

 

ACOMPAÑAMIENTO Y ATENCIÓN PERSONALIZADA:

 DIOS ES AMOR Y PAZ

ACORDAR PREVIAMENTE LA HORA PARA EVITAR ESPERAS.

SACERDOTE:

D. Jesús Cano Arranz: 609 943 401

 

 

En la hoja parroquial "Juntos" podrás conocer todas las actividades de la parroquia.

PICHAR EN IMAGEN

Tríptico (pinchar aquí)

 

MEDITACIÓN DIARIA

En este enlace encontrarás  la meditación  diaria de la página "Hablar con Dios", que te puede servir para hacer esos 10 ó 15 minutos diarios de oración, tan aconsejables.

http://www.hablarcondios.org/meditaciondiaria.asp

Te sugiero esta oración introductoria y final:

ORACIÓN INTRODUCTORIA
 Señor mío y Dios mío, creo firmemente que estás aquí, que me ves que me oyes Te adoro con profunda reverencia, te pido perdón por mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración.Madre mía Inmaculada, S. José mi padre  y señor, ángel de mi guarda interceded por mí.

 ORACIÓN FINAL
 Te doy gracias Dios mío por todos los buenos propósitos, afectos e inspiraciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, S. José mi padre y señor, ángel de mi guarda interceded por mí.

 

POEMAS PARA EL ALMA

Un poema para cada semana

MARÍA, REINA Y MADRE

No quiero que por ser
Reina del cielo
Aparezcas distante
Como un lucero
Que nos asombra
Con sus destellos:
Vemos su brillo, pero está lejos.

No quiero que tú corona
Despierte celos,
Ni que envidien tu mano
Que lleva el cetro;
Que, aunque eres reina,
No tengan miedo
quienes se acercan
y que por el respeto
por verte encumbrada
en trono regio
haga que su plegaria
quede en suspenso…

Quiero que te vean Madre
y sus anhelos
suban con la mirada
de hijos sinceros,
confiados en quien siempre
quiere acogerlos
y ante el mismo Dios
ruega por ellos.

Cuando todo el amor
Que llevan dentro
Se dirija hacia Ti
Profundo y tierno,
Saltarán de alegría
Al ver contentos
A la Reina Madre coronada
Reina del cielo.

 José García Velázquez

 

DECÁLOGO PARA LAS VACACIONES

Tiempos de vacaciones, tiempo de descanso. "Venid vosotros conmigo a un lugar tranquilo y descansar un poco", nos dice el Señor. Descansar con Él, a su lado, sin dejar de mirarle, escuchando sus "palabras de vida eterna". Descansar con Cristo conlleva saborear su presencia en mil paisajes. En nuestra agenda, coloquemos también un "decálogo para las vacaciones", con puntos muy sencillos, muy fáciles:

    1.- Abre tu vida al descanso, tu mirada a la naturaleza, tu corazón a la humanidad.

   2.- Coloca en tu hoja de ruta, un tiempo para Dios, descubriendo siempre y en todo momento su presencia.

    3.- Goza del mundo y de la vida: Enriquece el tiempo, contempla las estrellas, camina, pasea serenamente.

    4.- Enriquécete con la lectura de un buen libro, reflexionando sobre lo que has leído, iluminando tu mente.

    5.- Descubre horizontes luminosos, enciende ilusiones en tu corazón, alcanza metas soñadas.

    6.- No des vacaciones a Dios, búscale en silencio, visítale en los sagrarios que encuentres, háblale, escúchale, síguele. Y así nunca caminarás en tinieblas.

    7.- Ensaya nuevos gestos en tu vida, nuevos ritmos, nuevas actitudes. Por ejemplo, escuchar más al prójimo, sonreír más, ofrecer siempre la mejor versión de nosotros mismos.

    8.- No te olvides de "soñar despierto", descubriendo valores humanos, sobre todo, los valores del Reino de Dios, -Verdad, Amor, Justicia, Libertad-, los caminos para la auténtica salvación.

   9.- Cultiva tus acciones apostólicas: "Sembrar con la palabra, convencer con el testimonio".

    10.- Sé feliz. Y recuerda: "Felicidad no es hacer lo que uno quiera, sino amar lo que uno hace"

 

 

PROPUESTAS DE LECTURA PARA ESTE VERANO

Como ya es tradicional cuando llega el verano, el obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, hace una extensa recomendación de libros para esta temporada estival en la que se puede sacar más tiempo para la lectura.
A continuación ofrecemos el listado completo de obras recomendadas por monseñor Munilla:

Biografía y hagiografía

  • Pablo Ginés, Conversos, buscadores de Dios (Digital Reasons, Madrid 2019).
  • Manuel García Morente, El hecho extraordinario (Homo Legens, Madrid 2019).
  • Segundo Llorente, En las lomas del Polo Norte (Samaritana, Valdedios 2019).
  • Robert A. Kittl,  Pioneros franciscanos. Tres aventureros en el Oeste (Palabra, Madrid 2019).
  • Paolo Crepaz, Un hombre extraordinariamente sencillo. Vida de Domenico Mangano (Ciudad Nueva, Madrid 2019).
  • Hervé Roullet, La esclava indomable, biografía de Bakhita, la santa sudanesa ( Rialp, Madrid 2019)
  • Baldomero Jiménez Duque, San Juan de Ávila. Maestro, padre, apóstol (San Pablo, Madrid 2019)

Evangelización pastoral

  • James Mallon, Una renovación divina. De una parroquia de mantenimiento a una parroquia misionera (BAC, Madrid 2019).

Cristianismo Hoy

  • Livio Melina, Conciencia y prudencia. La reconstrucción del sujeto moral cristiano (Didáskalos, Madrid 2019).
  • Carlo Caffarra, No anteponer nada a Cristo: Reflexiones y apuntes póstumos (Homo Legens, Madrid 2018).
  • Trent Horn, Por qué somos católicos. Nuestras razones para la fe, la esperanza y el amor (Palabra, Madrid 2019).
  • César Cid Gil, Acompañar el final. Prosa para una muerte serena (BAC, Madrid 2019).
  • VV.AA., ¿Has pasado la ITV en tu matrimonio? (Palabra, Madrid 2019)
  • Espiritualidad y Oración
  • Antonio Orbe, Del Olivete al Calvario. Meditaciones de la Pasión (Didáskalos, Madrid 2019).
  • Luis María Mendizábal, Así amó Dios al mundo. Meditaciones de Ejercicios espirituales(BAC, Madrid 2019).
  • Pablo Cervera, Oracional con el Corazón de Cristo (Monte Carmelo, Burgos 2019).
  • Luis María Mendizábal, En el corazón de Cristo. La consagración (Monte Carmelo, Burgos 2019).
  • Joseph Langford, Tengo sed. 40 días con la Madre Teresa (BAC, Madrid 2019).

Liturgia

  • Alfonso Berlanga- Adolfo Ivorra, El año litúrgico, fuente de espiritualidad (CPL, Barcelona 2019).

Novela y Literatura

  • Juan Manuel de Prada, Lucía en la noche  (Espasa, Madrid 2019).
  • León Bloy, La sangre del pobre. Últimos escritos  (Nuevo Inicio, Granada 2019).
  • Robert Hugh Benson, ¡A la horca! Novela sobre la persecución de los católicos ingleses en el siglo XVI  (Palabra, Madrid 2018).
  • Carmelo Guillén Acosta-José Julio Cabanillas Serrano, Dios en la poesía actual (Antología) (Rialp, Madrid 2019).
  • Tom Uzhunnalil SBD, Vivo, por la gracia de Dios (CCS, Madrid 2019).

Historia

  • Andrea Riccardi. El estilo de los mártires (Encuentro, Madrid 2019).
  • José Ramón Godino Alarcón, En el corazón de la Iglesia. 100 años de la Consagración de España al Corazón de Jesús (Palabra, Madrid 2019).

Educación

  • José García de Castro, La voz de tu saludo (Sal Terrae, Santander 2019).
  • Isidro Catela, Me desconecto, luego existo. Propuestas para sobrevivir a la adicción digital  (Encuentro, Madrid 2019).
  • Guillermo Gómez-Ferrer Lozano, La inteligencia religiosa. El sentido de la educación (PPC, Madrid 2019).
  • Luis Javier Moxo, Enredados por Cristo. Presencia, misión y propuestas de la Iglesia en Internet (Digital Reasons 2019)

Mariología

  • Antonio Pavía, El magníficat de María… y el del discípulo (San Pablo, Madrid 2019).

Pensamiento

  • Leopoldo-Eulogio Palacios, Estudios sobre Bonald (Encuentro, Madrid 2019).
  • Jean Guitton, Pensamiento y guerra (Encuentro, Madrid 2019).
  • Michel Villey, El derecho y los derechos del hombre (Marcial Pons, Madrid 2019).

Ensayo

  • Jean Guitton, El trabajo intelectual. Consejos a los que estudian y a los que escriben (Rialp, Madrid 2019).
  • Nikolai Berdiáiev, Contra la indignidad de los cristianos. Por un cristianismo de creación y libertad (Sígueme, Salamanca 2019).
  • John Senior, La muerte de la cultura cristiana(Homo Legens, Madrid 2019).

Juvenil e infantil

  • Papa Francisco,  Christus vivit. Exhortación apostólica postsinodal a los jóvenes y a todo el pueblo de Dios (Palabra, BAC, San Pablo, Verbo Divino, Romana, Mensajero, Edibesa).
  • Julio Verne, El conde de Chanteleine (Libros Libres, Madrid 2019).
  • Ulrich L. Lehner, Dios no mola (Homo Legens, Madrid 2019).
  • Juan Pablo Navarro, Clara de Asís, La Dama Pobre (Maratania, Sevilla 2019)
  • AAVV, Mi primer libro para llevar a misa (PPC, Madrid, 2018)
  • Fernando Cordero, Amigos hasta la muerte. Historia y anédoctas de
    santos y santas de ayer y de hoy
    (San Pablo 2014)
  • María Isabel Sánchez Vegara-Sveta Dorosheva, Pequeña y grande Ana Frank (Editorial Alba)

Música

  • José Luis Comellas, 100 obras musicales imprescindibles (Rialp, Madrid 2019).

 

LOS PRIMEROS Y LOS ÚLTIMOS

Las palabras de Jesús que concluyen el evangelio de este domingo son muy conocidas y las usamos con frecuencia para señalar la paradoja de la vida humana en la que, como si fuera una carrera, los primeros en salir son los últimos en llegar, y los últimos se colocan en la primera línea.

En su enseñanza itinerante, mientras recorría aldeas y ciudades de Palestina, una persona plantea a Jesús esta pregunta: «Señor, ¿serán pocos los que se salven?». Como en otras ocasiones, Jesús no responde directamente a la cuestión, sin duda por considerar que la pregunta es impertinente, nacida de la mera curiosidad. Como maestro de moral, Jesús responde con una llamada a entrar por la puerta estrecha, pues muchos intentarán entrar y no podrán. En ese día, no valdrá decir: «Hemos comido y bebido contigo y tú has enseñado en nuestras plazas». Es evidente que, con esta expresión, Jesús se dirige a sus contemporáneos que han tenido la oportunidad de conocerlo, comer y beber con él y escuchar su doctrina abiertamente. Jesús les dice que sólo con eso no se alcanza la salvación. Es preciso algo más para que, cuando llamemos a la puerta del banquete del Reino, se nos abra para participar en él.

¿A qué se refiere Jesús con estas advertencias? Sabemos por otras palabras de Jesús que él entendió su misión, en primer lugar, como una llamada al pueblo elegido para que le aceptara como el Mesías prometido. La mayor parte de su ministerio público lo dedicó al pueblo judío, descendientes de Abrahán, Isaac y Jacob, que esperaban la salvación anunciada por los profetas. En esta misión, muchos le dieron la espalda y no lo acogieron como Mesías. Pero Jesús no sólo era el Mesías de Israel, sino el esperado de las naciones, es decir, de los pueblos gentiles. Por eso, los evangelios narran episodios en los que Jesús sale a los pueblos paganos, vecinos de Israel, para predicar y hacer milagros. Baste recordar aquí el emotivo encuentro con la mujer sirofenicia que le suplica la curación de su hija con tanta fe que Jesús, conmovido, le concede lo que pide. Aquella mujer de gran fe es el símbolo de los paganos que esperaban la salvación.

Teniendo en cuenta estos datos, entendemos que las palabras de Jesús son un reproche a quienes, perteneciendo al pueblo elegido, le dan la espalda. Jesús les dice que no entrarán en el Reino si no cambian de actitud. Sus palabras no pueden ser más provocativas y luminosas: «Entonces será el llanto y rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios y vosotros os veáis echados fuera. Y vendrán de Oriente y Occidente, del Norte y del Sur y se sentarán a la mesa en el Reino de Dios. Mirad. Hay últimos que serán primeros y primeros que serán últimos». Los primeros destinatarios de la misión de Cristo son los hijos de Israel; los últimos, los paganos. Pero el orden puede invertirse dependiendo de la acogida o no de Jesús como Mesías y Salvador.

Nosotros pertenecemos a esos paganos que han llegado a la fe en Cristo gracias a los primeros evangelizadores. Pero no podemos dormirnos en los laureles, porque también nosotros podemos ser los últimos si no somos fieles al seguimiento del Señor. De hecho, Europa, en su vivencia y práctica de la fe, ha quedado muy atrás en relación a otros continentes que nos aventajan por su vitalidad y dinamismo de la fe. El Papa Francisco ha llegado a decir que la tradición cristiana de Europa se ha trastocado en traición a sus fundamentos. Las palabras de Jesús, advirtiendo que podemos quedar fuera del Reino, valen también para nosotros: De ahí la necesidad de una conversión radical a Cristo y a su evangelio para que cuando llamemos a la puerta del Reino la encontremos abierta.

+ César Franco
Obispo de Segovia

 

PAZ Y DIVISIÓN

La fe cristiana implica a toda la persona en su adhesión a Cristo como Hijo de Dios encarnado. Creer no es sólo confesar el Credo. Es, sobre todo, acoger a Cristo como Señor y Redentor del género humano. Razón y corazón van unidos en el único acto de fe que hace el cristiano. Por ello, cuando confesamos la fe, acogemos en nuestra vida a Cristo y buscamos identificarnos con él en deseos, pensamientos, palabras y obras. Es imposible ser cristiano sin implicarse totalmente en la adhesión a Cristo. En el prólogo de su evangelio, san Juan afirma que los que acogen a Cristo han creído en su nombre y han recibido la gracia de ser hijos de Dios.

Acoger a Cristo, optar por él, tiene consecuencias muy serias en la vida ordinaria. Cristo se convierte en un signo de contradicción, dado que marca la frontera entre la luz y la oscuridad, la verdad  y la mentira. Han sido muchos desde el inicio del cristianismo los que han muerto a causa de su fe o han sido perseguidos, humillados y marginados. Entendemos así las palabras de Jesús en el evangelio de este domingo que sorprenden a muchos lectores. Dice Jesús: «¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división». Y habla de las divisiones que pueden existir en el seno mismo de una familia a causa de él.

Lo sorprendente de esta afirmación reside en que parece contradecir lo que afirman otros textos del Nuevo Testamento: que Cristo ha venido al mundo para traer la paz definitiva. San Pablo dice que Cristo es «nuestra paz». Sabemos además que su misión es la de reconciliar al mundo con Dios y derribar el muro de odio que se levanta entre los pueblos. Cuando Jesús dice que ha venido a traer división se refiere a que la opción por él puede acarrear divisiones hasta en la misma familia, por la sencilla razón de que no todos están dispuestos a acogerlo. Y así ha sucedido, sucede y sucederá siempre. En este sentido decía que la fe puede traer consecuencias muy serias en la vida ordinaria, como ha ocurrido en la vida de los mártires.

En el evangelio de hoy Jesús dice que ha venido a prender fuego en la tierra y desearía que ya estuviera ardiendo. Se refiere al fuego del espíritu que ungiría a los apóstoles como testigos cualificados del Señor. Pero afirma también que tiene que ser bautizado, expresión que se refiere a su muerte. Jesús es muy consciente  de que necesita morir para que el Espíritu descienda sobre el mundo. Esta relación entre muerte de Cristo y venida del Espíritu ayuda a entender las exigencias de la fe cristiana en la vida ordinaria. Lo que el cristiano tiene que sufrir a causa de la fe debe interpretarse a la luz de la entrega de Cristo hasta morir. Su ejemplo siempre ha animado a los cristianos a seguir sus pasos y dar la vida si fuera preciso. Por eso el mártir es el prototipo del creyente que no antepone nada al amor de Cristo.

Hay que reconocer que esta forma de entender la fe resulta muy exigente, incluso para los cristianos. Y ciertamente lo es. Marca la diferencia entre la fe auténtica y la fe acomodada a nuestros propios intereses. El teólogo evangélico, mártir del nacismo, D. Bonhöffer, distinguía con mucha lucidez entre la fe barata y la fe cara. La fe barata es la que ha perdido la exigencia radical que afecta a toda la vida del cristiano. La fe cara es la que, a la luz de la entrega de Cristo por amor, nos permite someternos plenamente a él como Señor de nuestras vidas. Se hace evidente así que el destino de Cristo y el del cristiano están indisolublemente unidos. Como dice san Pedro, hemos sido rescatados por la sangre del cordero. Cristo nos ha amado muriendo por nosotros. La única respuesta posible al amor de Cristo por parte del cristiano es la disponibilidad a hacer lo mismo por él.

+ César Franco
Obispo de Segovia

 

LA VIDA NO DEPENDE DE LOS BIENES

Por nuestro instinto de conservación y supervivencia, tendemos a acumular bienes pensando que de ello depende nuestra vida. La experiencia, sin embargo, nos dice lo contrario. La muerte no es aliada de nuestros bienes, y llega lo mismo a la casa del rico que a la del pobre. Los bienes nos aseguran una dolce vita o un nivel de bienestar, pero no nos aseguran la vida ni la inmortalidad. Las tumbas faraónicas son el mejor comentario a que la acumulación de bienes no prolonga la existencia ni satisface las expectativas de felicidad que el hombre lleva inscrito en su corazón.

Sabemos también que los bienes son ocasión de muchas divisiones y pleitos familiares. Precisamente el evangelio de hoy comienza con una interpelación que le hace a Jesús uno de sus oyentes: Maestro —le dice— dile a mi hermano que reparta la herencia conmigo. Jesús, después de decirle que él no es juez para esos asuntos, afirma: «Guardaos de toda clase de codicia, pues aunque uno ande sobrado la vida no depende de sus bienes». “Andar sobrado” es una expresión muy actual cuando queremos decir que alguien vive instalado en la altanería de sus riquezas o incluso en el orgullo de sí mismo por lo que cree ser y tener.

Para que entendamos el sentido de la codicia, Jesús cuenta la historia de un hombre que, ante un año de buena cosecha, decide tirar sus graneros y hacer otros más grandes que almacenen sus bienes. Y se dice a sí mismo: «Hombre, tienes bienes acumulados para muchos años: túmbate, come y bebe y date buena vida». Y concluye Jesús: «Necio, esta misma noche te van a exigir la vida y lo que has acumulado ¿de quién será? Así será el que amasa riquezas para sí y no es rico ante Dios». El contraste entre lo que el hombre piensa y lo que Dios depara es magnífico. La vida del hombre codicioso que se olvida de Dios es una necedad. ¿De quién será lo acumulado? ¿De qué servirá planear el futuro si el hombre no es dueño de su vida? En la catedral de Segovia está el cuadro del pintor flamenco Ignacio de Ries, conocido como el árbol de la vida. Los hombres banquetean en la copa de un árbol mientras el esqueleto de la muerte con su guadaña está a punto de cortarlo. Jesús toca una campana para advertir al hombre de su final trágico y en el ángulo superior izquierdo se leen estos versos: «Mira que te has de morir, mira que no sabes cuándo; mira que te mira Dios, mira que te está mirando».

A veces este tipo de enseñanzas son tildadas de moralizantes, dando a esta expresión un matiz negativo. Es una forma de no querer mirar la verdad de frente, la verdad de la vida. Nadie negará, si es sabio, que no hay verdad más incontestable que la muerte y que la vida no depende de los bienes acumulados. La verdadera sabiduría, la que enseña Jesús, consiste en ser rico ante Dios y ponderar el fin que damos a nuestros bienes, que puede ser muy fecundo si les quitamos el valor absoluto que no tienen. ¡Cuánto podemos hacer en obras de caridad, en fundaciones benéficas, en atender a los pobres! ¡De cuántas esclavitudes podemos librar a hermanos nuestros que viven en pobrezas radicales, en miserias cuya sola existencia juzga el llamado estado de bienestar!

Jesús, a quien llamamos el Maestro, nos enseña la verdadera sabiduría. La verdadera riqueza es amasar bienes para Dios. Pero Dios no los necesita. Es el bien supremo, feliz en sí mismo. Es obvio que los bienes para el Señor son los bienes para nuestros hermanos. La riqueza alcanza así una finalidad social y fraterna de primera magnitud. Ya lo enseñaban los Padres al decir que sólo somos administradores de nuestros bienes, nunca señores absolutos. Seamos sabios. Es una cuestión de vida o muerte.

+ César Franco
Obispo de Segovia

 

EL TREN DE LA VIDA

La vida es, como dicen, un viaje de tren: cuando nacemos  y subimos al tren, encontramos las personas queridas, que nos quieren: nuestros padres, luego nuestros hermanos, y subirán también al tren amigos y amores. En alguna estación se irán bajando los padres y otros acompañantes, y nos  sentiremos huérfanos de su cariño, protección y afecto. Nuestro viaje debe continuar; conoceremos interesantes personas durante la travesía. Algunos estarán siempre a nuestro lado compartiendo alegrías y tristezas. Otros bajarán y dejarán recuerdos imborrables. Algunos deberán sentarse en otros vagones, separados, y en algunos momentos podremos acercarnos a ello.

Este viaje es así, lleno de atropellos, sueños, fantasmas, esperas, llegadas y partidas. Sabemos que este tren solo realiza un viaje, el de ida. Tratemos entonces de viajar lo mejor posible, intentando tener una buena relación con todos los pasajeros, procurando lo mejor de cada uno de ellos, recordando siempre que, en algún momento del viaje alguien puede perder sus fuerzas y debemos entender eso. A nosotros también nos ocurrirá lo mismo: seguramente alguien nos entenderá y ayudará. El gran misterio de este viaje es que no sabemos en que estación nos tocará descender.

Pienso en cuando tenga que bajarme del tren, ¿sentiré añoranzas? Sí: la separación será dolorosa con mis hijos, con los que quiero. Pero tengo la esperanza de que en algún momento nos volvamos a encontrar en la estación principal y tendré la emoción de verlos llegar con muchas más experiencias de las que tenían al iniciar el viaje. Seré feliz al pensar que en algo pude colaborar para que ellos hayan crecido como buenas personas. Agradezcamos a Dios el viaje de la vida, junto a nuestros seres queridos, y pidamos que sepamos seguir viviendo ese amor aunque no los veamos cuando hayan bajado del vagón, pero siguen con nosotros, en otra dimensión.

Estamos hechos para la eternidad. Hasta Freud, en sus Consideraciones sobre la guerra y la muerte, decía que en nuestro inconsciente somos conscientes de nuestra inmortalidad. Decía Elisabeth Kübler-Ross que la muerte es un amanecer, es como cuando uno se gradúa en los estudios: “significa que ya sabemos lo que vinimos a aprender y enseñado lo que vinimos a enseñar. Y entonces podemos graduarnos”.

Luciano Pou Sabaté

 

SOBRE LA EUTANASIA

Hace unos días leía en la prensa que se había presentado, acompañada de un millón de firmas, una iniciativa para legalizar la eutanasia. No sé si será la cifra real, pero de lo que no dudo es que ha ido acompañada de muy numerosas firmas. Estos días he oído a un político decir -se pueden suponer de qué partido- que seguramente el estar contra el aborto les cuesta muchos votos, pero que la vida es un valor que hay que defender. Desgraciadamente en nuestro país hay muchísima gente que se ha dejado llevar por ideologías criminales como la relativista y la de género, decantándose en favor del aborto y de la eutanasia, lo que supone la pérdida de importantísimos valores morales, tanto humanos como cristianos.

Para el Diccionario de la Real Academia “eutanasia es acortamiento voluntario de la vida de quien sufre una enfermedad incurable, para poner fin a sus sufrimientos”.

La presencia de la intención de provocar la muerte es lo que caracteriza la eutanasia. Sus defensores lo que piden es poder matar en determinadas circunstancias. En el juramento hipocrático, compendio durante tantos siglos de la ética médica, se dice: “No administraré a nadie un fármaco mortal, aunque me lo pida, ni tomaré la iniciativa de una sugerencia de este tipo”. Permitir la eutanasia trae como consecuencia, como lo muestra el caso de Holanda, muertes sin consentimiento del paciente e incluso con su rechazo, donde las cifras oficiales dan un 7% de eutanasias no autorizadas, aunque hay una encuesta del fiscal general garantizando anonimato, confidencialidad e impunidad que sube esta cifra hasta el 40%. La consecuencia es muy clara: desconfianza en las instituciones sanitarias, expresada en el hecho que bastantes ancianos holandeses llevan consigo una tarjeta que dice: “En caso de enfermedad, que no me lleven a un hospital”.

Con este antecedente no me cabe la menor duda que votar a favor de la eutanasia es votar a favor del crimen. Aquí en España puede pasarnos, mejor dicho, nos va a pasar lo mismo, porque nos han dicho que una de las primeras leyes que se van a aprobar es la de la eutanasia. Por mi parte, si voy a un hospital de la Seguridad Social, quiero estar seguro de que se va a intentar curarme, no matarme, y en caso que mi curación no sea posible, para eso están los tratamientos contra el dolor. La inmensa mayoría de las personas con las que me he encontrado en mis largos años de trabajo pastoral, y eso que soy capellán de una Residencia de enfermos de Alzheimer, no desean que se le aplique la eutanasia, algo distinto a desear morirse, porque la mayor parte de sus seres queridos están ya del otro lado. En cambio si esta ley se aprueba y con la tendencia que hay al deslizamiento, estoy seguro que, en poco tiempo, estaremos como en Holanda.

Ahora bien, ¿qué opina la Iglesia católica sobre la eutanasia? Hace unos años el episcopado español publicó el Testamento Vital de la Iglesia, del que copio el párrafo más importante: “Por ello, yo, el que suscribe, pido que si por mi enfermedad llegara a estar en situación crítica irrecuperable, no se me mantenga en vida por medio de tratamientos desproporcionados o extraordinarios; que no se me aplique la eutanasia activa, ni que se me prolongue abusiva e irracionalmente mi proceso de muerte; que se me administren los tratamientos adecuados para paliar los sufrimientos”. En pocas palabras, sí a los tratamientos paliativos, no a la eutanasia, no al encarnizamiento terapéutico.

Para San Juan Pablo II: “En comunión con los obispos de la Iglesia católica, confirmo que la eutanasia es una grave violación de la Ley de Dios, en cuanto eliminación deliberada y moralmente inaceptable de una persona humana. Esta doctrina se fundamenta en la ley natural y en la Palabra de Dios escrita; es transmitida por la Tradición de la Iglesia y enseñada por el Magisterio ordinario y universal” (San Juan Pablo II, encíclica Evangelium Vitae, nº 65).

La Iglesia, por tanto, rechaza la eutanasia. El Papa Francisco lo confirma en su exhortación apostólica Amoris Laetitia: “La eutanasia y el suicidio asistido son graves amenazas para las familias de todo el mundo. Su práctica es legal en muchos países. La Iglesia, mientras se opone firmemente a estas prácticas, siente el deber de ayudar a las familias que cuidan de sus miembros ancianos y enfermos” (nº 48). En consecuencia hemos de decir no a la eutanasia, pues matar para aliviar el dolor o la agonía no es una práctica ética y el personal sanitario está para curar y no para matar, no siendo desde luego lo mismo provocar la muerte que permitirla. Nadie tiene derecho a matar a nadie. Y yo, desde luego, personalmente no soy nada partidario de que me asesinen, incluso y especialmente dentro de un hospital.

Pedro Trevijano

 

LA VIDA

Queridos amigos: gracia y paz en el Señor.

La vida. Sí, la vida de cada uno en particular. ¡Qué cosa!, sin darnos cuenta se nos va como el agua entre las manos. La vida no se puede retener. Pasan los días, las semanas, los meses, los años, como que no quiere la cosa, uno se da cuenta que ha alcanzado los veinte, los cuarenta o los sesenta años… Aparecen las calvas en el pelo, las entradas en la frente, los achaques, los cansancios… Es la vida que va transcurriendo en el tiempo sin que nosotros se lo podamos impedir.

Si todo esto sucede en nuestra vida externa, también es verdad que hay otra vida en nosotros donde acontecen los acontecimientos más profundos: la vida interna. La que discurre, no sólo en el tiempo cronológico, sino en el “tiempo” psicológico, humano y espiritual. A esto me quiero referir a continuación.

La vida humana, no sólo es cuerpo material y biológico, sini también espiritual. Y es aquí donde radica lo más importante del hombre. Es aquí, en la vida interior, donde percibimos el sentido profundo de nuestra vida. Por ello, cabe preguntarse lo siguiente; ¿Qué hemos de hacer para vivir más a gusto, más contentos y alegres? Muchos piensan que teniendo más dinero, salud o que nos toque la primitiva o algo parecido. Pero, si lo pensamos un poco, ¿creéis de verdad que todo esto es el fundamento de nuestra felicidad? Entonces ¿por qué cuanto más dinero tenemos no somos más felices?... ¿Dónde, pues, se encuentra la felicidad?

Está claro que la felicidad no pertenece al orden de las cosas materiales. El ser feliz es el saberme amado, querido y perdonado infinitamente. El ser feliz es haber encontrado el sentido de mi origen y mi destino, y entre medias vivir desde y para el Amor que me ha creado y me sigue recreando. Y esta vida me la da Jesucristo por el Espíritu Santo. Jesucristo es el que tiene y da la verdadera VIDA y SALVACIÓN. Y cuado decimos salvación queremos decir que Él nos saca de nuestras infelicidades, es decir, de nuestros cansancios, rutinas, fracasos; nos saca de nuestros pozos oscuros, de nuestras vidas cansadas, desalentadas; nos saca de la soledad, del vacío o sinsentido de la vida; nos saca de la tristeza y de la angustia, del desencanto y la indiferencia.

Queridos amigos, el objetivo principal de la persona de Jesucristo, de su muerte y resurrección, no es otro que darnos  su vida y su VIDA y AMOR infinito. Por eso nos dirá ÉL: “YO HE VENIDO PARA QUE TENGÁIS VIDA Y VIDA EN ABUNDANCIA”.

Así, pues, os invito a que, en esta vida tan loca y turbulenta, donde los grandes valores de la vida y de la fe se quieren camuflar, esconder o tapar, vosotros y yo nos invitemos continuamente a volver continuamente a Aquel que es la VIDA y SALVACIÓN. Se llama  JESUCRISTO. Abrid vuestros corazones a Él, desearle, ansiarle, buscarle. Nunca es tarde para Él, y nunca os dejará vacíos.

Os deseo de todo corazón vuestra felicidad. Rezo por todos.

Recibid un abrazo cariñoso.

Vuestro sacerdote.
Jesús Cano.

 

EVANGELIZAR NO ES UNA TAREA SENCILLA 

Hoy en día tenemos la idea de que ser cristiano conlleva tener una sonrisa de anuncio de dentífrico a todas horas. Ser cristiano conlleva aceptar el llamado de evangelizar a tiempo y destiempo, como indica San Pablo (2 Timoteo 4,2). Evangelizar a destiempo es duro porque seremos mal recibidos. Evangelizar a tiempo, tampoco conlleva ser agasajados y escuchados atentamente.

En el Evangelio de hoy domingo, Cristo envía a sus apóstoles a encontrarse con la realidad. El Reino de Dios no es aceptado por este mundo y por eso, proclamarlo nos costará mucho trabajo. San Cirilo de Jerusalén nos habla de ello:

Paciencia, docilidad y humildad. ¿No nos escuchan? ¿Nos rechazan? No conseguiremos nada solicitando que baje fuego del cielo, porque Dios no desea generar daño en quienes pueden convertirse en el futuro. ¿Entonces por qué muchos católicos piensan en que hay que actuar con violencia contra la sociedad? Les pasa lo mismo que a los Apóstoles. quieren que el Reino sea aceptado por la buenas o por las malas. No se dan cuenta de que la Voluntad de Dios es muy diferente y que de nada serviría imponer algo que no nace del corazón.

¿Nos rechazan? ¿nos olvidan? Demos gracias a Dios por ello. Dios nos enseña humildad y docilidad. Dios nos quiere a su lado, no en contra de los demás. Esa es la clave, estar al lado de Cristo incluso en los momentos más complicados. Cuando Cristo llega a nuestra puerta nos saluda diciendo "la paz sea con vosotros". Esta paz es la que surge de la fuente de la esperanza y la docilidad a la Voluntad de Dios.

 

EL APOSTOLADO DE LA SONRISA

Un día le pidieron a la Madre Teresa de Calcuta un mensaje. Tras un momento de reflexión, dijo brevemente: «Sonreíd siempre». Cuando la Madre Teresa hablaba de la sonrisa, se refería a un gesto de profundo significado. Y decía que «la sonrisa ha de ser siempre la expresión visible de nuestra felicidad interior, llevar a Dios con nosotros, un manantial de alegría que nadie nos puede quitar». La Madre Teresa sonreía y aconsejaba sonreír como testimonio de la felicidad de una persona que tiene a Dios a su lado, que vive bien y que sabe distinguir la imagen de Dios en el rostro de los hermanos. «Miremos a Dios y sonriamos, subrayaba con fuerza, porque Dios es un Padre misericordioso, es Aquel que nos ha creado, que perdona nuestras faltas y nos acoge en su casa para siempre. Mirémonos a nosotros mismos: ¡con qué inmenso amor nos ha amado Dios!». También, el Papa Francisco, hace pocos días, nos invitaba a llamar a Dios como «Papá», con la confianza de un niño. «Para un cristiano, subrayaba, rezar es decir «Papá». Dios te ama incluso si tú te has olvidado de Él». Hay “cuatro apostolados” fáciles de practicar: el de la oración, el de la palabra cálida, el de los gestos hermosos... Y el “apostolado de la sonrisa”, que tanto le gustaba a Teresa de Calcuta: “Veo a las persona y sonrío porque sé que son mis hermanos, mis hermanas, hijos e hijas como yo de un mismo Padre. Recuerdo una canción de mi infancia: “Amigos, reíd por los hermosos sueños de la edad primaveral, reíd por un futuro lleno de serenidad, reíd por la gloria en el cielo”.

 

DECÁLOGO DEL PAPA FRANCISCO A LOS JÓVENES

El Papa Francisco ha hecho pública su Exhortación Apostólica Postsinodal, a los jóvenes y a todo el pueblo de Dios, con el titulo "Vive Cristo", tras la celebración del Sínodo dedicado a la juventud, en octubre de 2018. ¡Cuántos y que hermosos mensajes, sugerencias, iniciativas, horizontes, latidos y abrazos! Todo es bello en esta Carta a los jóvenes: su cercanía, su lenguaje, su aroma, su anhelo de llegar al corazón de todo el mundo. El documento repasa las posibilidades y dificultades de los jóvenes de hoy, y les alienta a volar alto. Ante los retos, Francisco comienza dando seguridades a sus destinatarios: "Él está en ti, Él está contigo y nunca se va. Por más que te alejes allí está el Resucitado, llamándote y esperándote para volver a empezar". A modo de decálogo urgente, escogería sus frases más luminosas, más esperanzadas, sus mensajes más bellos.

Primero: "Todo lo que Jesús toca se vuelve joven, se hace nuevo, se llena de vida". 

Segundo: "Un joven no puede estar desanimado, lo suyo es soñar cosas grandes, buscar horizontes amplios, atreverse a más, querer comerse el mundo, ser capaz de aceptar propuestas desafiantes y desear aportar lo mejor de sí para construir algo mejor".

Tercero: "El Señor nos llama a encender estrellas en la noche de otros jóvenes, nos invita a mirar los verdaderos astros, esos signos tan variados que Él nos da para que no nos quedemos quietos, sino que imitemos al sembrador que miraba las estrellas para poder arar el campo".

Cuarto: "Ser joven, más que una edad es un estado del corazón. De ahí que una institución tan antigua como la Iglesia pueda renovarse y volver a ser joven en diversas etapas de su larguísima historia". 

Quinto: "En el corazón de la Iglesia resplandece María. Ella es el gran modelo para una Iglesia joven que quiere seguir a Cristo con frescura y docilidad. ¡María se la jugó y por eso es fuerte, por eso es una influencer, es la influencer de Dios!".  

Sexto: "En los jóvenes también están los golpes, los fracasos, los recuerdos tristes clavados en el alma. Muchas veces son las heridas de las derrotas de la propia historia, de los deseos frustrados, de las discriminaciones e injusticias sufridas, de no haberse sentido amados o reconocidos".

Séptimo: "No dejes que te roben la esperanza y la alegría, que te narcoticen para utilizarte como esclavo de sus intereses. Atrévete a ser más porque tu ser importa más que cualquier cosa".

Octavo: "Necesitas reconocer algo fundamental: Ser joven no es sólo la búsqueda de placeres pasajeros y de éxitos superficiales. Para que la juventud cumpla la finalidad que tiene, debe ser un tiempo de entrega generosa, de ofrenda sincera, de sacrificios que duelen pero que nos vuelven fecundos".

Noveno: "Si eres joven en edad, pero te sientes débil, cansado o desilusionado, pídele a Jesús que te renueve. Con Él no falta la esperanza".

Décimo: "Tiempo atrás, un amigo me preguntó qué veo en un joven, y mi respuesta fue que "veo un chico o una chica que busca su propio camino, que quiere volar con los pies, que se asoma al mundo y mira el horizonte con los ojos llenos de esperanza, llenos de futuro y también de ilusiones. Siempre mirando hacia adelante. Hablar de jóvenes significa hablar de promesas, y significa hablar de alegría". ¡Genial, insuperable, espléndida la Carta de Francisco a los jóvenes!

 

EL PADRENUESTRO EN ARAMEO, LA LENGUA DE CRISTO

Iglesia del Pater Noster (Jerusalén)

Abwoon d`bwashmaya, nethqadash shmakh. Teytey malkuthakh.
Nehwey tzevyanach, aykanna d`bwashmaya aph b`arha. Hawvlan
Lachma d`sunqanan yaomana. Washboqlan khaubayn aykaona daph
Khnan shbwoqan l`khayyabayn. Wela tahlan l`nesyuna: ela patzan min
Bisha, Amén

 

¿LA CIENCIA ALEJA DE DIOS? (pinchar video)

 

SOLIDARIDAD Y MEDIOS

ONG segoviana de Solidaridad Integral, fundamentada en el respeto a las personas a su dignidad y alos Derechos Humanos a través de los Medios de Comunicación Social. Visita su WEB: www.solidaridadymedios.org

 

 

PON "DE MODA" EL CRUCIFIJO


      
¡LLEVEMOS UNA CRUZ A TODAS PARTES!. 

¡SEAMOS VALIENTES!

                             

Historia de la Parroquia. Conócela pinchando en el link de las fotos inferiores de esta página de incio.

 

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 LA JMJ DE 2022 SERÁ EN LISBOA

El Patriarca de Lisboa, el cardenal Manuel Clemente, afirmó que la Virgen de Fátima tendrá “un papel fuertísimo” en la próxima Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) que se realizará en Lisboa en el año 2022

 

EL CERRO DE LOS ÁNGELES TENDRÁ UN AÑO JUBILAR

El Cerro de los Ángeles tendrá un Año Jubilar por el centenario de la consagración al Sagrado Corazón de Jesús. Alegría, peregrinación y reconciliación son las tres palabras eje del año jubilar diocesano con motivo del primer centenario de la consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús, una celebración que se inició el pasado 2 de diciembre, primer domingo de adviento, y finalizará el 24 de noviembre de 2019, festividad de Cristo Rey.

 

CANTO GREGORIANO


Si te llama la atención asistir a un misa de canto gregoriano, lo puedes hacer en la iglesia del Monasterio del Parral. Todos los domingos y festivos del año tienes la misa a las 12 horas, y viene a durar unos 75 minutos en verano, y unos 50 minutos en el resto del año.

 

LA BIBLIA OFICIAL DE LOS OBISPOS ESPAÑOLES

La Conferencia Episcopal Española (CEE) renueva su aplicación para dispositivos móviles (teléfonos y tablets) como un cauce más de comunicación con las personas e instituciones.
La aplicación, ya disponible en las tiendas digitales de Apple Store para iOs y Google Play para Android, es gratuita.

 

AÑO JUBILAR LOURDES 2019

El próximo año 2019 será especial en el santuario de Lourdes. Será Año Jubilar al cumplirse el 175 aniversario de Bernadette Soubirous, la niña a la que se la apreció la Virgen en una gruta del sur de Francia y que sería canonizada décadas más tarde por el Papa Pío XI.


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Confesiones
Todos los días media hora antes de cada misa y siempre que se solicite a los sacerdotes.
Otros actos litúrgicos

Adoración Santísimo Jueves 19:00

Rezo Santo Rosario Todos los días 19:30

 

Avda. del Acueducto 26. 40002 Segovia. Teléfono 921 463801