Horario de Misas

Diario: 10:30,20:00

Domingos y festivos: 10:00,11:30,12:30, 20:00

Atención Personalizada

En la iglesia o en la Casa de Piedra.

Acordar previamente la hora con nuestros párrocos:

Jesús Cano 609943401

Aimée Kukuluka 631165327

 

HISTORIA DE LA PARROQUIA DE SAN MILLÁN

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

   Queridos amigos internautas:

Nos ponemos en contacto con vosotros con el propósito de dar a conocer más el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo. Para ello, encontraréis en la página de inicio diversos enlaces que facilitan este cometido.
Los temas serán diversos dependiendo de muchos aspectos y circunstancias: sociales, culturales, religiosos… Esperamos y deseamos que sean del gusto e interés de todos.

Avda. Fernández Ladreda nº 26 40002 Segovia

 

ACOMPAÑAMIENTO Y ATENCIÓN PERSONALIZADA:

 DIOS ES AMOR Y PAZ

ACORDAR PREVIAMENTE LA HORA PARA EVITAR ESPERAS.

SACERDOTE:

D. Jesús Cano Arranz: 609 943 401

 

DIOS HABLA EN EL SILENCIO

Cada vez más, nuestra sociedad de hoy nos va imponiendo un ritmo acelerado en el modo de vida que nos conduce al estrés, a la prisa, al nerviosismo... Parece como si necesitáramos vivir con un ruido constante en nuestros oídos, nos da miedo estar en silencio. Otro dato de nuestra cultura es que nuestros ojos están siempre pendientes de la imagen y de las pantallas luminosas… Todo ello, nos lleva, con frecuencia, a vivir una agitación interior que nos crea ansiedad y malestar interior. ¿El uso y abuso de tantos sonidos e imágenes son buenos para nuestra vida? No, definitivamente no. Nos hace falta el silencio amoroso de Dios.
Os invitamos a todos a recuperar el silencio interior y exterior para encontrarnos con Jesucristo vivo y resucitado. Madre Teresa de Calcuta, mujer de trabajo incansable entre los pobres, pasaba horas enteras delante de Jesucristo Eucaristía, ella misma decía: “en el silencio del corazón es donde habla Dios”.
Nuestra iniciativa parroquial quiere proponer a todos, la experiencia del silencio y el encuentro con Dios, a través de la oración ante Jesucristo Eucaristía. Jesús te dice: “Venid a mí todos los que estéis cansados y agobiados”. Si te acercas encontrarás el descanso y la paz interior que sólo puede darte Dios.

 

En la hoja parroquial "Juntos" podrás conocer todas las actividades de la parroquia.

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Al final de la página encontrarás la agenda diocesana semanal

 

MEDITACIÓN DIARIA

En este enlace encontrarás  la meditación  diaria de la página "Hablar con Dios", que te puede servir para hacer esos 10 ó 15 minutos diarios de oración, tan aconsejables.

http://www.hablarcondios.org/meditaciondiaria.asp

Te sugiero esta oración introductoria y final.

ORACIÓN INTRODUCTORIA
 Señor mío y Dios mío, creo firmemente que estás aquí, que me ves que me oyes Te adoro con profunda reverencia, te pido perdón por mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración.Madre mía Inmaculada, S. José mi padre  y señor, ángel de mi guarda interceded por mí.

 ORACIÓN FINAL
 Te doy gracias Dios mío por todos los buenos propósitos, afectos e inspiraciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, S. José mi padre y señor, ángel de mi guarda interceded por mí.

 

LA URGENCIA DEL TIEMPO

El evangelio está sembrado de llamadas a la conversión. La primera palabra que Jesús pronuncia al iniciar su ministerio es: «convertíos». La conversión es la actitud del hombre religioso que, desandando el camino errado, se vuelve a Dios que espera el retorno del hijo pródigo para abrazarle con ternura.
La actitud del hombre pagano está bien definida en el «carpe diem» de quienes se beben el tiempo como si fuera un elixir de disfrute que les enajena para olvidar la seriedad de vivir. Disfruta del momento, dice el pagano; convertíos o pereceréis, dice Jesús en el evangelio de hoy. El contexto histórico de esta advertencia, fueron dos hechos que conmovieron la opinión pública en tiempo de Jesús: el desplome de la torre de Siloé, que provocó dieciocho muertos, y la matanza que ordenó Pilato de algunos amotinados en el templo de Jerusalén, cuya sangre se mezcló con la de los sacrificios rituales. Cuando cuentan a Jesús tales sucesos, él no los achaca a un castigo por sus pecados, como era frecuente interpretar tales desgracias, sino que las utiliza para interpelar a sus oyentes: vosotros —viene a decir— no sois mejores que los que han muerto. Y, si no os convertís, también pereceréis.
Hablar hoy de estas cosas parece anticuado. El ateísmo consigue adeptos que se convencen de que la muerte es el final de todo. Es una cuestión antigua. Pero el problema de la salvación última, por mucho que lo releguemos al olvido, constituye el drama definitivo del hombre. Salvarse o no, es la cuestión crucial de la existencia. O mejor: dejarse salvar. Porque el hombre no puede salvarse a sí mismo en el sentido que Jesús da a la palabra salvación. La salvación es el juicio último de Dios sobre la vida del hombre. Trasciende este tiempo fugaz. Hay una forma cristiana de entender el «carpe diem» pagano: Jesús invita a vivir cada día su afán, asumiendo con seriedad la existencia cotidiana. Podíamos decir que nos invita a vivir cada día como si fuera el último, exprimiendo todas las posibilidades de hacer el bien. Convertirse es la actitud de quien se desvive por amar a Dios y a los demás como dos actos de la misma pasión unitaria: es el doble mandamiento de la ley. Quien sabe disfrutar así, hace del tiempo una ocasión única e irrepetible para escuchar aquellas palabras que pronuncia el Rey cuando viene a juzgar el último día: Venid, benditos de mi Padre al reino prometido; o aquellas parecidas: Siervo bueno y fiel, entra en el gozo de tu Señor.
La salvación que ofrece Cristo se teje en el tiempo, pero lo trasciende. El tiempo es una dimensión de la existencia que se consume en el paso a la eternidad. De esto trata Cristo cuando, al final del evangelio de hoy, nos cuenta la historia de la higuera que, plantada en la viña, no daba fruto. El dueño decide arrancarla, cansado de cuidarla con esmero. El viñador —que es el mismo Cristo— intercede ante el amo para que la deje un año más. La cuidará, la echará estiércol, a ver si da fruto. «Déjala todavía este año», dice suplicante;  «si no, la cortas».
No se puede describir mejor la urgencia de la salvación y el paso inexorable del tiempo que nos urge a dar frutos de conversión, justicia y caridad. El tiempo no es una dimensión del hombre meramente cronológica. Es tiempo de salvación. Dios —el dueño de la higuera— tiene paciencia un año y otro a la espera del fruto. El viñador se desvive por cuidar de la higuera. Pero la advertencia sigue en pie: «Si no, la cortas». Escamotear esta advertencia es ceder al inexorable paso del tiempo como si se tratara de ir quitando hojas de un calendario como quien se desprende de su vida esperando que el mañana nos sonría mejor. «Carpe diem».

+ César Franco
Obispo de Segovia

 

SOMOS CIUDADANOS DEL CIELO

El camino hacia la Pascua que marca la cuaresma es camino hacia el cielo, y cada año se renueva en la Resurreción del Señor. La meta no es la cruz, el sufrimiento, la muerte. La meta es la metamorfosis de este cuerpo mortal en cuerpo glorioso. “El transformará nuestra condición humilde según el modelo de su condición gloriosa, con esa energía que posee para sometérselo todo” (Flp 3,21).
Un creyente no espera el paraíso terrenal. Eso se queda para el marxismo materialista y para el ateísmo, que no tienen horizonte de eternidad. Para ellos, el paraíso es una utopía, que no existe, pero que mantiene encendido el principio esperanza en el corazón del hombre. Para el creyente, el paraíso está en el cielo, más allá de todo lo que vemos, más allá de la historia. Para un creyente, el paraíso existe con toda certeza, pero se sitúa en la zona más allá de la muerte. Somos ciudadanos del cielo.
A la luz de esta perspectiva tienen sentido el sacrificio, el esfuerzo, la penitencia cuaresmal. Los sufrimientos de la vida no son para aguantarlos estoicamente, sino para unirlos a la Cruz de Cristo, con la que el mundo ha sido redimido. El sufrimiento cristiano es para vivirlo con amor, como lo ha vivido Cristo.
Cuando Jesús iba camino de Jerusalén bien sabía a lo que iba, a sufrir la muerte de cruz, que desembocaría en el triunfo de la resurrección. Subió con sus tres apóstoles más cercanos a un monte alto para un retiro espiritual. Y estando allí en oración  su rostro se iluminó y los vestidos brillaban de blancura. Y vieron a Dios con rostro de hombre, en un rostro humano transformado, transfigurado, lleno de gloria.
“Oigo en mi corazón: buscad mi rostro. Tu rostro buscaré Señor, no me escondas tu rostro” (Sal 26). En la búsqueda de Dios por parte del corazón humano hay un deseo creciente de ver a Dios. Dios ha ido mostrando su rostro y su intimidad progresivamente hasta llegar a su Hijo Jesucristo, en quien habita la plenitud de la divinidad y en quien hemos visto el rostro de Dios. Cuando los apóstoles lo vieron, cayeron rostro en tierra, como adormilados. “Qué hermoso es estar aquí”, dijo Pedro. Cuando el hombre vislumbra el rostro de Dios, su corazón se llena de alegría, de paz, de esperanza. Esa es la vida contemplativa, a la que todos estamos llamados.
La cuaresma nos invita a buscar a Dios, a buscar el rostro de Dios. “Contempladlo y quedaréis radiantes, vuestro rostro no se avergonzará” (Sal 34,6). Sería afanoso buscar ese rostro si no hubiera salido a nuestro encuentro. Pero no es así. El rostro de Dios Padre nos ha salido al encuentro en el rostro y en el corazón de su Hijo Jesucristo. Ahí lo encontramos, y ahí descansa nuestro corazón inquieto.

Monseñor Demetrio Fernández

 

CUARESMA Y SOCIEDAD

La Cuaresma ha dejado de decir algo, no sólo al mundo de la increencia, sino a muchos cristianos que no aprecian el sentido de este tiempo litúrgico. Decir Cuaresma es sinónimo de penitencia, ayuno y oración. Y, para otros, es rememorar prácticas anticuadas, oscurantistas y extrañas a nuestra mentalidad.
La Cuaresma es, en primer lugar, un tiempo intenso cuya finalidad es prepararnos para el Misterio Pascual de Cristo, su muerte y resurrección, culmen de todos los misterios de su vida. Siguiendo el ejemplo de Cristo, que dedicó cuarenta días a la oración y al ayuno antes de comenzar su actividad pública, la Iglesia ha instituido un tiempo semejante de purificación y de caridad con el prójimo.
Jesús ha hablado con meridiana claridad de la oración, el ayuno y la limosna, que son las clásicas prácticas cuaresmales. ¿Siguen teniendo vigencia?
Sólo quien haya perdido el sentido de la interioridad podrá afirmar sin pudor que la oración es obsoleta. En cualquiera de sus formas, es la expresión más genuina de la relación con Dios y de la búsqueda de la verdad en el corazón del hombre, lugar donde Dios habla y se revela. La crisis de interioridad, propia de nuestra cultura, ha desterrado —como reconocen pensadores creyentes o no— muchas prácticas espirituales que exigen al hombre retirarse al silencio y a la soledad, encontrarse consigo mismo y recapacitar sobre el sentido de su ser y estar en el mundo. Jesús invita a entrar dentro de nosotros (en nuestra habitación interior) y orar en secreto al Padre para descubrir la necesidad que tenemos de él. Ya decía Pascual que la mayor dificultad que tiene el hombre para ser él mismo es su incapacidad de quedarse quieto en su habitación y pensar.
¿Es obsoleto el ayuno? ¿Cómo explicar entonces los sacrificios que hacemos para estar en forma privándonos de alimentos o ajustándonos a dietas exigentes? ¿Es más humana la forma física que la espiritual? En todo necesitamos motivación, perspectiva y metas. El ayuno es una forma de dominio de sí mismo, una gimnasia espiritual para mantener en forma el sujeto cristiano y purificarlo del deseo hedonista de disfrutar de las cosas mediante el consumo y la posesión de cosas superfluas que acrecientan el afán insaciable de placer. Podemos preguntarnos cuántos «ayunos» de cosas legítimas nos imponemos cuando queremos conseguir metas en el terreno deportivo o estético. ¿Hacemos lo mismo en el ámbito del espíritu? ¿Nos proponemos ayunar para desterrar de nosotros comportamientos que nos hacen egoístas?
El ayuno está además vinculado a la limosna. ¿Está anticuada la limosna? Cuando nos privamos de algo, sobre todo si es superfluo, es para darlo a quienes carecen de lo necesario. Hablar de solidaridad y fraternidad sin contribuir al bienestar de los demás es pura hipocresía. El Papa Francisco ha insistido en que cada vez es más grande el abismo que separa a los que cada vez son más ricos de los que se hunden progresivamente en la miseria. La justicia en el uso y disfrute de los bienes creados interpela a quienes se comportan con indiferencia ante las necesidades básicas del hombre mientras ellos no ponen límites al desorden de sus apetencias en la posesión y consumo de los bienes de la tierra. Compartir con otros los bienes no es asunto de mera piedad individual o de caridad entendida como lástima ante el mal ajeno; es un deber de elemental justicia que nos llama a vivir austeramente para que otros vivan con la dignidad que les corresponde como seres humanos.
Contemplada así, la Cuaresma es actualísima. Más aún: no puede reducirse a los cuarenta días del tiempo litúrgico, porque, si lo pensamos bien, siempre estamos en Cuaresma.

+ César Franco
Obispo de Segovia.

 

CUARESMA EL CAMINO HACIA LA PASCUA

La Iglesia nos invita durante la Cuaresma a que consideremos en nuestra oración la necesidad de convertirnos, de redirigir nuestros pasos hacia el Señor.
«Te rogamos, Señor, que nuestra vida sea conforme con las ofrendas que te presentamos y que inauguran el camino hacia la Pascua»: desde el primer domingo de Cuaresma la liturgia traza con decisión el carácter de los cuarenta días que empiezan el miércoles de ceniza. La Cuaresma es un compendio de nuestra vida, que es toda ella «un constante volver hacia la casa de nuestro Padre». Es un camino hacia la Pascua, hacia la muerte y resurrección del Señor, que es el centro de gravedad de la historia del mundo, de cada mujer, de cada hombre: un volver al Amor eterno.
En el tiempo de Cuaresma, la Iglesia nos despierta de nuevo a la necesidad de renovar nuestro corazón y nuestras obras, de modo que descubramos cada vez más esa centralidad del misterio pascual: se trata de que nos pongamos en las manos de Dios para «avanzar en la inteligencia del misterio de Cristo y vivirlo en su plenitud».

La cuaresma es un camino hacia la Pascua, hacia la muerte y resurrección del Señor, que es el centro de gravedad de la historia del mundo.
El Evangelio del primer domingo de Cuaresma nos presenta a Jesús que, en solidaridad con nosotros, quiso ser tentado al final de los cuarenta días que pasó en el desierto. Ver su victoria sobre Satanás nos llena de esperanza, y nos hace saber que con Él podremos vencer también en las batallas de la vida interior.
Con su pedagogía inefable, el Señor nos va metiendo en su corazón, que es la verdadera tierra prometida: "Dame, hijo tu corazón, y que tus ojos guarden mis caminos".
El relato de la Transfiguración del Señor, que se proclama el segundo domingo de Cuaresma, nos reafirma en esta convicción de la certeza de la victoria, a pesar de nuestras limitaciones. También nosotros participaremos de su gloria, si nos sabemos unir a su Cruz en nuestra vida cotidiana.
La oración colecta del tercer domingo de Cuaresma presenta el sentido penitencial de este tiempo: «Señor, Padre de misericordia y origen de todo bien, que aceptas el ayuno, la oración y la limosna como remedio de nuestros pecados, mira con amor a tu pueblo penitente y restaura con tu misericordia a los que estamos hundidos bajo el peso de las culpas». Con la humildad de quien se reconoce pecador, pedimos con toda la Iglesia la intervención que esperamos de la misericordia de Dios Padre: una mirada amorosa sobre nuestra vida, y su perdón reparador.
La Cuaresma es un momento estupendo para fomentar este «cariño particular» por la Confesión, viviéndola nosotros en primer lugar, y dándola a conocer a muchas personas.
A través de la liturgia, la Iglesia nos invita a recorrer con garbo el camino de la Cuaresma. La celebración frecuente de los sacramentos, la meditación asidua de la Palabra de Dios y las obras penitenciales, sin que falte esa alegría -Laetare Ierusalem!- que subraya especialmente el cuarto domingo, son prácticas que afinan nuestra alma, y nos preparan para participar con intensidad en la Semana Santa, cuando reviviremos los momentos cumbre de la existencia de Jesús en la tierra. «Hemos de hacer vida nuestra la vida y la muerte de Cristo.

 

EL MAQUILLAJE DEL ALMA

Papa Francisco alerta sobre el riesgo del “maquillaje del alma” que impide la coherencia de vida.
“Pide al Señor fuerza y avanza humildemente con lo que puedas, pero no te maquilles el alma, porque si maquillas tu alma, el Señor no te reconocerá” advirtió el Papa.
De este modo, el Santo Padre animó a pedir a Dios en esta Cuaresma la gracia de la coherencia “le pedimos al Señor la gracia de ser coherentes, de no ser vanidosos, de no aparentar más dignos de lo que somos. Pidamos esta gracia en esta Cuaresma: la coherencia entre lo formal y lo real, entre la realidad y las apariencias”.
El Papa nos recuerda la conducta del fariseo y el publicano descrita en el Evangelio para denunciar a quienes se sienten “justos” por pertenecer a tal asociación y sienten que no son como “aquellos pobres que no entienden nada”.
“Quienes buscan las apariencias, nunca se reconocen a sí mismos como pecadores y si les dices: ‘pero tú también eres un pecador’ relativizan todo… También intentan parecer con una cara de estampita: ¡todo apariencia!”, dijo el Papa quien agregó que cuando “hay diferencia entre la realidad y la apariencia, el Señor usa un adjetivo: hipócrita".
Por ello, el Pontífice señaló que este tiempo que conduce a la Pascua puede ser una ocasión para reconocer las personales incoherencias ya que toda persona está tentada por las hipocresías.

 

SER AGRADECIDOS

Queridos amigos:
Hay un refrán castellano que dice: “es de bien nacidos ser agradecidos”. Y es de esto de lo que quiero compartir en esta carta.
Para comenzar, todos nos damos cuenta de que nuestra sociedad, en general, es demasiado egoísta, centrada y cerrada en sí misma, autosuficiente y autosatisfecha; donde todo se compra y se vende, y donde nada tengo que agradecer a nadie porque todo me lo he currado yo. Y sin embargo, nada más lejos de la realidad, ya que todos estamos necesitados de que nos agradezcan y de ser agradecidos.  Ciertamente, hoy no es frecuente la gratitud, es decir, el que nos den las gracias, el que reconozcan nuestra vida, lo que hacemos o hemos hecho. ¡Claro que no hacemos las cosas para que nos lo agradezcan! Pero, siempre es bueno y saludable para todos el ser agradecidos con los demás.
Muchas veces, pienso para mí mismo: ¿por qué nos costará tanto el dar las gracias por las pequeñas o las grandes cosas de la vida? Por ejemplo, ¿por qué nos cuesta dar las gracias a los padres, a la familia? ¿Por qué nos enfadamos con ellos que son los que nos han dado la vida, el alimento, el cobijo… y que aún son nuestro sustento? ¿Por qué somos exigentes, duros, incomprensivos, ingratos con ellos o con los demás, como es, el marido, la esposa, los hermanos o quien quiera que sea?
¡Si cayéramos en la cuenta de todo lo que han hecho por cada uno de nosotros desde que fuimos engendrados, no terminaríamos de dar las gracias en esta vida! ¡Cuánta gratitud debemos! Fijaos bien, constantemente estamos recibiendo vida: el aire que respiramos, el sol, la naturaleza, el agua, el hogar donde vivimos… la familia, el cariño, el afecto, la preocupación de los demás por mí, la comida, la limpieza de la casa, de la ropa, el saludo, la acogida de los demás, y tantas y tantas otras cosas.
Es posible también que, mirándome a mí mismo, cada uno pueda decirse: “tengo grandes dotes, cualidades, capacidades, valores, etc.” Cierto, pero todo esto también se nos ha dado. Yo, por mí mismo, no me he dado la vida; más bien, he de decir, he sido engendrado, me han dado la vida y la existencia y por ello estoy agradecido a aquellos que me la han posibilitado.
Antes de terminar, quiero dejar clara una cosa. Cuando hablo de agradecimiento, no me refiero sólo a la palabra, es decir, estar continuamente dando gracias a los demás, sino, también y sobre todo, con los hechos. Dicho de otro modo, la mejor manera de mostrar la gratitud a los demás es amando, perdonando, sirviendo, acogiendo, acariciando, dialogando, ayudando, abrazando… y todo aquello que suscite en el otro/a un gozo interior y una palabra de agradecimiento.
Termino mirando a Dios, expresándole mi gratitud por todos vosotros amigos lectores, pero especialmente por mi familia, mis padres y hermanos.

Con todo afecto, vuestro sacerdote.

 

UNO PARA EL OTRO


… Eso es lo que hacen los amigos: cada uno piensa y busca lo mejor para el otro: Si uno tiene un amigo en la Tierra que es así, que te dice: uno para el otro, entonces te conmueves, te entra por los ojos lo grande que es la amistad, y te es más fácil vivirla con Cristo. La amistad humana es reflejo de la divina, nos prepara y dispone para amar a Dios con amor de amistad. Porque es lo que Él quiere. Él es quien me dice: uno para el otro.
Al oírlo me lleno de paz porque se que tengo a mi lado al Dios infinitamente poderoso y amante que está por mí, que quiere el bien para mí. ¿A quién temeré?
Tú para mí y yo para ti. Pero yo, Jesús, ¿qué bien te voy a dar que no tengas ya? Y, sin embargo, Tú necesitas mi amistad, mi ternura y mi cariño. Necesitas que yo mire por tus intereses. Yo para ti significo mucho. Me pides que ayude a hacer feliz al mundo entero. Confías en mí, que soy tu amigo, y por eso me pides que continúe en la Tierra tu misión de salvador. Me pides que sea tus brazos, tu voz, tu sonrisa.
Mi amigo Jesús confía tanto en mí que me dice: no tengo otras manos que las tuyas, y quiero seguir trabajando en el mundo a través de ti, que eres amigo; no tengo más voz que la tuya, y quiero seguir enseñando la verdad a través de ti, que eres mi amigo; no tengo más corazón que el tuyo, y quiero seguir trabajando con cariño a todos a través de ti, porque eres mi amigo… Somos uno para el otro.
Primero es el amor de dios por nosotros, por mí, por cada uno. Después viene, en correspondencia, nuestro amor hacia Él y hacia nuestros hermanos. El primer mor hace posible el segundo.
La amistad crece poco a poco con el trato. Si queremos tener amistad con Jesús, solo tenemos que tratarlo. Él lo desea. Él es el primero en ofrecernos su amistad. Ahora somos nosotros los que tenemos que invitarlo a nuestra casa, que es suya, y hablar con Él y escucharlo, y tener los detalles de amistad que tendríamos con un amigo íntimo.
¡Qué agradable puede ser la vida, aunque haya sufrimiento y dolor, si somos amigos de Dios!
“Dios te quiere, y tú lo sabes”
Tomás Trigo
“Una vez que comprendemos hasta qué punto Dios está enamorado de nosotros, ya solo podemos vivir la vida irradiando ese amor”. (Madre Teresa de Calcuta).

 

HOY EL RETO DEL AMOR ES QUE PIDAS PERDÓN ANTE U ERROR O FALLO QUE COMETAS


En el fondo, a todos nos gustaría acertar en lo que hacemos, en las decisiones que tomamos, tener un comportamiento digno de elogio... Nos hacemos mil propósitos, pero, “cuando no metes la pata por un lado, la metes por otro; y, si no, por los dos a la vez”. 
Podemos tratar de aparentar ser perfectos sin embargo, tarde o temprano nuestra pobreza queda a la vista: un olvido, una falta de paciencia, ese mal genio incontrolable... 
 En ese momento caí en la cuenta: nos gustaría muchísimo ser una obra acabada de santidad... ¡pero, mientras estemos en este mundo, estamos en construcción! 
 Cristo cuenta con nuestra debilidad, con nuestros miedos, y jamás se desespera. En sus manos, estas situaciones ¡son un auténtico momento de gracia! Puedes tratar de “disimularlas”, quizá te salga justificarte... pero el Señor te invita a recorrer el camino de la sencillez, el camino del perdón. 
 El Señor está deseando derramar su amor en nosotros, precisamente a través de esos “agujeros”, esos “tornillos aflojados”. 
 Hoy el reto del amor es que, ante un error o fallo que cometas, pidas perdón al hermano. Dirige tu mirada al Señor y descubre la alegría de saber que Él sigue trabajando en ti. No eres un armario acabado, ¡pero estás en las mejores manos! ¡Este Carpintero sabe hacer maravillas!

      

EL PADRENUESTRO EN ARAMEO, LA LENGUA DE CRISTO

Iglesia del Pater Noster (Jerusalén)

Abwoon d`bwashmaya, nethqadash shmakh. Teytey malkuthakh.
Nehwey tzevyanach, aykanna d`bwashmaya aph b`arha. Hawvlan
Lachma d`sunqanan yaomana. Washboqlan khaubayn aykaona daph
Khnan shbwoqan l`khayyabayn. Wela tahlan l`nesyuna: ela patzan min
Bisha, Amén

 

¿LA CIENCIA ALEJA DE DIOS? (pinchar video)

 

SOLIDARIDAD Y MEDIOS

ONG segoviana de Solidaridad Integral, fundamentada en el respeto a las personas a su dignidad y alos Derechos Humanos a través de los Medios de Comunicación Social. Visita su WEB: www.solidaridadymedios.org

 

 

PON "DE MODA" EL CRUCIFIJO


      
¡LLEVEMOS UNA CRUZ A TODAS PARTES!. 

¡SEAMOS VALIENTES!

                             

AGENDA DIOCESANA: Del 16 al 24 de marzo.

«Por las comunidades cristianas, en especial aquellas que son perseguidas, para que sientan la cercanía de Cristo y para que sus derechos sean reconocidos».
 (Intención del Papa mes de marzo 2019. Red Mundial de oración)

Domingo 17. Es el día del Seminario. Este año con el lema: “El seminario, misión de todos”. Testimonio de los seminaristas mayores: La Trinidad (11.30h.), San Miguel (13h.), San Frutos (10.30h. y 12h.) y El Carmen (13h.). Los menores estarán en Encinillas a las 11.30h. y en San Cristóbal a las 13h. Por la tarde, bendición de la nueva pista de futbol sala y torneo “Semianrio”.

El lunes 18. Retiro de Cuaresma para los sacerdotes. Da inicio a las once en la Casa de Espiritualidad.

El martes 19. Solemnidad de San José, patrón del seminario, por este motivo en la iglesia del seminario habrá eucaristía a las ocho de la tarde. Retiro de Cáritas a las 10.30h. en la Casa de Espiritualidad.

El miércoles 20. Oración de Cuaresma organizada por Pastoral de la Salud en la parroquia de San José a las 17.30h.

De viernes a domingo el Secretariado de Familia organiza una convivencia para familias en Robledo de Chavela.

El viernes 22. Encuentro de cuaresma de los adultos que van a recibir el bautismo y la confirmación. De seis a ocho de la tarde en la Casa de Espiritualidad.

El sábado 23. Encuentro diocesano de catequistas en Cuellar. Desde las 11h. Retiro de Cuaresma de CONFER de 10 a dos en la Casa de Espiritualidad. Y también, jóvenes con talento a las seis en la Casa de Espiritualidad.

Domingo 24. III  Domingo de Cuaresma.

 

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 LA JMJ DE 2022 SERÁ EN LISBOA

El Patriarca de Lisboa, el cardenal Manuel Clemente, afirmó que la Virgen de Fátima tendrá “un papel fuertísimo” en la próxima Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) que se realizará en Lisboa en el año 2022

 

EL CERRO DE LOS ÁNGELES TENDRÁ UN AÑO JUBILAR

El Cerro de los Ángeles tendrá un Año Jubilar por el centenario de la consagración al Sagrado Corazón de Jesús. Alegría, peregrinación y reconciliación son las tres palabras eje del año jubilar diocesano con motivo del primer centenario de la consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús, una celebración que se inició el pasado 2 de diciembre, primer domingo de adviento, y finalizará el 24 de noviembre de 2019, festividad de Cristo Rey.

 

CANTO GREGORIANO


Si te llama la atención asistir a un misa de canto gregoriano, lo puedes hacer en la iglesia del Monasterio del Parral. Todos los domingos y festivos del año tienes la misa a las 12 horas, y viene a durar unos 75 minutos en verano, y unos 50 minutos en el resto del año.

 

LA BIBLIA OFICIAL DE LOS OBISPOS ESPAÑOLES

La Conferencia Episcopal Española (CEE) renueva su aplicación para dispositivos móviles (teléfonos y tablets) como un cauce más de comunicación con las personas e instituciones.
La aplicación, ya disponible en las tiendas digitales de Apple Store para iOs y Google Play para Android, es gratuita.

 

AÑO JUBILAR LOURDES 2019

El próximo año 2019 será especial en el santuario de Lourdes. Será Año Jubilar al cumplirse el 175 aniversario de Bernadette Soubirous, la niña a la que se la apreció la Virgen en una gruta del sur de Francia y que sería canonizada décadas más tarde por el Papa Pío XI.

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Confesiones
Todos los días media hora antes de cada misa y siempre que se solicite a los sacerdotes.
Otros actos litúrgicos

Adoración Santísimo Jueves 19:00

Rezo Santo Rosario Todos los días 19:30

 

 

 

 

 

Avda. Fernández Ladreda nº 26 40002 Segovia. Teléfono 921 463801