Horario de Misas

Diario: 10:30,20:00

Domingos y festivos: 10:00,11:30,12:30, 20:00

Atención Personalizada

En la iglesia o en la Casa de Piedra.

Acordar previamente la hora con nuestros párrocos:

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Aimée Kukuluka 631165327

 

HISTORIA DE LA PARROQUIA DE SAN MILLÁN

 

 

 

 

 

 

 

 

 

   Queridos amigos internautas:

Nos ponemos en contacto con vosotros con el propósito de dar a conocer más el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo. Para ello, encontraréis en la página de inicio diversos enlaces que facilitan este cometido.
Los temas serán diversos dependiendo de muchos aspectos y circunstancias: sociales, culturales, religiosos… Esperamos y deseamos que sean del gusto e interés de todos.

 

En la hoja parroquial "Juntos" podrás conocer todas las actividades de la parroquia.

 

MEDITACIÓN DIARIA

En este enlace encontrarás  la meditación  diaria de la página "Hablar con Dios", que te puede servir para hacer esos 10 ó 15 minutos diarios de oración, tan aconsejables.

http://www.hablarcondios.org/meditaciondiaria.asp

Te sugiero esta oración introductoria y final.

ORACIÓN INTRODUCTORIA
 Señor mío y Dios mío, creo firmemente que estás aquí, que me ves que me oyes Te adoro con profunda reverencia, te pido perdón por mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración.Madre mía Inmaculada, S. José mi padre  y señor, ángel de mi guarda interceded por mí.

 ORACIÓN FINAL
 Te doy gracias Dios mío por todos los buenos propósitos, afectos e inspiraciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, S. José mi padre y señor, ángel de mi guarda interceded por mí.

 

COMIENZA UN NUEVO AÑO

Miremos con esperanza el 2019 que acabamos de iniciar. Hagámoslo con el ánimo necesario para tratar de mejorar el mundo que nos rodea. Y, como todo en este mundo, empezará con un cambio personal.  Si no lo pensamos de ese modo, será iluso imaginar que las cosas serán diferentes sin esfuerzo de nuestra parte.
Por un ejemplo: los quehaceres del hogar son pesados para una sola persona, sin embargo, cuando se distribuyen entre todos los miembros de la familia, se aligera la carga.  Para lograr el éxito es importante que todos se comprometan a hacer su parte para que realmente se note el cambio. 
De la misma manera, la vida cotidiana en los ambientes donde nos desenvolvemos serán distintos si ponemos de nuestra parte para mejorarlos, como guardar la basura hasta encontrar un contenedor o papelera para no tirarla en la calle, respetar los espacios para las personas discapacitadas, mantener ordenadas los expositores de las tiendas de donde tomemos los productos que consumimos, agradecer cuando recibamos un servicio, ser puntuales, cumplir con nuestros compromisos, devolver lo que nos presten, en fin, que nuestras actitudes junto a nuestros hechos serán las que transformen nuestro mundo.
Este podría ser un buen propósito de año nuevo. Si todos lo pusiéramos en práctica lograríamos transformar nuestra sociedad poco a poco.

 

EL DON MÁS GRANDE

Fijémonos en Jesús, que hoy como cuando nació en Belén, necesita de regalos, de ayuda. Lo primero que quiere de ti es que seas tú mismo el que te ofrezcas a Él y eso lo harás cuando le digas, con sinceridad y no sólo con palabras vacías, que Él es lo primero en tu vida, lo más importante. Después, puedes pensar en qué cosas le gustarían a Él que tú le dieras, teniendo en cuenta que Dios está presente en el prójimo que pasa necesidad: el enfermo, el solitario, el hambriento, en definitiva en todo aquel que necesita ayuda. Dale tu corazón a Jesús y tu amor al prójimo. Y hazlo con alegría, porque ayudar al Señor es un privilegio, un gran don, el más grande al que puede aspirar un ser humano.

 

EL VALOR DE LA SONRISA

Una sonrisa a tiempo corrige muchos conflictos, porque en ella, aunque no se note, está presente la suavidad del amor de Dios.
Una sonrisa no es una risotada. Tampoco es una mueca hipócrita para salir al paso en una situación compleja. Menos aún una técnica profesional para liderar grupos de los que esperamos mayor rendimiento laboral.
La sonrisa es un fruto del corazón. Del corazón suave que sabe amar. No del corazón adulador, no del corazón cobarde que no se enfrenta a los problemas, tampoco del corazón que busca partidarios para una u otra causa (que normalmente es la propia)…
Sonreír es confiar. El confiar de mi corazón en tu corazón. Mi corazón descansa en Dios y en ese descanso lleno mi alma. Y en mis labios rebosa lo que hay en mi alma, y lo que hay en mi alma es la confianza de Dios en mí. Por eso, justamente, la sonrisa lleva a Dios a los demás.
La sonrisa de un niño alegra a cualquiera, pero fuera de esa ternura, ¿acaso no es más trascendente la sonrisa con la que una esposa saluda al marido, o un padre perdona a un hijo, o un compañero de trabajo agradece a otro la ayuda recibida?
Con la sonrisa sucede algo parecido a lo que pasa con la fe: para mejorarla hay que compartirla. Y además, cuanto más sonreímos, más se contagia. Cuanto más nos entregamos a hacer felices a los demás, aún en las situaciones más complejas, mayor respuesta encontramos en quienes viven con nosotros. La sonrisa cuando es honesta y sale de dentro, tiene un efecto multiplicador y es capaz de conmover los corazones más duros.
La sonrisa tiene su origen en la alegría interior, y por eso también es sanadora para quien la recibe, pues lo que le llega es una invitación a ser feliz, a la conversión, a seguir creciendo.
¿Seremos conscientes de que la primera sonrisa y la más contagiosa es aquella que nace de un alma que está en gracia y amistad con Dios?

 

27º JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO

En el mensaje del Papa Francisco para la 27° Jornada Mundial del Enfermo, que se celebrará solemnemente en Calcuta, India, el 11 de febrero de 2019, recordó a Santa Madre Teresa de Calcuta como un modelo de caridad que hizo visible el amor de Dios por los pobres y los enfermos y exhortó a las estructuras sanitarias católicas a vivir la dimensión de la gratuidad porque es la lógica del Evangelio la que cualifica su labor, tanto en las zonas más avanzadas como en las más desfavorecidas del mundo, alertando que las instituciones de salud católicas no deberían caer en la trampa de anteponer los intereses de empresa, sino más bien en proteger el cuidado de la persona en lugar del beneficio.

 

BÚSQUEDA DE DIOS

La vida del hombre en la tierra es una búsqueda continua. A veces no sabe lo que busca y  otras sabe muy bien lo que quiere. Pero la vida del hombre es búsqueda, y en último término, búsqueda de Dios. Esa insatisfacción que experimenta continuamente el corazón humano sólo quedará satisfecha cuando encuentre a Dios y cuando se encuentre con él cara a cara en el cielo
Acabamos de recordar la búsqueda por parte de los Magos de Oriente, que acabaron encontrando al Mesías, lo adoraron y le ofrecieron sus regalos. Con sus dificultades y obstáculos, fueron honestos en la búsqueda de la verdad, y ésta se les mostró desbordante en el encuentro con Jesús y su Madre.
Algo debió pasar en el firmamento, alguna señal por la que aquellos sabios se pusieron en camino. Al parecer, fue una estrella fugaz que les orientó en la dirección en la que debían caminar. Y siguieron las indicaciones que sus conocimientos científicos ofrecían, hasta llegar a Jerusalén, donde preguntaron por el rey de los judíos, que acababa de nacer. La pregunta alborotó a unos y otros, especialmente a Herodes, que pensó que el recién nacido venía a quitarle el trono real. Herodes se sintió realmente amenazado, cuando Jesús no ha venido a quitar nada a nadie, sino a darlo todo, a llevarlo todo a plenitud.
Cuando el discernimiento no se hace en la verdad, sino buscando los propios intereses, el resultado está falseado. Los sabios y el rey Herodes les dieron un resultado falseado a los Magos, que buscaban orientación. Nos pasa muchas veces en la vida. Buscamos la verdad, pero tantas personas influyen para apartarnos de la verdad, y nosotros mismos hacemos lo mismo con los demás. Menos mal que la verdad padece pero no perece, como dice un refrán español.
Los Magos se pusieron de nuevo en camino de búsqueda y volvieron a ver la estrella. “Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría”. En la búsqueda de Dios, la luz que viene de Dios produce alegría; incluso en los momentos de oscuridad, no falta la paz que viene de Dios y nos sostiene en la búsqueda de la verdad. Y esa estrella, señal de la luz de Dios que ilumina nuestras conciencias, les mostró el lugar exacto donde se encontraba Jesús.
Entraron en la casa, vieron al Niño con María su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron. Cuando vemos con claridad, no cabe otra postura que la adoración, es decir, la rendición de todo nuestro ser a la verdad descubierta. En este caso, ante Jesús, al que buscaban estos Magos. La adoración es la postura fundamental de la criatura ante su Creador, es la postura fundamental de quien busca a Dios y lo encuentra. Hasta que no llegamos a esta postura de adoración, cabe el riesgo de manipular la verdad. Por el contrario, cuando descubrimos la verdad, cuando descubrimos a Dios, cuando nos encontramos con Jesús, se impone adorarlo, posponiendo nuestros razonamientos y nuestras cábalas. Los Magos nos enseñan a buscar, nos enseñan a superar las dificultades de discernimiento en el camino, os enseñan a adorar, cuando hemos encontrado al Señor.

Monseñor Demetrio Fernández

 

ANTE EL ABORTO

En el debate sobre la ley de aborto uno de los argumentos que más se ha esgrimido por parte de sus promotores es que la postura contraria, es decir, a favor de los no nacidos, se basa en argumentos de fe cristiana y los creyentes no tienen derecho a imponer sus creencias.
Es un argumento tan falso como viejo, pero conviene salir al paso. La novedad del cristianismo es que enseña la verdad sobre el hombre, una moral que tiene validez para todos sin excepción y que en esencia proclama su dignidad derivada de su carácter de hijo de Dios y de su destino trascendente, con las consecuencias que de esto se derivan: el deber de respetar la vida, la libertad y todo aquello que por naturaleza es extensión de cada persona, sin importar su raza, posición social, edad o sexo.
Esto fue una novedad cuando Jesús lo predicó y desde entonces sus seguidores entendieron que tenían el deber de dar a conocer esta noticia a todo el mundo, pero siempre hubo quienes se opusieron a este mensaje. Ya el Precursor, Juan Bautista, sufrió en su propia carne la consecuencia de reprocharle al rey el mal ejemplo que daba al pueblo por convivir con la mujer de otro.  Años más tarde Pedro y Juan fueron apresados por predicar a su Maestro. Después de haberlos hecho azotar, les intimaron que no hablasen más en el nombre de Jesús, y los dejaron ir, pero ellos no se amilanaron y no cesaron todos los días en el templo y por las calles de anunciar y predicar allí donde hoy a los cristianos se nos dice que nos quedemos callados.
Pablo, apedreado y dado por muerto, azotado varias veces, encarcelado y finalmente crucificado, es una continuación de esa tradición que llega a través de los siglos hasta nosotros. Recordemos el ejemplo de Tomás Moro, encarcelado quince meses en la Torre de Londres y decapitado sólo por no querer declarar públicamente que aceptaba el divorcio del rey.
Ahora, en las sociedades occidentales democráticas, el método para acallar la molesta voz de la moral cristiana es más diplomática. Sería mal visto usar métodos violentos en países que proclaman los derechos humanos. Es más coherente acudir a argumentos como: los cristianos no deben imponer sus creencias mediante las leyes. Sin embargo, quienes lo dicen están haciendo precisamente eso: imponen mediante leyes su creencia de que una madre tiene el derecho a matar al niño que crece en su vientre.
Frente a dicha forma hipócrita de violencia, los cristianos hemos de tener claro que el argumento de nuestros adversarios es falso, porque al oponernos a una ley que vulnera la dignidad humana no pretendemos imponer nuestros ritos ni dogmas. Y en cuanto a la moral, tenemos el deber y el derecho de llevarla al espacio público porque ella es la verdad sobre el hombre y no hace falta la fe para aceptarla, como lo prueba el hecho de que esta enseñanza recoge aportes no cristianos pero basados en la razón; además no pretendemos que las leyes recojan toda nuestra moral, sino sólo aquellos principios que son fundamentales para la existencia de un orden social que respete la dignidad de todos sus miembros.
Aceptar el argumento de los abortistas equivale a aceptar que debemos evitar proclamar la moral cristiana a la hora de discutir acerca del orden social y, por tanto, que no debemos oponernos, por ejemplo, a leyes que desprotejan la vida de personas adultas o a los más necesitados. Si lo hiciéramos no sólo estaríamos renegando de nuestro cristianismo, rechazando  la herencia que durante dos mil años nos han transmitido mártires, santos y cristianos comunes sino además haciendo algo estúpido, porque la moral cristiana es la enseñanza más razonable e inteligente que pueda existir sobre el hombre.

 

LA DECADENCIA DE OCCIDENTE

Los signos de decadencia en Occidente son legión. Uno puede ver los síntomas en todas las artes,  la industria del entretenimiento y el poder de los nuevos medios para controlar y reformatear la conciencia. Estamos viviendo una revolución cultural que afecta a todas las esferas; una revolución social y política impuesta a todas las naciones.
En primer lugar la redefinición de la moralidad sexual, de la cual la revolución de género es un ejemplo obvio. Así como el surgimiento de una cultura de la muerte llamando bien al mal, y al asesinato de un niño en el vientre de su madre un gesto de compasión.
Estamos en un universo totalmente invertido. Por eso es tan vital para los católicos defender la verdad. Debemos aceptar, como Jesús, ser signos de contradicción. Pero una contradicción de amor y verdad al mismo tiempo.
Jesús nos dice: ‘¡Estad en vela! Cuando nos enfrentemos a la oscuridad del mundo debemos pedir el don sobrenatural de la esperanza. La tarea que tenemos ante nosotros es rezar como nunca hemos rezado por la limpieza y la fortaleza de la Iglesia.

 

LOS JÓVENES Y SUS TEMORES


Estamos en vísperas de la próxima Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), que Francisco ha convocado para enero de 2019 en la ciudad de Panamá. En su mensaje de preparación el Pontífice ha abordado un tema clave para la juventud: sus temores ante la vida.
Los desafíos, que pueden amedrentar la mente y los proyectos de la gente joven, suelen ser los que se refieren a las decisiones fundamentales de las que depende lo que ellos serán y lo que harán en este mundo.
El Pontífice tiene el valor de interrogar a los jóvenes sobre los temas que más les pueden afectar hoy: la interacción en las redes sociales. Como preparación para la JMJ 2019 les pregunta: «ustedes, jóvenes, ¿qué miedos tienen? ¿Qué es lo que más os preocupa en el fondo?».
Francisco explica que el miedo de «fondo» de muchos jóvenes es el de «no ser amados, queridos, de no ser aceptados por lo que ustedes son». Y luego el Papa señala en qué consiste ese no ser tomados en cuenta por lo que ellos realmente son.
En efecto, les escribe el Papa, «hoy en día, muchos jóvenes se sienten obligados a mostrarse distintos de lo que son en realidad, para intentar adecuarse a estándares a menudo artificiales e inalcanzables».
Y explica que ese deseo de conseguir esas vidas inalcanzables empuja a muchos de ellos, a que en las redes sociales hagan continuos «retoques fotográficos» de su imagen, escondiéndose detrás de máscaras y falsas identidades, hasta casi convertirse ellos mismos en un «fake», en algo falso.
Incluso, muchos están obsesionados con recibir el mayor número posible de »me gusta». Y en consecuencia, «este sentido de inadecuación produce muchos temores e incertidumbres».
Francisco invita entonces a los jóvenes a superar el miedo. Y explica que la vía para conseguirlo es enfrentarlo: «Lo primero que hay que hacer para superar los miedos es identificarlos con claridad, para no perder tiempo y energías con fantasmas que no tienen rostro ni consistencia».
Y el Papa a continuación propone un «método» para conseguir esta meta: «los invito a mirar dentro de ustedes mismos y ‘dar un nombre’ a sus miedos». Y, más en concreto, les señala unas preguntas: «hoy, en mi situación concreta, ¿qué es lo que me angustia, qué es lo que más temo? ¿Qué es lo que me bloquea y me impide avanzar? ¿Por qué no tengo el valor para tomar las decisiones importantes que debo tomar?»
Y concluye así con una poderosa exhortación, basada en la gran tradición de las Sagradas Escrituras: «No tengan miedo de mirar con sinceridad sus propios miedos, reconocerlos con realismo y afrontarlos».
Termina el año, pero hay buenas perspectivas para el 2019, porque ayudar a los jóvenes a superar el miedo por el que se dejan arrastrar hacia una vida de apariencia en las redes sociales será el inicio de una vida auténtica para muchos de ellos. Y esa es la semilla de una sociedad mejor.

 

ATREVERSE A SER SANTOS

El episodio de la pesca milagrosa que narra San Lucas puede ayudarnos a descubrir lo que el Señor nos pide a cada uno; una petición que se resume en una palabra exigente y a menudo incomprensible: santidad.
Fijémonos en la vida de Jesús, que en el momento en que se narra este pasaje del Evangelio es un maestro famoso, buscado, escuchado y seguido por muchas personas. Jesús ve dos barcas a orillas del lago de Genesaret. "Los pescadores, que habían desembarcado, lavaban sus redes. Subiendo a una de las barcas, la de Simón, le pidió que se alejara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: `Rema mar adentro y echad las redes para la pesca´. Respondió Simón: `Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos pescado nada; pero, por tu palabra, echaré las redes´" (Lc 5, 2-5).
Como sabemos, la historia continúa con una pesca abundante, pero es importante fijarse en el hecho de que Jesús sube a la barca de los pescadores y los llama, les pregunta, les anima a hacer algo más grande de lo que ya estaban haciendo. Al considerar esta historia, se nos podría venir a la mente: "Sí, debería hacer algo más, pero bastante tengo con sobrevivir...". Es una reacción normal, pero equivocada. El Señor no nos dice: "No has hecho ni la mitad de lo que tenías que hacer, ahora tienes que hacer más...". Jesús sube a la barca porque quiere saber cómo se está dentro de nuestra barca: eso es la vocación. Es una llamada para dar lo mejor de uno mismo. Curiosamente, en esa escena la llamada se produce cuando los pescadores lavan sus redes después de haber trabajado toda la noche sin éxito. Es decir, el Señor llama a los pescadores justo en el momento en que han fracasado.
Sabiendo que en los procesos de canonización se busca la virtud heroica, casi inevitablemente se nos mete un concepto erróneo de santidad: No es para mí, podemos pensar, porque no me siento capaz de alcanzar las virtudes heroicas: es un ideal demasiado alto. La santidad se convertiría entonces en algo reservado a algunas personas especiales, no a personas normales como nosotros. "Pero se trata de una concepción equivocada de la santidad, una percepción errónea que ha sido corregidA.
El santo no es el que hace todo bien, sino el que deja que la voluntad de Dios actúe en su vida. ¿Por qué? Porque confía en Él. Por eso, el error debe corregirse en primer lugar a nivel terminológico, porque se habla de santidad en la vida cotidiana, de santificación del trabajo, de una llamada a la santidad dirigida a todos... Pero "las palabras son importantes", y si no se entienden las palabras tenemos un problema. No podemos dar por supuesto que atribuimos su verdadero significado a términos como bienaventurado, manso, santidad, pecado, reconciliación, eucaristía... En concreto, la "santificación" puede entenderse equivocadamente como una especie de perfección ética o incluso estética, propia de una persona infalible.

El Señor no se sube a nuestra barca porque hayamos pasado la noche triunfando y pescando con éxito. En realidad, a veces lo hará en los momentos de fracaso: "Hemos trabajado toda la noche y no hemos pescado nada; pero por tu palabra echaré las redes" (Lc 5, 5). Y Pedro lanza las redes de nuevo, en contra de su experiencia, porque el pescador sabe que se pesca de noche. Pero aun sabiendo esto, confía más en Dios que en su propia experiencia. Este es el gran acto de confianza de Pedro, gracias al cual "se llevaron una enorme cantidad de peces, hasta el punto de que las redes casi se rompían. Tuvieron que llamar a los compañeros de la otra barca para que vinieran a ayudarlos. Vinieron y llenaron las dos barcas hasta casi hundirse" (Mt 5,6-7).
Si uno se fía de Dios, suceden cosas que uno no espera. Santificar el trabajo, santificarse en la vida diaria, no significa que Dios nos recompensa porque lo hacemos todo bien y no nos equivocamos nunca. Aunque no lo pensemos así, en el fondo, cuando cometemos un acto malo, por orgullo, envidia o celos, con frecuencia nos viene a la cabeza pensar: "Ahora el Señor me castiga porque he hecho algo mal". Esta es una concepción no evangélica, no cristiana de la santidad. De igual manera, la santificación de la vida familiar no equivale a que el orden siempre reinará en casa. Una madre o un padre con hijos pequeños o adolescentes puede tener la tentación de pensar: "Si santificara mi vida diaria, mis hijos siempre irían bien peinados, con las manos limpias, los dientes blancos como en los anuncios de pasta de dientes…". No, santificación no es una perfección externa de la vida diaria, o de la vida social o familiar. Significa más bien tratar de poner buena cara, incluso cuando el desorden parece prevalecer; significa sonreír pese a que todo en la jornada vaya mal o nuestro entorno sea caótico y muestre su imperfección de modo evidente.

En la exhortación Gaudete et exsultate, el Papa Francisco recuerda que "para ser santos, no es necesario ser obispos, sacerdotes, religiosos" (Gaudete et exsultate, n. 14). La santidad no es para personas especiales. "Muchas veces nos sentimos tentados −dice el Papa− a pensar que la santidad está reservada a aquellos que tienen la posibilidad de distanciarse de las ocupaciones ordinarias para dedicar mucho tiempo a la oración". Por supuesto, no hay santidad sin oración, pero corremos el riesgo de pensar que los santos son personas que tuvieron frecuentes “arrebatos místicos”...
Los santos, por el contrario, fueron como cada uno de nosotros. No escaparon a las ocupaciones ordinarias, no lograron ser santos escapando de la presión de las mil y un preocupaciones y ocupaciones que nos afectan a todos. Es gracias a ellas que acudieron a la misericordia del Señor.
Por eso, la santidad es tratar de estar en la realidad amando a los demás, considerando las personas y las situaciones como un don, viendo la presencia de Dios en la propia existencia diaria. La santidad no se alcanza "a pesar" de la realidad en la que nos encontramos, sino precisamente a través de la realidad, que consiste sobre todo en la familia y el trabajo. Luego, pueden existir situaciones extraordinarias, pero antes de nada está la situación en la que nos encontramos.
La santidad también significa lavar las redes cuando parece que se pierde el tiempo, porque la pesca no ha servido para nada. Las redes son las herramientas de trabajo para los apóstoles; para cada uno de nosotros son las cosas que usamos habitualmente. Lavarlas supone mantenerlas en orden, es decir, tratar de hacer las cosas con puntualidad y sentido común, fomentando una actitud sonriente mientras se vive una vida normal. Y si a mí me parece que todo ha ido mal, intento seguir poniendo buena cara. Santidad no significa que todo ha ido bien y que he conseguido sonreír; significa que lo he intentado y que, después de una noche entera en la que no he pescado nada, al día siguiente lo intentaré de nuevo con paciencia.

Luchar por la santidad significa también ayudarse mutuamente entre una barca y otra. Quizá en el momento de la pesca nos demos cuenta que tal vez fue decisivo lavar las redes para que no se rompieran: ese detalle de cuidado de las cosas pequeñas ha hecho que resistan. Y ha sido necesaria entonces la ayuda de otra barca. Luchar por la santidad es tratar de ayudar en las necesidades del otro sin pensar que ahora "tiene que arreglárselas solo; tiene su propio barco, yo tengo el mío".
Lavar las redes e ir hacia la otra barca significa cultivar las virtudes y las cualidades relacionales que ayudan a llevarse bien con los demás, porque no hay santidad encerrada en una torre de marfil, en un edificio donde todo es preciso y no hay contratiempos. En la convivencia ordinaria, aporta hablar con sentido positivo, más aún cuando se trata de personas, para reconocer las cosas buenas que han hecho. En general, hablar bien de los demás, mostrar estima, ayuda a crear ese buen ambiente que san Pablo recomienda: "Competid en la estima hacia los demás" (Rm 12, 10). Esto significa que se tiene que notar ese amor; no se puede querer a una persona sin manifestar ese cariño con palabras o gestos.
La santidad en la vida diaria no es solo una llamada a la vida individual de una persona: hay algo más. La llamada específica es una vocación personal, una especie de "ignición del bautismo", que nos hace descubrir que la normalidad de la propia vida es una llamada y al mismo tiempo una misión. Es preciso sentirse enviado, con la misión de llevar luz y afecto allí donde cada uno desarrolla su propia vida. No porque sea mejor, sino porque he sido llamado. No se trata de una elección hecha en virtud de una supuesta superioridad, sino una misión para la que el Señor, en su sorprendente imaginación y bondad, nos elige y nos envía por medio del bautismo.
Cuando se da cuenta de lo que ha pasado, es decir, de que Jesús se ha metido en su barca después de un fracaso y de que entonces, paradójica y milagrosamente, la pesca ha sido un éxito, Simón Pedro se arroja a los pies de Jesús diciendo: "Señor, aléjate de mí porque soy un pecador" (Lc 5, 8). Pedro tiene miedo. Se trata de un sentimiento normal cuando uno percibe que Dios le llama. Si este encuentro fuera una cuestión académica, histórica, si fuera objeto de un estudio sobre otra época u otras personas, no tendría miedo. Pedro, por otro lado, tiene miedo de cómo se puede transformar toda su vida. Tiene miedo porque se siente llamado personalmente a involucrarse, a tratar de dar lo mejor de sí mismo, aquí y ahora.

Jesús comprende muy bien nuestro miedo y el de Simón Pedro y dice: "No tengas miedo". Poco antes puede leerse en el Evangelio de Lucas un detalle muy bonito sobre el estado de ánimo del apóstol: "el asombro lo había invadido a él y a todos los que estaban con él por la pesca que habían hecho" (Lc 5, 9), incluso a Santiago y a Juan, los hijos de Zebedeo y compañeros de Simón. Es consolador saber que los tres apóstoles más cercanos a Cristo, cuando fueron llamados, sintieron miedo, "se llenaron de asombro", tal vez pensando: "No puede ser, no soy un profeta, no soy un santo". Jesús dice a Simón: "No tengas miedo. De ahora en adelante serás pescador de hombres" (Lc 5, 10). Es decir, a partir de ahora no solo tendrás un trabajo, sino que ayudarás a otros a través de tu vida, tu trabajo, tu presencia. Pero debemos entender bien este "de ahora en adelante", que no significa de una vez por todas; significa más bien que cada vez que tengamos miedo, el Señor nos dirá: "No tengas miedo, a partir de ahora... vuelve a empezar".
Esta es la santidad a la que estamos llamados. No es la de los que dicen "a partir de ahora mi trabajo, mis relaciones, mis hijos serán como yo digo", sino la de los que se dan cuenta de que al final siempre es Dios quien lo hace todo. Al contemplar la llamada de los apóstoles en el Evangelio, es bueno recordar que Pedro, Santiago y Juan cometerán después muchos errores, pero que Jesús continuará llamándolos. La llamada a la santidad es diaria, no es de una vez por todas, sino que se renueva cada día. Fuera de Nuestra Señora, no hay santo que en la tierra no haya tenido experiencia del pecado, y el Señor no se aleja de sus hijos por esta razón, no se aleja de nuestra casa porque nos equivoquemos, sino que sube cada día a nuestra barca. A nosotros nos corresponde acogerlo, confiando en la promesa de una vida llena de frutos, de una vida hermosa. Y vale la pena tratar de responder cada día, como la Virgen: "Hágase en mí según tu palabra" (Lc 1,38).

Carlo De Marchi

              

EL PADRENUESTRO EN ARAMEO, LA LENGUA DE CRISTO

Iglesia del Pater Noster (Jerusalén)

Abwoon d`bwashmaya, nethqadash shmakh. Teytey malkuthakh.
Nehwey tzevyanach, aykanna d`bwashmaya aph b`arha. Hawvlan
Lachma d`sunqanan yaomana. Washboqlan khaubayn aykaona daph
Khnan shbwoqan l`khayyabayn. Wela tahlan l`nesyuna: ela patzan min
Bisha, Amén

 

¿LA CIENCIA ALEJA DE DIOS? (pinchar video)

 

SOLIDARIDAD Y MEDIOS

ONG segoviana de Solidaridad Integral, fundamentada en el respeto a las personas a su dignidad y alos Derechos Humanos a través de los Medios de Comunicación Social. Visita su WEB: www.solidaridadymedios.org

 

 

PON "DE MODA" EL CRUCIFIJO


      
¡LLEVEMOS UNA CRUZ A TODAS PARTES!. 

¡SEAMOS VALIENTES!

                             

Historia de la Parroquia. Conócela pinchando en el link de las fotos inferiores de esta página de incio.

 

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La XXXIV edición de la Jornada Mundial de la Juventud de la Iglesia católica se realizará en Panamá del 22 al 27 de enero de 2019. Es la tercera JMJ que tendrá lugar en América Latina, después de Buenos Aires 1987 y Río de Janeiro 2013.
Los eventos centrales de la jornada se realizaran en la Cinta Costera.
He aquí la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra” (Lc 1,38), es el tema de la jornada, y tiene como principales ejes a la Virgen María y la Vocación, además de ser el culmen de las temáticas de las jornadas de 2017 y 2018. También coincide con los resultados de la XV Asamblea General Ordinaria del sínodo de los Obispos sobre la juventud, la fe y el discernimiento vocacional, que se realizará en 2018.
El 14 de mayo de 2017 se revelo, durante un encuentro eucarístico. El diseño del logo de la JMJ de 2019 fue elegido entre 103 propuestas presentadas  en un concurso que tuvo como ganadora a Ámbar Calvo, estudiante de arquitectura. Aparece el Canal de Panamá como símbolo del camino que los peregrinos recorren hasta Jesús guiados por María. También aparece la cruz del peregrino. Los puntos significan la corona de la Virgen y los peregrinos que van en camino hacia la jornada desde los 5 continentes.
Al igual que el logo, la creación y edición del himno oficial fue sometido a un concurso, que tuvo como ganador a Abdiel González. El himno expresa la misión a la que estamos llamados como discípulos y misioneros en estos tiempos, a ejemplo de la Virgen María.

 

EL CERRO DE LOS ÁNGELES TENDRÁ UN AÑO JUBILAR

El Cerro de los Ángeles tendrá un Año Jubilar por el centenario de la consagración al Sagrado Corazón de Jesús. Alegría, peregrinación y reconciliación son las tres palabras eje del año jubilar diocesano con motivo del primer centenario de la consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús, una celebración que se inició el pasado 2 de diciembre, primer domingo de adviento, y finalizará el 24 de noviembre de 2019, festividad de Cristo Rey. Concedido este jubileo por la santa sede, el Vaticano también ha reconocido de forma oficial el templo del Cerro de los Ángeles como basílica.
Entre los hitos de este año jubilar destacan diversas peregrinaciones, así como un programa de simposios de espiritualidad, historia, dogmática y doctrina social. Encontrará su clímax, en la renovación de la consagración que tendrá lugar el 30 de junio en el Cerro de los Ángeles.

 

CANTO GREGORIANO


El canto gregoriano es una música vocal, monódica (a una sola voz) y “a capella” (sin acompañamiento de instrumentos). Es la obra acumulada de muchos cantores, en muchos lugares y durante muchos tiempos; sin embargo cristaliza en un repertorio muy unido que se extiende por todo el occidente cristiano medieval. El canto gregoriano es la expresión musical de fe de la Iglesia, manifestada en su liturgia y que se ha mantenido durante siglos. Pero también es un patrimonio inmaterial de la humanidad, digno de ser oído como auténtica obra de arte.
Si te llama la atención asistir a un misa de canto gregoriano, lo puedes hacer en la iglesia del Monasterio del Parral. Todos los domingos y festivos del año tienes la misa a las 12 horas, y viene a durar unos 75 minutos en verano, y unos 50 minutos en el resto del año.

 

LA BIBLIA OFICIAL DE LOS OBISPOS ESPAÑOLES

La Conferencia Episcopal Española (CEE) renueva su aplicación para dispositivos móviles (teléfonos y tablets) como un cauce más de comunicación con las personas e instituciones.
La aplicación, ya disponible en las tiendas digitales de Apple Store para iOs y Google Play para Android, es gratuita.
Entre las novedades de esta versión, incluye por primera vez la edición digital de la Biblia, versión oficial de la CEE. La aplicación permite preparar un plan de lectura de la Biblia o acceder a cualquier libro de la Sagrada Escritura a través de índices y marcadores. Además ofrece el texto del evangelio del día.
En clave de documentación, se pone también a disposición del usuario una importante base documental de los textos elaborados por los organismos de la CEE desde su institución en 1966. Estos documentos se presentan desde los más recientes por orden de edición y su búsqueda y consulta se facilita con un potente buscador por categorías, autores, fecha o nombre. Además se permite compartir estos documentos o vincularlos con las redes sociales de los usuarios.
En la sección de mapas se incluye la localización de las curias diocesanas, catedrales, tribunales eclesiásticos, Cáritas, seminarios o residencias sacerdotales de las diócesis españolas, indicando también la calle y el teléfono.
La aplicación será actualizada progresivamente con más servicios y contenidos así como adaptada a los sistemas operativos que surjan en adelante.

 

AÑO JUBILAR LOURDES 2019

. El próximo año 2019 será especial en el santuario de Lourdes. Será Año Jubilar al cumplirse el 175 aniversario de Bernadette Soubirous, la niña a la que se la apreció la Virgen en una gruta del sur de Francia y que sería canonizada décadas más tarde por el Papa Pío XI.
El 11 de febrero de 1858 la Virgen se apareció en una gruta a Bernadette, una niña de familia pobre de 14 años, cuando buscaba madera para calentar su casa. Una especie de ráfaga de viento le llamó la atención y se acercó a la cueva cuando de repente vio “algo blanco con forma de mujer”.
Hasta en 18 ocasiones se le apareció la Virgen María, que se le presentó como la “Inmaculada Concepción”.  En julio de aquel mismo año cesaron estas apariciones. En las ocurridas del 24 y del 25 de febrero, María le pidió que fuera a beber a la fuente y se lavara allí por lo que tuvo que escarbar en el fango.
Pronto las apariciones llamaron la atención a miles de personas y Bernadette ingresó en un convento fuera de Lourdes, muriendo a la edad de 37 años el 16 de abril de 1879. Ya en 1862 el obispo de Tarbes había reconocido oficialmente las apariciones, convirtiéndose así en uno de los lugares de peregrinación mariana más importantes del mundo.
Allí se han producido miles de conversiones y numerosos milagros físicos y espirituales.  69 de ellos ya han sido reconocidos por la Iglesia como curaciones milagrosas habiendo otros miles de casos inexplicables.

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Confesiones
Todos los días media hora antes de cada misa y siempre que se solicite a los sacerdotes.
Otros actos litúrgicos

Adoración Santísimo Jueves 19:00

Rezo Santo Rosario Todos los días 19:30

 

 

 

 

 

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