Horario de Misas

Diario: 10:30,20:00

Domingos y festivos: 10:00,11:30,12:30, 20:00

Atención Personalizada

En la iglesia o en la Casa de Piedra.

Acordar previamente la hora con nuestros párrocos:

Jesús Cano 609943401

Aimée Kukuluka 631165327

 

HISTORIA DE LA PARROQUIA DE SAN MILLÁN

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

   Queridos amigos internautas:

Nos ponemos en contacto con vosotros con el propósito de dar a conocer más el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo. Para ello, encontraréis en la página de inicio diversos enlaces que facilitan este cometido.
Los temas serán diversos dependiendo de muchos aspectos y circunstancias: sociales, culturales, religiosos… Esperamos y deseamos que sean del gusto e interés de todos.

Avda. Fernández Ladreda nº 26 40002 Segovia

En la hoja parroquial "Juntos" podrás conocer todas las actividades de la parroquia.

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Al final de la página encontrarás la agenda diocesana semanal

 

MEDITACIÓN DIARIA

En este enlace encontrarás  la meditación  diaria de la página "Hablar con Dios", que te puede servir para hacer esos 10 ó 15 minutos diarios de oración, tan aconsejables.

http://www.hablarcondios.org/meditaciondiaria.asp

Te sugiero esta oración introductoria y final.

ORACIÓN INTRODUCTORIA
 Señor mío y Dios mío, creo firmemente que estás aquí, que me ves que me oyes Te adoro con profunda reverencia, te pido perdón por mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración.Madre mía Inmaculada, S. José mi padre  y señor, ángel de mi guarda interceded por mí.

 ORACIÓN FINAL
 Te doy gracias Dios mío por todos los buenos propósitos, afectos e inspiraciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, S. José mi padre y señor, ángel de mi guarda interceded por mí.

 

SER AGRADECIDOS

Queridos amigos:
Hay un refrán castellano que dice: “es de bien nacidos ser agradecidos”. Y es de esto de lo que quiero compartir en esta carta.
Para comenzar, todos nos damos cuenta de que nuestra sociedad, en general, es demasiado egoísta, centrada y cerrada en sí misma, autosuficiente y autosatisfecha; donde todo se compra y se vende, y donde nada tengo que agradecer a nadie porque todo me lo he currado yo. Y sin embargo, nada más lejos de la realidad, ya que todos estamos necesitados de que nos agradezcan y de ser agradecidos.  Ciertamente, hoy no es frecuente la gratitud, es decir, el que nos den las gracias, el que reconozcan nuestra vida, lo que hacemos o hemos hecho. ¡Claro que no hacemos las cosas para que nos lo agradezcan! Pero, siempre es bueno y saludable para todos el ser agradecidos con los demás.
Muchas veces, pienso para mí mismo: ¿por qué nos costará tanto el dar las gracias por las pequeñas o las grandes cosas de la vida? Por ejemplo, ¿por qué nos cuesta dar las gracias a los padres, a la familia? ¿Por qué nos enfadamos con ellos que son los que nos han dado la vida, el alimento, el cobijo… y que aún son nuestro sustento? ¿Por qué somos exigentes, duros, incomprensivos, ingratos con ellos o con los demás, como es, el marido, la esposa, los hermanos o quien quiera que sea?
¡Si cayéramos en la cuenta de todo lo que han hecho por cada uno de nosotros desde que fuimos engendrados, no terminaríamos de dar las gracias en esta vida! ¡Cuánta gratitud debemos! Fijaos bien, constantemente estamos recibiendo vida: el aire que respiramos, el sol, la naturaleza, el agua, el hogar donde vivimos… la familia, el cariño, el afecto, la preocupación de los demás por mí, la comida, la limpieza de la casa, de la ropa, el saludo, la acogida de los demás, y tantas y tantas otras cosas.
Es posible también que, mirándome a mí mismo, cada uno pueda decirse: “tengo grandes dotes, cualidades, capacidades, valores, etc.” Cierto, pero todo esto también se nos ha dado. Yo, por mí mismo, no me he dado la vida; más bien, he de decir, he sido engendrado, me han dado la vida y la existencia y por ello estoy agradecido a aquellos que me la han posibilitado.
Antes de terminar, quiero dejar clara una cosa. Cuando hablo de agradecimiento, no me refiero sólo a la palabra, es decir, estar continuamente dando gracias a los demás, sino, también y sobre todo, con los hechos. Dicho de otro modo, la mejor manera de mostrar la gratitud a los demás es amando, perdonando, sirviendo, acogiendo, acariciando, dialogando, ayudando, abrazando… y todo aquello que suscite en el otro/a un gozo interior y una palabra de agradecimiento.
Termino mirando a Dios, expresándole mi gratitud por todos vosotros amigos lectores, pero especialmente por mi familia, mis padres y hermanos.

Con todo afecto, vuestro sacerdote.

 

BENDICIÓN Y MALDICIÓN

Hay pasajes de la Biblia que, gracias a su sencillez y expresividad, se clavan en el alma con la fuerza de un dardo. El profeta Jeremías dice en la liturgia de este domingo: “Maldito quien confía en el hombre, y busca el apoyo de las criaturas, apartando su corazón del Señor. Será como un cardo en la estepa, que nunca recibe la lluvia; …Bendito quien confía en el Señor y pone en el Señor su confianza. Será un árbol plantado junto al agua” (Jer 17,5-8). Para entender este paralelismo, el profeta ofrece la siguiente clave: “Nada hay más falso y enfermo que el corazón del hombre, ¿quién lo conoce?”. Es posible que muchos lectores piensen que el profeta era un escéptico pesimista en su consideración sobre el hombre. Sin la confianza en los demás es imposible vivir, trabajar, amar. ¿Cómo no vamos a confiar en el hombre?  Dios mismo nos ha creado solidarios, abiertos a la comunicación y a la donación de nosotros mismos.
El mensaje del profeta parte de la experiencia del corazón humano, que tiende a buscar la seguridad donde no se encuentra. Se aferra a los afectos desordenados, a los sentimientos del momento, y puede pensar —voluntaria o inconscientemente— que la seguridad última, lo que llamamos salvación o felicidad plena, reside en el poder del hombre. Se olvida con frecuencia que el corazón del hombre está enfermo. Cada día lo atestiguan los hechos: amistades rotas, amores destrozados, relaciones frustradas. Hasta el ámbito más natural para la confianza —la familia— puede convertirse en un infierno cuando se desata el egoísmo y la violencia por el deseo de dominar al otro. Jeremías sabe que sólo quien echa raíces en Dios y vive cada día arraigándose en él es digno de bendición. Por el contrario, quien idolatra al hombre, o a sí mismo, será como un cardo en la estepa. Decía san Agustín que el hombre bienaventurado es el que echa raíces en el cielo y desde allí crece hacia la tierra. También de esto tenemos sobrada experiencia gracias al testimonio de personas que viven así.
Jesús recoge esta enseñanza en las bienaventuranzas de Lucas, donde contrapone la felicidad a la desgracia de una vida frustrada. Para Jesús, son felices los pobres, los que pasan hambre, los que lloran, los que son proscritos por causa de él. ¿Cómo es posible afirmar esto? ¿No luchamos para que desaparezca la pobreza, el hambre, el sufrimiento? Entonces, ¿cómo puede llamar felices a estos grupos de personas? Porque el profeta supone que, en las pruebas, ponen su confianza en Dios, que siempre tiene la última palabra. El Dios de la misericordia y la justicia.
Por el contrario, Jesús considera desgraciados a los ricos, saciados, alegres vividores, y a cuantos el mundo adula. Despreocupados del dolor y sufrimiento ajenos, Jesús les advierte del peligro que les acecha si consideran que su felicidad depende de lo que este mundo les ofrece. En toda esta enseñanza subyace una concepción hedonista de la vida, que ha perdido de vista la trascendencia, la vida del más allá, el juicio último de Dios. Jesús dramatiza este contraste entre la bienaventuranza y la malandanza en la parábola del rico epulón y el pobre Lázaro. El secreto de una vida feliz es comprender que el corazón puede jugarnos malas pasadas, porque está enfermo y se aparta con frecuencia de la verdad: es falso y mudable. Ser feliz o desgraciado depende de la orientación que demos a nuestra vida en razón del destino último al que somos llamados. Por eso Jesús dice que no se puede servir a Dios y a las riquezas, porque son dos señores incompatibles y enemistados de raíz. Por eso, el olvido de Dios es la mayor desgracia que puede suceder al hombre, porque es pretender dar frutos en tierra árida.

+ César Franco
Obispo de Segovia.


LOS SIETE DOMINGOS DE SAN JOSÉ


La Iglesia, siguiendo una antigua costumbre, prepara la fiesta de san José del 19 de marzo, dedicando al santo Patriarca los siete domingos anteriores a esa fiesta en recuerdo de los principales gozos y dolores de su vida.
Dolores y gozos de san José
Primer dolor y gozo
Estando desposada su madre María con José, antes de vivir juntos se halló que había concebido en su seno por obra del Espíritu Santo (Mt 1,18).
El ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, pues lo concebido en ella es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y le podrás por N Jesús (Mt 1, 20-21).
Segundo dolor y gozo
Vino a los suyos, y los suyos no le recibieron (Jn 1,11).
Fueron deprisa y encontraron a María, a José y al niño reclinado en el pesebre (Lc 2,16).
Tercer dolor y gozo
Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de que fuera concebido en el seno materno (Lc 2,21).
Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados (Mt 1, 21).
Cuarto dolor y gozo
Simeón los bendijo, y dijo a María, su madre: Mira, éste ha sido puesto como signo de contradicción para que se descubran los pensamientos de muchos corazones (Lc 2, 34-35).
Porque han visto mis ojos tu salvación, la que preparaste ante todos los pueblos; luz para iluminar a las naciones (Lc 2, 30-31).
Quinto dolor y gozo
El ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: Levántate, toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y estate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo (Mt 2,13).
Y estuvo allí hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que dice el Señor por el profeta: "De Egipto llamé a mi hijo" (Mt 2,15).
Sexto dolor y gozo
Él se levantó, tomó al niño y a su madre y regresó a la tierra de Israel. Pero al oír que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre Herodes, temió ir allá (Mt 2, 21-22).
Y fue a vivir a una ciudad llamada Nazaret, para que se cumpliera lo dicho por los profetas: será llamado Nazareno (Mt 2,23).
Séptimo dolor y gozo
Le estuvieron buscando entre los parientes y conocidos, y al no hallarle, volvieron a Jerusalén en su busca (Lc 2, 44-45).
Al cabo de tres días lo hallaron en el Templo, sentado en medio de los doctores, escuchándoles y haciéndoles preguntas (Lc 2,46).

 

LOS GRANDES MOMENTOS DE LA JMJ DE PANAMA


Una de las cosas que el Papa quiso destacar, una vez más, fue el gesto de los padres que levantan en alto a sus hijos al pasar el Papamóvil. Para el Papa es como un símbolo de sano orgullo por tener hijos: “¡Cuánta dignidad en este gesto y cuánto es elocuente para el invierno demográfico que estamos viviendo en Europa! El orgullo de esa familia son los niños, la seguridad de esa familia son los niños, el invierno demográfico sin hijos es difícil, ¿no?”, expresó.
El Papa también quiso referirse al encuentro previo de jóvenes indígenas en Panamá: fue, dijo, “una iniciativa importante que ha manifestado todavía mejor el rostro multiforme de la Iglesia en América Latina”, ya que, como recordó, “América Latina es mestiza”.
“Ver todas las banderas desfilar juntas, danzar en las manos de los jóvenes alegres por encontrarse es un signo profético, un signo en contracorriente respecto a la triste tendencia actual a los nacionalismos conflictivos que alzan los muros, que se cierran a la universalidad, al encuentro con los pueblos”; “es un signo que los jóvenes cristianos son en el mundo levadura de paz”.
El Santo Padre recordó que esta JMJ tuvo una fuerte huella mariana porque el tema eran las palabras de la Virgen al ángel San Gabriel contenidas en el Evangelio de San Lucas “He aquí la sierva del Señor, se cumpla en mi según tu Palabra”.
Confesó además que siempre lleva en su bolsillo un pequeño Via Crucis para rezarlo cuando tiene tiempo. “Yo les hago una confidencia, a mí me gusta mucho hacer el Via Crucis, porque es ir con María detrás de Jesús,  e invitó a rezarlo también: “hagan ustedes el Via Crucis porque es seguir a Jesús con María en el camino de la Cruz donde Él ha dado la vida por nosotros, por nuestra redención. En el Via Crucis se aprende el amor paciente, silencioso y concreto”, señaló.


En esta línea, el Santo Padre explicó que los jóvenes en Panamá llevaron “con Jesús y María el peso de la condición de tantos hermanos y hermanas sufrientes en América Central y en el mundo entero” entre los que se encuentran muchos jóvenes víctimas de diversas formas de esclavitud y de pobreza. Por ello, recordó en particular la Liturgia Penitencial celebrada en un centro de menores y la visita a la casa familia “Buen Samaritano” que hospeda enfermos de Sida.
Según el Pontífice, “el culmen de la JMJ y del viaje” fueron la Vigilia del sábado por la noche y la Misa del domingo con los jóvenes en el Campo San Juan Pablo II. “En la Vigilia se renovó el diálogo vivo con todos los chicos y chicas, entusiastas y también capaces de silencio y de escucha”. “Pasaban del entusiasmo a la escucha y la oración en silencio”, destacó.
A los jóvenes les ha sido propuesta María “como aquella que, en su pequeñez, más que cualquier otro ha ‘influido’ en la historia del mundo: la hemos llamada la ‘influencer’ de Dios”. Señaló que María “en su ‘fiat’ se han reflejado los testimonios hermosos y fuertes de algunos jóvenes”.
En la Celebración Eucarística final, el Santo Padre dijo que “Cristo Resucitado, con la fuerza del Espíritu Santo, ha hablado nuevamente a los jóvenes del mundo llamándolos a vivir el Evangelio en el ‘hoy’, porque los jóvenes no son el ‘mañana’, son el ‘hoy para el mañana’, no son el ‘mientras tanto’ sino el hoy, el ahora de la Iglesia y del mundo”, dijo.Por este motivo, el Papa realizó un llamado a la responsabilidad de los adultos “para que no falten a las nuevas generaciones instrucción, trabajo, comunidad y familia” y añadió que “esto es clave en este momento del mundo” la educación, el trabajo “cuántos jóvenes sin trabajo” y comunidad para que “se sientan acogidos en familia y en la sociedad”, animó.

 

¡NO SOIS EL FUTURO SINO EL AHORA DE DIOS!


En su homilía en la Misa de envío de la JMJ de Panamá, ante unas 720 mil personas, el Papa pidió a los jóvenes que se dejen enamorar por el Señor y que peleen por su espacio hoy, porque "la vida es hoy", e instó a los jóvenes llegados de más de 150 países a “poner en acto el sueño con el que el Señor los soñó”, “ahora”, porque les dijo, “ustedes no son el futuro sino el ahora de Dios”.
Recordando la visita de Jesús a la sinagoga de Nazaret, cuando afirmó: "Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír" (Lc 4,20-21), Francisco explica a los miles de jóvenes reunidos en el Campo San Juan Pablo II, que Jesús “revela el ahora de Dios que sale a nuestro encuentro para convocarnos también a tomar parte en su ahora de llevar la Buena Noticia a los pobres, la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, dar libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia en el Señor”.
El Santo Padre evidencia que no todos los que estaban presentes en la sinagoga y escuchaban a Jesús se sentían “invitados o convocados” porque no todos los “vecinos de Nazaret estaban preparados para creer en alguien que conocían y habían visto crecer”. Algo que “puede sucedernos también a nosotros” afirma Francisco porque “no siempre creemos que Dios pueda ser tan concreto y cotidiano, tan cercano y real, y menos aún que se haga tan presente y actúe a través de alguien conocido como puede ser un vecino, un amigo, un familiar.”
“E incluso a ustedes, queridos jóvenes, les puede pasar lo mismo cada vez que piensan que su misión, su vocación, que hasta su vida es una promesa tan solo para el futuro y nada tiene que ver con vuestro presente”, precisa el Papa, “como si ser joven fuera sinónimo de sala de espera de quien aguarda el turno de su hora”.
El Obispo de Roma advierte de los riesgos del “mientras tanto” de esa hora:

“Les inventamos o se inventan un futuro higiénicamente bien empaquetado y sin consecuencia bien armado y garantizado con todo ‘bien asegurado’. “Es la ficción de alegría” dice, un modo para tranquilizarlos y adormecerlos, “para que no hagan ruido, para que no se pregunten ni pregunten, para que no se cuestionen ni cuestionen” explica, “tan solo porque consideramos o consideran que todavía no es su ahora; que son demasiado jóvenes para involucrarse en soñar y trabajar el mañana”.
Recordando en su homilía el Sínodo de los Obispos dedicado a los jóvenes del pasado mes de octubre, Francisco evidencia uno de sus frutos: la riqueza del encuentro y de la escucha mutua entre generaciones, “el valor de reconocer que nos necesitamos y que tenemos que esforzarnos en propiciar canales y espacios en los que involucrarse en soñar y trabajar el mañana ya desde hoy", juntos.
Porque los jóvenes son "el ahora de Dios y el Señor", afirma el Papa, Él “los convoca y los llama en sus comunidades y ciudades a ir en búsqueda de sus abuelos, de sus mayores; a ponerse de pie y junto a ellos tomar la palabra y poner en acto el sueño con el que el Señor los soñó”.
Es ahora el tiempo de actuar, porque “allí donde esté su tesoro allí estará su corazón”, dice el Papa, y “aquello que los enamore”, “será lo que los haga levantarse por la mañana y los impulse en las horas de cansancio, lo que les rompa el corazón y lo que les haga llenarse de asombro, alegría y gratitud. Sientan que tienen una misión y enamórense, que eso lo decidirá todo. ¡Dejemos que el Señor nos enamore!
Para Jesús no existe un “mientras tanto”, dice el Papa, sino que “Él quiere ser nuestro tesoro”, porque no es un “mientras tanto en la vida o moda pasajera, es amor de entrega que invita a entregarse". “Es amor concreto, cercano, real – explica el Papa - es alegría festiva que nace al optar y participar en la pesca milagrosa de la esperanza y la caridad, la solidaridad y la fraternidad frente a tanta mirada paralizada y paralizante por los miedos y la exclusión, la especulación y la manipulación”.

 

EL DÍA A DÍA DE JESÚS

Siempre se ha echado de menos que los evangelios no narren el día a día de Jesús al estilo de un diario que recogiera con detalle la actividad de lo que llamamos su ministerio público. Los evangelios no son biografías al estilo moderno, ni pretenden darnos información exhaustiva sobre todo lo que dijo e hizo Jesús. Tenemos, sin embargo, suficientes datos para formarnos una idea de cómo participó en la vida de sus contemporáneos. Y podemos decir que nada de esa vida le resultó ajeno.
Cuando san Lucas sintetiza la vida de Jesús en el libro de los Hechos de los Apóstoles, dice simplemente que «pasó haciendo el bien». El domingo pasado veíamos a Jesús, junto a su madre y sus discípulos, participando en unas bodas a las que fue invitado, donde realizó el milagro de la transformación del agua en vino. Jesús no era, como Juan Bautista, un asceta retirado al desierto para hacer penitencia. Realizó su actividad de modo itinerante, acompañado de sus discípulos y de un grupo de mujeres que le seguía con fidelidad, como sabemos por el relato de la Pasión. Esto le permitió entrar en contacto con ciudades y aldeas donde predicó y realizó curaciones y milagros. Pasando por Naín, se encontró con el cortejo fúnebre de una viuda que llevaba a enterrar a su único hijo. Jesús, compadecido, lo devolvió a la vida. Atendía igualmente peticiones de personas que tenían necesidades materiales y espirituales. Sabemos, por ejemplo, que no le importaba gastar su tiempo dialogando con personas que querían conocer su enseñanza, como el fariseo Nicodemo, la samaritana, Zaqueo. También le gustaba compartir con sus amigos y dejarse invitar a comer, hasta el punto de ser tachado por sus enemigos de «comilón y bebedor, amigo de publicanos y prostitutas». Conocemos, al menos, la amistad que le unía a tres hermanos —Marta, María y Lázaro— que tenían una casa en Betania, cerca de Jerusalén, donde Jesús residía cuando se acercaba a celebrar las fiestas judías. También conocemos la relación que mantuvo con José de Arimatea, miembro ilustre del Sanedrín, que se hizo cargo del cuerpo de Jesús y lo enterró en su propio sepulcro.
Excepcional en un maestro de la ley fue su relación con los grupos sociales considerados por la ortodoxia farisea como excluidos del Reino de Dios, bien por sus pecados públicos, o bien por los oficios que realizaban exentos de buena reputación, como era el caso de los publicanos. Su cercanía a los leprosos, excluidos de la vida social y con los que no se podía tratar —¡cuánto menos tocarlos!— muestra que Jesús no entendía de convencionalismos y buscaba a la persona en su necesidad para ofrecer la amistad con Dios, que se hacía presente en él mismo. Por eso, tuvo que defenderse de quienes le tildaban de transgresor de la ley porque curaba en sábado o permitía hacer algo que prohibía la ley judía. Algunas de sus parábolas son una defensa encendida de su comportamiento.
Se pude decir, por tanto, que su delicia era «estar con los hijos de los hombres» y vivir atento a cada persona que se cruzaba en su camino. El tiempo era para Dios en la oración y para los hombres, sus hermanos. Cuando acabamos de salir del tiempo de Navidad entendemos con claridad que Jesús ha puesto su morada entre los hombres. Vino a buscarlos y los encontró. También se dejó encontrar por ellos, porque sabía la necesidad que tenían de su compañía. No hacía distinciones de clases sociales ni religiosas, pues era para todos. Entró en contacto con los paganos de pueblos cercanos, ofreciéndoles la salvación, pues era el Pastor que venía a reunir a todos los pueblos bajo su cuidado. Sabemos bastante de él para poder decir que su pasión era el Padre y los hombres.

+ César Franco
Obispo de Segovia

 

UNO PARA EL OTRO


… Eso es lo que hacen los amigos: cada uno piensa y busca lo mejor para el otro: Si uno tiene un amigo en la Tierra que es así, que te dice: uno para el otro, entonces te conmueves, te entra por los ojos lo grande que es la amistad, y te es más fácil vivirla con Cristo. La amistad humana es reflejo de la divina, nos prepara y dispone para amar a Dios con amor de amistad. Porque es lo que Él quiere. Él es quien me dice: uno para el otro.
Al oírlo me lleno de paz porque se que tengo a mi lado al Dios infinitamente poderoso y amante que está por mí, que quiere el bien para mí. ¿A quién temeré?
Tú para mí y yo para ti. Pero yo, Jesús, ¿qué bien te voy a dar que no tengas ya? Y, sin embargo, Tú necesitas mi amistad, mi ternura y mi cariño. Necesitas que yo mire por tus intereses. Yo para ti significo mucho. Me pides que ayude a hacer feliz al mundo entero. Confías en mí, que soy tu amigo, y por eso me pides que continúe en la Tierra tu misión de salvador. Me pides que sea tus brazos, tu voz, tu sonrisa.
Mi amigo Jesús confía tanto en mí que me dice: no tengo otras manos que las tuyas, y quiero seguir trabajando en el mundo a través de ti, que eres amigo; no tengo más voz que la tuya, y quiero seguir enseñando la verdad a través de ti, que eres mi amigo; no tengo más corazón que el tuyo, y quiero seguir trabajando con cariño a todos a través de ti, porque eres mi amigo… Somos uno para el otro.
Primero es el amor de dios por nosotros, por mí, por cada uno. Después viene, en correspondencia, nuestro amor hacia Él y hacia nuestros hermanos. El primer mor hace posible el segundo.
La amistad crece poco a poco con el trato. Si queremos tener amistad con Jesús, solo tenemos que tratarlo. Él lo desea. Él es el primero en ofrecernos su amistad. Ahora somos nosotros los que tenemos que invitarlo a nuestra casa, que es suya, y hablar con Él y escucharlo, y tener los detalles de amistad que tendríamos con un amigo íntimo.
¡Qué agradable puede ser la vida, aunque haya sufrimiento y dolor, si somos amigos de Dios!
“Dios te quiere, y tú lo sabes”
Tomás Trigo
“Una vez que comprendemos hasta qué punto Dios está enamorado de nosotros, ya solo podemos vivir la vida irradiando ese amor”. (Madre Teresa de Calcuta).

 

HOY EL RETO DEL AMOR ES QUE PIDAS PERDÓN ANTE U ERROR O FALLO QUE COMETAS


En el fondo, a todos nos gustaría acertar en lo que hacemos, en las decisiones que tomamos, tener un comportamiento digno de elogio... Nos hacemos mil propósitos, pero, “cuando no metes la pata por un lado, la metes por otro; y, si no, por los dos a la vez”. 
Podemos tratar de aparentar ser perfectos sin embargo, tarde o temprano nuestra pobreza queda a la vista: un olvido, una falta de paciencia, ese mal genio incontrolable... 
 En ese momento caí en la cuenta: nos gustaría muchísimo ser una obra acabada de santidad... ¡pero, mientras estemos en este mundo, estamos en construcción! 
 Cristo cuenta con nuestra debilidad, con nuestros miedos, y jamás se desespera. En sus manos, estas situaciones ¡son un auténtico momento de gracia! Puedes tratar de “disimularlas”, quizá te salga justificarte... pero el Señor te invita a recorrer el camino de la sencillez, el camino del perdón. 
 El Señor está deseando derramar su amor en nosotros, precisamente a través de esos “agujeros”, esos “tornillos aflojados”. 
 Hoy el reto del amor es que, ante un error o fallo que cometas, pidas perdón al hermano. Dirige tu mirada al Señor y descubre la alegría de saber que Él sigue trabajando en ti. No eres un armario acabado, ¡pero estás en las mejores manos! ¡Este Carpintero sabe hacer maravillas!

 

LA VIDA CONSAGRADA

El domingo 13 de Enero se clausuraba el VIII centenario de la presencia dominica en Segovia. En este año de 2019 los Maristas celebran su centenario de la llegada a Segovia como educadores cristianos y las Misioneras Concepcionistas los 125 años de su Congregación. En Segovia —capital y provincia— hay monasterios de vida contemplativa muy antiguos que convierten la diócesis en un inmenso tesoro espiritual. También hay comunidades de vida activa que han marcado la historia de nuestra Iglesia diocesana. Todo nos invita a dar gracias a Dios por la vida consagrada, expresión indiscutible de la santidad de la Iglesia.
Que el pecado existe en la Iglesia es algo sabido. Cuando Cristo llama a los Doce, conocía los pecados de Judas, Pedro, Tomás… En la Iglesia primitiva existía, como en la nuestra, la división, la avaricia, el deseo de poder. La Iglesia es parte de la humanidad herida por el pecado. Ningún cristiano está exento de la amenaza permanente del pecado. Pero también existe la santidad, que hace a la Iglesia santa. Desde el bautismo somos consagrados a Cristo y su vida corre unida a la nuestra. Los consagrados y consagradas en la Iglesia son el rostro visible de su santidad. Se han entregado totalmente al Señor mediante los consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia, y aunque muchas veces no sean comprendidos, siempre suscitan el interrogante de por qué viven así. La razón es muy sencilla: buscan identificarse con Cristo y ser un signo de su presencia en el mundo. A veces les exigimos que sean intachables, perfectos, santos de altar. Y olvidamos que nuestro bautismo nos obliga a lo mismo. Ellos y ellas han consagrado su vida a Cristo en multitud de tareas que confluyen en el servicio de la caridad: están en escuelas, hospitales, misiones arriesgadas en el mundo de la marginación, la droga y la prostitución. Fundan comunidades para acoger a los que mundo margina, rezan en común, viven fraternalmente, se entregan hasta la muerte. ¿No nos dice esto nada? ¿No nos urge a ser mejores?
Por muchos que sean los pecados, no tienen el poder de una vida entregada a Dios, cuya fecundidad sólo él conoce. Los que se entregan a Dios plenamente reproducen la contradicción que marcó la vida de Cristo: no son nada en apariencia, pasan por el mundo sin hacer ruido, padecen incluso rechazo y persecución de los suyos, pero tienen el poder y la gracia de sanar, purificar y transformar este mundo en el nuevo y definitivo que anticipan en sus propias vidas, convertidas en una profecía de lo que Dios hará al fin de los tiempos. Sin la vida consagrada totalmente a Dios y a los hombres, este mundo sería muy oscuro, carente de esperanza, y viviríamos sin la luz que nos marca el camino, a pesar de las sombras, hacia la consumación de la nueva creación.

+ César Franco
Obispo de Segovia.

 

EL PAPA SOBRE EL ABORTO


El Papa Francisco volvió posicionarse contra el aborto y aseguró que “extinguir la vida voluntariamente mientras está floreciendo es, en cualquier caso, una traición a nuestra vocación, así como al pacto que une a las generaciones, pacto que nos permite mirar hacia adelante con esperanza”. El Santo Padre subrayó que “donde hay vida, hay esperanza. Pero si la vida misma es violada cuando surge, lo que queda ya no es el recibimiento agradecido y asombrado del regalo, sino un cálculo frío de lo que tenemos y de lo que podemos disponer”.
No obstante, aseveró que “los concebidos son hijos de toda la sociedad, y su asesinato en un número enorme, con la aprobación de los Estados, constituye un grave problema que socava en su base la construcción de la justicia, comprometiendo la solución adecuada de cualquier otra cuestión humana y social”.
“Entonces, también la vida se reduce a un bien de consumo, de usar y tirar, para nosotros y para los demás. ¡Qué dramática es esta visión, desafortunadamente difundida y arraigada, presentada también como un derecho humano, y cuánto sufrimiento causa a los más débiles de nuestros hermanos!”.
El Papa recordó que “cuidar de la vida requiere que se haga durante toda la vida y hasta el final. Y también requiere que se preste atención a las condiciones de vida: salud, educación, oportunidades de trabajo, etc. En resumen, todo lo que permite a una persona vivir de manera digna”. Una llamada a todos los políticos, para que, independientemente de las convicciones de fe de cada uno, pongan como primera piedra del bien común la defensa de la vida de quienes están por nacer y entrar en la sociedad, a la que llegan para traer novedad, futuro y esperanza”.

         

EL PADRENUESTRO EN ARAMEO, LA LENGUA DE CRISTO

Iglesia del Pater Noster (Jerusalén)

Abwoon d`bwashmaya, nethqadash shmakh. Teytey malkuthakh.
Nehwey tzevyanach, aykanna d`bwashmaya aph b`arha. Hawvlan
Lachma d`sunqanan yaomana. Washboqlan khaubayn aykaona daph
Khnan shbwoqan l`khayyabayn. Wela tahlan l`nesyuna: ela patzan min
Bisha, Amén

 

¿LA CIENCIA ALEJA DE DIOS? (pinchar video)

 

SOLIDARIDAD Y MEDIOS

ONG segoviana de Solidaridad Integral, fundamentada en el respeto a las personas a su dignidad y alos Derechos Humanos a través de los Medios de Comunicación Social. Visita su WEB: www.solidaridadymedios.org

 

 

PON "DE MODA" EL CRUCIFIJO


      
¡LLEVEMOS UNA CRUZ A TODAS PARTES!. 

¡SEAMOS VALIENTES!

                             

AGENDA DIOCESANA: Del 17 al 24 de febrero

«Por Por la acogida generosa de las víctimas de la trata de personas,
de la prostitución forzada y de la violencia.».
 (Intención del Papa mes de febrero 2019. Red Mundial de oración)

Lunes 18 febrero. Comienza la Peregrinación diocesana a Tierra Santa. Hasta el 27 de febrero.

Lunes 18. Jornadas de la Pastoral de la Salud. Charla: “Los cristianos y el cuidado gratuito de los enfermos”, por Ángel Galindo. A las 18.30h. Casa de Espiritualidad.

Martes 19. Jornadas de la Pastoral de la Salud. “Descálzate que el sitio que pisas es terreno sagrado”, por José Antonio Velasco. A las 18.30h. Casa de Espiritualidad. Formación de los profesores de religión de Secundaria. A las 18.15h. en el Obispado. Oración teresiana. En las MM. Carmelitas a alas 17h.

Miércoles 20. Jornadas de la Pastoral de la Salud. Video Fórum. Película: “El último viaje”. A las 18.15h. en la Casa de Espiritualidad.  Formación de los profesores de religión de Infantil y Primaria. A las 18h. en el Obispado.

Viernes 22. Consejo diocesano de Asuntos económicos. A las 11h. Obispado.

El Sábado 23. Encuentro: Jóvenes con Talento. A las 12.30h. en la Casa Espiritualidad. Encuentro zonal de celebradores de la palabra a las 10h. a 13h. en Sepúlveda. Encuentros infantiles campamentos EDETIL a las 11h. en la Casa de Espiritualidad.

Domingo 24. Misa de clausura de la Visita pastoral al arciprestazgo de La Granja San Medel. A las seis de la tarde en la parroquia de La Granja.

 

 

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 LA JMJ DE 2022 SERÁ EN LISBOA

El Patriarca de Lisboa, el cardenal Manuel Clemente, afirmó que la Virgen de Fátima tendrá “un papel fuertísimo” en la próxima Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) que se realizará en Lisboa en el año 2022

 

EL CERRO DE LOS ÁNGELES TENDRÁ UN AÑO JUBILAR

El Cerro de los Ángeles tendrá un Año Jubilar por el centenario de la consagración al Sagrado Corazón de Jesús. Alegría, peregrinación y reconciliación son las tres palabras eje del año jubilar diocesano con motivo del primer centenario de la consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús, una celebración que se inició el pasado 2 de diciembre, primer domingo de adviento, y finalizará el 24 de noviembre de 2019, festividad de Cristo Rey.

 

CANTO GREGORIANO


Si te llama la atención asistir a un misa de canto gregoriano, lo puedes hacer en la iglesia del Monasterio del Parral. Todos los domingos y festivos del año tienes la misa a las 12 horas, y viene a durar unos 75 minutos en verano, y unos 50 minutos en el resto del año.

 

LA BIBLIA OFICIAL DE LOS OBISPOS ESPAÑOLES

La Conferencia Episcopal Española (CEE) renueva su aplicación para dispositivos móviles (teléfonos y tablets) como un cauce más de comunicación con las personas e instituciones.
La aplicación, ya disponible en las tiendas digitales de Apple Store para iOs y Google Play para Android, es gratuita.

 

AÑO JUBILAR LOURDES 2019

El próximo año 2019 será especial en el santuario de Lourdes. Será Año Jubilar al cumplirse el 175 aniversario de Bernadette Soubirous, la niña a la que se la apreció la Virgen en una gruta del sur de Francia y que sería canonizada décadas más tarde por el Papa Pío XI.

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Confesiones
Todos los días media hora antes de cada misa y siempre que se solicite a los sacerdotes.
Otros actos litúrgicos

Adoración Santísimo Jueves 19:00

Rezo Santo Rosario Todos los días 19:30

 

 

 

 

 

 

 

Avda. Fernández Ladreda nº 26 40002 Segovia. Teléfono 921 463801